Colegiales y la soledad silenciosa: ¿qué nos dice la psicología del barrio que cambia?
ColegialesNoticias | Barrio de Colegiales, Ciudad de Buenos Aires
Mientras los adoquines resisten al cemento y los árboles siguen susurrando historias en la esquina de Conde y Teodoro García, un fenómeno silencioso crece entre los pasillos de los edificios nuevos y las veredas anchas: la soledad urbana. Colegiales, ese rincón porteño de cafés con encanto, plazas que invitan al mate y vecinos que aún saludan, parece hoy enfrentarse a un dilema emocional que interpela a toda la ciudad.
La psicología urbana ha comenzado a observar con lupa los efectos del crecimiento inmobiliario, el cambio del tejido social y el estilo de vida cada vez más individualista. En una charla con la licenciada Verónica Sztarkman, psicóloga y residente del barrio, se dejó en claro que “la soledad no es estar solo, sino sentirse desconectado. Y eso está pasando, incluso en barrios como Colegiales, históricamente cálidos y familiares”.
Un barrio en transición: de casas bajas a departamentos con amenities
En los últimos diez años, Colegiales ha vivido un auge de desarrollos inmobiliarios. Las casas chorizo y los PH compartidos, que solían albergar generaciones enteras de familias o amigos que se conocían de toda la vida, fueron dando lugar a torres modernas con piletas vacías y SUMs sin cumpleaños.
“Hay muchos vecinos que ya no saben quién vive al lado”, explica Marta, de 78 años, una jubilada que vive en Zapiola desde 1972. “Antes se compartía la vereda, el almacenero te fiaba y los chicos jugaban en la calle. Ahora cada uno está con su celular, y a los nuevos no los ves ni en la terraza”.
Este fenómeno, según los expertos, puede estar ligado a un aumento en los trastornos de ansiedad, depresión leve y desconexión emocional, especialmente entre jóvenes adultos que migran a la ciudad solos, persiguiendo sueños laborales o académicos.
Psicología comunitaria y estrategias para el encuentro
La psicología comunitaria, una rama que estudia las dinámicas sociales en contextos urbanos, propone herramientas concretas para combatir esta soledad moderna: grupos de encuentro, actividades culturales barriales y espacios de contención emocional colectiva.
En este sentido, los centros culturales del barrio, como el Espacio Cultural Carlos Gardel o los talleres de la plaza Mafalda, cumplen un rol vital. También se destaca el trabajo de organizaciones locales como “Colegiales Conecta”, que ofrece encuentros gratuitos entre vecinos, charlas abiertas y caminatas barriales guiadas para tejer redes.
“Cuando las personas se sienten vistas, escuchadas y contenidas, se fortalecen psicológicamente”, afirma la licenciada Sztarkman. “La pertenencia no se construye solo con ladrillos, sino con afecto”.
¿Es posible reinventar el lazo social en plena ciudad?
La gran pregunta que queda flotando entre las paredes del café de Álvarez Thomas y Maure es si aún podemos reconstruir ese entramado humano que una vez definió a Colegiales. ¿Puede un barrio moderno conservar su alma si sus vecinos no se conocen? ¿Es la soledad el precio de la modernidad?
Desde ColegialesNoticias, creemos que sí hay camino, y empieza por mirar al otro, saludar en el ascensor, participar en las actividades barriales, dejar el celular por un rato y sentarse en una plaza. Porque, como decía Cortázar, vecino de estas tierras: «Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.»