Una recorrida por la estación 345 mostró unidades con cadenas fuera de lugar, luces de alerta, asientos difíciles de regular y otros signos de desgaste. La bicicleta pública puede ser una gran herramienta para el barrio, pero necesita mantenimiento constante y respuestas pensadas para los usuarios principiantes.
La estación 345 de Ecobici, ubicada junto a Plaza Mafalda, es una alternativa valiosa para quienes necesitan trasladarse por Colegiales o simplemente quieren comenzar a andar en bicicleta. Sin embargo, una recorrida vecinal dejó al descubierto una escena preocupante: varias unidades presentaban desperfectos visibles y solamente unas pocas aparecían disponibles para retirar mediante la aplicación.
Entre los problemas observados había bicicletas con la cadena salida o dañada, indicadores luminosos en rojo, pedales deteriorados y asientos difíciles de regular. Algunas unidades permanecían colocadas en sus anclajes, pero eso no significaba necesariamente que estuvieran en condiciones de circular. La disponibilidad que muestra el sistema puede ser muy distinta de la disponibilidad real cuando falta mantenimiento.
Sacar una bicicleta puede convertirse en una lotería
El procedimiento oficial parece sencillo: abrir la aplicación BA Ecobici por Tembici, elegir “Desbloquear bici”, permitir el acceso a la cámara y escanear el código QR ubicado en el manubrio. También se puede generar un código desde la aplicación e ingresarlo en el teclado de la estación. La bicicleta debe liberarse después de la señal sonora y la luz verde. El sistema explica aquí su funcionamiento.
El problema comienza cuando la unidad elegida se destraba, pero tiene la cadena dañada, el asiento trabado, los pedales gastados o alguna falla que no se distingue desde la aplicación. Para una persona experimentada puede ser una molestia; para una vecina que recién está aprendiendo, puede significar una caída, un momento de miedo o directamente abandonar el intento.
Antes de salir conviene verificar los frenos, mover los pedales, observar la cadena, controlar las ruedas y regular el asiento. Al sentarse, la persona debería poder apoyar al menos la punta de ambos pies y mantener una posición cómoda. Si la palanca del asiento está demasiado dura, no debe forzarse: corresponde devolver la bicicleta y buscar otra unidad.
Aprender a pedalear también es un derecho urbano
No todo el mundo aprendió a andar en bicicleta durante la infancia. Hay adultos que quieren hacerlo ahora para ganar independencia, hacer ejercicio o utilizar un medio de transporte económico. Plaza Mafalda y sus alrededores pueden ser un buen punto de partida, siempre que se elija un espacio tranquilo, sin peatones cerca, y se practique primero el equilibrio, el frenado y la forma correcta de subir y bajar.
Durante los primeros intentos resulta conveniente colocar el asiento algo más bajo, comenzar impulsándose con los pies y practicar el uso de los frenos antes de pedalear distancias largas. También es fundamental evitar la calle hasta controlar la dirección, el arranque y la detención. Una bicicleta pública no debería transformarse en una prueba de supervivencia mecánica.
Jorge Macri debe mirar los problemas cotidianos
La Ciudad suele presentar a Ecobici como una política de movilidad saludable y sustentable. Según la información difundida por el propio sistema, la red cuenta con miles de bicicletas y cientos de estaciones distribuidas por Buenos Aires. Pero ninguna campaña alcanza si el vecino llega a una estación y encuentra varias unidades inutilizables.
El Gobierno de Jorge Macri tiene la responsabilidad de controlar a la empresa operadora y exigir mantenimiento, reposición y reparación rápida. No alcanza con contar estaciones en un mapa: hay que contar cuántas bicicletas funcionan realmente. Una cadena rota, un asiento clavado o un pedal deteriorado parecen asuntos pequeños desde un despacho, pero son los problemas concretos que enfrenta la gente en la calle.
Los vecinos pueden consultar en tiempo real la cantidad de bicicletas y anclajes disponibles, aunque la información digital debería complementarse con controles físicos frecuentes. Toda unidad defectuosa necesita quedar inmediatamente fuera de servicio, debidamente identificada y retirada para su reparación.
La estación 345 de Plaza Mafalda cumple una función importante para Colegiales. Precisamente por eso necesita más bicicletas en condiciones, inspecciones constantes y un sistema sencillo para denunciar desperfectos. La movilidad sustentable no comienza con un discurso: comienza cuando una vecina logra sacar una bicicleta, acomodar el asiento, pedalear sin miedo y regresar sana a su casa.