Desde el 1° de marzo, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aplicó un fuerte aumento en el costo del acarreo de vehículos mal estacionados, elevando la tarifa a $55.000. La medida coincide con un nuevo esquema de multas y afecta directamente a barrios como Colegiales, donde la convivencia entre peatones, ciclistas y autos genera fricciones cotidianas.
El sistema de grúas en revisión y con nuevos valores
A partir de marzo de 2025, estacionar mal en la Ciudad puede costar mucho más que una simple multa. El acarreo de vehículos, que se realiza cuando un auto bloquea rampas, paradas de colectivos o carriles exclusivos, ahora cuesta 55.000 pesos. Además, si el conductor no retira el vehículo de la playa de acarreo en el mismo día, se aplican recargos: $10.000 diarios para autos y $7.000 para motos.
La medida forma parte de un nuevo paquete tarifario del Gobierno porteño, en el que también se actualizaron otras infracciones. Por ejemplo, estacionar en un carril del Metrobus puede costar $109.743, mientras que bloquear una rampa para personas con discapacidad asciende a $219.486.
Cambios legales y nueva administración del servicio
Desde fines de 2022, el sistema de acarreo dejó de estar en manos privadas y pasó a ser administrado por el Estado a través de AUSA, luego de que se denunciara que las empresas Dakota y BDR operaban con concesiones vencidas desde hacía 20 años, cobrando apenas $55.000 mensuales al Gobierno.
Durante la etapa privada, se denunciaban prácticas abusivas y remociones arbitrarias. Con el traspaso al Estado, las grúas solo pueden actuar cuando hay obstrucción real: rampas, carriles exclusivos, zonas de carga y descarga, obras o árboles en poda. Ya no se permite el acarreo por parquímetros vencidos o estacionamiento incorrecto sin obstrucción.
Colegiales y el impacto en la vida barrial
En Colegiales, donde las calles angostas, las bicisendas y los nuevos desarrollos inmobiliarios han modificado la circulación cotidiana, los conflictos por el espacio urbano son cada vez más frecuentes. La remoción de vehículos estacionados en esquinas, rampas o garajes es una queja constante de los vecinos, quienes ahora pueden denunciar situaciones irregulares a través del sistema de tránsito porteño.
Sin embargo, el nuevo costo del acarreo genera preocupación: ¿es una medida disuasoria o una forma encubierta de recaudación? Los frentistas temen que un simple descuido les cueste medio sueldo, y muchos reclaman más claridad en la señalización de zonas prohibidas para estacionar.
¿Dónde van los autos acarreados?
Los vehículos remolcados son trasladados a playas de acarreo según la zona donde ocurrió la infracción. Por ejemplo:
Si fue al norte de Viamonte, el auto va a Eduardo J. Couture, detrás de la Facultad de Derecho.
Al sur de Belgrano, a Tacuarí 1277.
En la zona centro, a 9 de Julio y Sarmiento.
Para retirarlo, el conductor debe presentar la licencia, la cédula del auto y el seguro, además de pagar el acarreo. La multa por la infracción, en cambio, se paga por separado.
Un sistema en transición
Tras la anulación de la licitación de grúas impulsada por Jorge Macri en 2024, se descartó la participación de empresas privadas como Ashira-Ecoba y Tránsito Rosario, con argumentos de “costos impropios” para el erario público. Desde entonces, el Ejecutivo local insiste en un sistema más transparente y con control estatal.
Pero en Colegiales, como en tantos barrios porteños, la pregunta persiste: ¿el nuevo sistema protege al vecino o sigue siendo un negocio con otra cara?