Se estrena El Eternauta

Se estrena El Eternauta en Netflix: la historia que Helió Oesterheld y su familia escribieron con tinta y sangre

La nevada mortal vuelve a caer, esta vez en forma de pixels. Netflix estrena una de las obras más emblemáticas de la historieta argentina: El Eternauta. Pero si pensás que esto es solo una adaptación de ciencia ficción, te quedás corto. Porque detrás de esta historia hay un autor desaparecido, cuatro hijas arrancadas de la vida por la dictadura, y un país que todavía busca justicia entre los escombros de su memoria.

Héctor Germán Oesterheld no fue solo un guionista brillante: fue un militante de la palabra. Un hombre que transformó la historieta en una trinchera. Y lo pagó caro.

Juan Salvo no es un superhéroe: es tu vecino

El Eternauta nació en 1957 en la revista Hora Cero. El guión de Oesterheld y los dibujos de Francisco Solano López narraban la historia de una invasión extraterrestre en Buenos Aires. Pero lo que parecía ciencia ficción se convirtió, con los años, en alegoría brutal.

Una nevada tóxica mata a quienes la tocan. La ciudad entra en colapso. Los sobrevivientes deben organizarse. Juan Salvo —el protagonista— no es un elegido: es un tipo común. Un padre. Un laburante. Un símbolo de resistencia colectiva. Porque El Eternauta no propone héroes solitarios, sino pueblos organizados. Y esa idea, en la Argentina del ’70, era dinamita.

La tragedia Oesterheld

Cuando Oesterheld escribió El Eternauta, no sabía que, años después, su vida se iba a parecer demasiado a su obra. Durante la dictadura militar, fue secuestrado por su militancia en Montoneros. También lo fueron sus cuatro hijas: Estela, Diana, Beatriz y Marina. Ninguna volvió.

Estela Oesterheld, la mayor, tenía 25 años. Militaba en el Movimiento de Inquilinos Peronistas. Estaba embarazada cuando fue desaparecida. Su hijo o hija aún no fue restituido. Oesterheld, desde los campos clandestinos, siguió escribiendo hasta el final. Fue visto por última vez en 1978, en el centro de detención El Vesubio.

Cada viñeta de El Eternauta es también una carta. Un testimonio. Un grito congelado en el tiempo.

Netflix y la responsabilidad de contar bien

La serie de Netflix tiene un desafío enorme: no es solo adaptar una historieta, sino una memoria. No puede ser sólo entretenimiento: tiene que ser también conciencia. Porque si el Eternauta cae sin contexto, es solo un dibujo animado. Pero si entendemos quién lo escribió, cuándo, y por qué, entonces la serie se vuelve otra cosa: un espejo brutal de nuestra historia.

Se espera que la producción respete el clima, la ética y la poética de la obra original. Que no despolitice. Que no simplifique. Que no edulcore.

¿Por qué ver El Eternauta hoy?

Porque estamos en un país donde los libros arden en TikTok pero no en las bibliotecas. Donde se banaliza la dictadura. Donde se dice que “ya fue”, que “hay que mirar para adelante”. Oesterheld te diría que no. Que si no recordás, te dormís. Y si te dormís, te matan.

Porque en cada nevada hay un mensaje. Y en cada Juan Salvo, un vecino que podría haber sido vos.