Narcisismo judicial: la jueza-actriz Makintach

Narcisismo judicial: el juicio por la muerte de Maradona al borde del abismo por la jueza-actriz Makintach

El caso más mediático de la justicia argentina se desmorona por el ego sin freno de una magistrada que protagonizó un documental sobre su propio juicio. El papelón internacional ya tiene nombre, guion, y productora extranjera.

El narcisismo con toga
Julieta Makintach no fue apartada por error procesal, ni por presiones políticas, ni por ineficiencia. Fue eyectada de la causa judicial más sensible de los últimos años —la muerte de Diego Armando Maradona— por narcisismo psicopático. Así lo señalan en privado sus colegas, fiscales y hasta integrantes de su propio tribunal. “No está bien”, deslizó una fuente judicial que pidió reserva. “Cree que todo esto es una serie de Netflix y ella es la estrella”.

Y quizás no está tan errada. Porque una productora extranjera —que aún no fue oficialmente identificada, pero estaría vinculada al circuito de documentales “true crime” de plataformas globales como Amazon Prime— ya tiene en sus manos el tráiler de un proyecto titulado “Justicia Divina”, con la mismísima Makintach como protagonista, magistrada, narradora y hasta guionista informal. La trama: un juicio por la muerte del ídolo argentino, contado desde adentro, con ella como la figura central de una historia trágica… y marketinera.

El origen del escándalo
El juicio por la muerte de Maradona arrancó con una expectativa nacional: determinar si hubo negligencia médica, abandono de persona o responsabilidades penales claras por la muerte del Diez. Con casi 20 audiencias realizadas, decenas de testigos, y una opinión pública dividida entre sed de justicia y hartazgo mediático, el proceso avanzaba. Hasta que explotó la bomba: la jueza Makintach había autorizado —y participado— de la filmación de un documental mientras el juicio seguía en curso.

Las cámaras no solo estaban en los pasillos. También, en la sala. Se descubrió un tráiler editado con planos cinematográficos, música emotiva y declaraciones grabadas como si fueran parte de una ficción judicial. Y sí, eran reales. Pero también eran actuadas. Porque una jueza que se deja filmar “haciendo de jueza” mientras juzga una de las causas más complejas del siglo no está impartiendo justicia: está actuando su propia serie de poder.

El guion que no se escribió en tribunales
El proyecto “Justicia Divina” tenía estructura, estética y presupuesto. El tráiler filtrado incluía escenas dramatizadas, entrevistas montadas, planos en cámara lenta de la jueza caminando por el pasillo de Tribunales con su toga al viento. Todo con una impronta hollywoodense, más cerca de Making a Murderer que de un expediente judicial.

El escándalo escaló cuando se supo que nadie —ni los abogados defensores, ni los fiscales, ni los testigos, ni las partes— había autorizado esas grabaciones. Lo que se filmó fue sin consentimiento, rompiendo principios elementales del debido proceso. Y peor: la jueza figuraba en los créditos. Su narcisismo la hizo anotarse incluso como “colaboradora creativa”.

¿Psicopatía o delirio de grandeza?
Psicólogos forenses consultados por Palermo Online coinciden: lo de Makintach encuadra en un patrón claro de narcisismo patológico. “Tiene todos los rasgos: necesidad excesiva de admiración, fantasías de éxito ilimitado, falta de empatía, y una visión distorsionada del rol público que ejerce. Es la típica jueza estrella: quiere ser popular, no justa”, resumió un especialista en salud mental judicial.

No fue un desliz. Fue una estrategia. “Makintach creyó que el juicio era un escenario para su carrera mediática. Quería ser la jueza argentina que llevó adelante ‘el caso Maradona’ y convertirse en celebrity judicial. Y lo arruinó todo”.

El juicio: de tragedia nacional a papelón mundial
Lo que debió ser un proceso serio para esclarecer la muerte del ídolo, se transformó en un circo de nulidad judicial. Los abogados defensores ya pidieron la anulación completa del proceso, argumentando que el vicio de origen es irreparable. “No podemos seguir si el juicio fue manipulado para alimentar un documental que violó todas las garantías procesales”, dijo uno de los abogados querellantes.

El fiscal Patricio Ferrari, que había conducido la causa con profesionalismo, también pidió la conformación de un nuevo tribunal desde cero. Porque ya no se trata de una jueza fallida. Se trata de una causa contaminada por la vanidad, el espectáculo y el abuso de poder.

Una justicia sin justicia
Hoy, todos se alejan de Makintach. Sus colegas no la defienden. Su tribunal quedó en silencio. La Asociación de Magistrados evitó pronunciarse. La prensa internacional la ridiculiza. Y la plataforma que produciría el documental ya pidió cancelar cualquier relación con el material. “No sabíamos que era un juicio real en curso”, dijeron en off desde el entorno de la productora.

El juicio por la muerte de Diego Maradona podría quedar anulado por nulo de nulidad absoluta. Es decir: sin valor, como si jamás hubiese existido. Porque cuando la justicia se convierte en performance, lo único que queda es la mentira, el fracaso y el descrédito.