5 consejos para prevenir el hackeo de las cámaras de vigilancia

No sólo las computadoras son objeto de ciberdelitos, las cámaras de seguridad también pueden ser vulneradas por ciberdelincuentes con el objetivo de invadir la privacidad u obtener datos confidenciales. En este sentido resulta fundamental tomar medidas de prevención como la utilización de antispywares y contraseñas robustas, entre otras recomendaciones.

En el marco del Día Internacional de la Seguridad Informática, que se celebra cada 30 de noviembre, resulta fundamental reflexionar sobre la creciente importancia de proteger las redes y dispositivos en la era digital. En este sentido, en un mundo cada vez más interconectado, las cámaras de videovigilancia resultan ser un dispositivo imprescindible para la prevención de delitos pero que al mismo tiempo pueden ser un punto de entrada atractivo para los ciberdelincuentes.

Actualmente, cualquier dispositivo conectado a una red de datos es vulnerable a ser observado o peor aún, manipulado indebidamente con diferentes objetivos, y las cámaras de videovigilancia no son la excepción. De hecho, en los últimos tiempos estas han experimentado un preocupante aumento en los ataques cibernéticos, fenómeno que impacta directamente en la sociedad, ya que compromete la privacidad y la seguridad pública. Entonces ¿cómo pueden las personas saber si su cámara de videovigilancia está siendo vulnerada por ciberdelincuentes?

“Identificar signos de intrusión es crucial. Desde comportamientos anómalos hasta la pérdida repentina de conexión, las señales pueden variar. Existen herramientas de mapeo que nos permiten generar eventos en tiempo real, acorde a los tipos de violaciones que pueden detectarse en una red. Ahora bien, es posible que un usuario perciba de forma inmediata una intrusión si es que la misma afecta la operación normal del sistema, por ejemplo si la intrusión tiene por objetivo dar de baja una cámara.” explicó el Ingeniero José Varas, BDM de Dahua Technology, uno de los principales fabricantes del mundo de estos dispositivos.

De acuerdo con esto, los especialistas presentan cinco aspectos clave para prevenir los ataques a cámaras de videovigilancia:

Emplear herramientas de protección o firewalls para mejorar la vulnerabilidad.

Utilizar antispywares reconocidos, a través de estos es posible rastrear posibles amenazas e intrusiones al sistema.

Evitar completamente acceder a links desconocidos.

Instalar las actualizaciones de software necesarias que permitan contrarrestar nuevas amenazas y arreglar los fallos del sistema, siempre desde la página oficial del fabricante.

Elegir contraseñas WI-FI de alta complejidad considerando que el router es un vínculo de transmisión de datos y descuidar su protección puede afectar otros dispositivos.

Hoy, es muy atractivo para los ciberdelincuentes disponer de información de las personas, sus datos personales, sus creencias, sus preferencias, sus gustos, entre otros, por lo cual las implicancias de un ciberataque a través de una cámara de videovigilancia van más allá de la pérdida de datos. Desde la invasión de la privacidad hasta el riesgo potencial para la seguridad pública, los efectos pueden ser devastadores.

En el camino hacia un entorno digital más seguro, es esencial que todos los organismos competentes trabajen de la mano. La concienciación en materia de seguridad debe ser una prioridad, promoviendo la educación y la adopción de medidas preventivas. Solo a través de una colaboración integral es posible construir un entorno más seguro y resiliente ante las crecientes amenazas cibernéticas.

El 74% de los CEOs están preocupados por la capacidad de sus organizaciones para evitar o minimizar el daño al negocio provocado por un ciberataque, según un nuevo informe de Accenture.

La investigación titulada “El CEO ciber-resiliente», encuestó a 1.000 CEOs de grandes organizaciones a nivel global para estudiar la forma en la que las compañías abordan la ciberseguridad.

“El 60% de los ejecutivos indicaron que sus organizaciones no incorporan la ciberseguridad en las estrategias empresariales, servicios o productos desde el principio, y más de cuatro de cada diez (44%) CEOs creen que la ciberseguridad requiere intervenciones esporádicas en lugar de una atención continua”, comenta Federico Tandeter, Director de Ciberseguridad de Accenture Hispanoamérica.

Junto con esta postura reactiva, existe la suposición en más de la mitad (54%) de los líderes de que el costo de implementar la ciberseguridad es mayor que el de sufrir un ciberataque. Sin embargo, se evidencia que la violación de seguridad a una empresa, por ejemplo, de envío y logística a nivel global, resulta en una disminución del 20% en el volumen de negocio, con pérdidas de USD$300 millones.

«La aceleración de la inteligencia artificial generativa hace que aún más sea esencial para las organizaciones tomar medidas para garantizar la seguridad de sus datos y activos digitales», afirma Tandeter, añadiendo que, “desafortunadamente, a menudo, sólo después de experimentar un incidente cibernético importante elevan la ciberseguridad a una prioridad de la junta directiva y la alta dirección”.

El CEO Ciber-resiliente

La investigación identifica un pequeño grupo al que denomina «CEOs Ciber-resilientes». Representan el 5% de los encuestados, y se refiere a aquellos líderes que utilizan una visión más amplia para evaluar la ciberseguridad en todos los aspectos de sus organizaciones.

Las compañías de estos líderes detectan, contienen y remedian amenazas cibernéticas más rápido que otras organizaciones. Como resultado, sus costos por violaciones de seguridad son considerablemente más bajos y su desempeño financiero es significativamente mejor que el resto, logrando, en promedio, un 16% de crecimiento en ingresos, un 21% más de posibilidades en reducción de costos y un 19% de mejoras en los balances. Por otro lado, están los «rezagados de la ciberseguridad», que representan casi la mitad (46%) de los CEOs, que no toman consistentemente ninguna acción y suelen quedarse en un modo reaccionario.

El ejecutivo de Accenture explica que los “CEOs ciber-resilientes” toman cinco acciones clave de manera proactiva para fortalecer la ciberseguridad en sus organizaciones:

Integran la ciberresiliencia en la estrategia empresarial desde el principio

Establecen la responsabilidad compartida en toda la organización

Aseguran el núcleo digital

Amplían la ciberresiliencia más allá de los límites organizativos

Se comprometen a mantener una ciberresiliencia continua, lo que les permite proteger sus negocios y responder eficazmente a los ciberataques.