Fotomultas: el negocio que no ordena el tránsito

Fotomultas: el negocio que no ordena el tránsito y castiga al que no tiene el mapa

Mientras la Ruta 2 se llena de autos rumbo a la Costa, el sistema de fotomultas vuelve a mostrar su verdadero rostro: no previene, no educa y no salva vidas. Recauda. Y lo hace siempre sobre los mismos.

Colegiales, enero de 2026.
Cada verano se repite la misma escena: familias cargadas hasta el techo, mates, chicos dormidos en el asiento de atrás y una certeza incómoda flotando en el aire: en la Ruta 2 no manda la seguridad vial, manda el radar. O mejor dicho, manda el negocio.

El Estado bonaerense difunde mapas, listados y advertencias sobre cámaras fijas y radares móviles. Todo “legal”, todo “señalizado”. Pero el problema no es técnico: es estructural. El sistema de fotomultas no ordena el tránsito. Lo fragmenta. Premia al que sabe y castiga al que no.

El truco está en saber dónde frenar

Hoy la ruta funciona así: el conductor informado baja la velocidad justo antes de la cámara, pasa prolijo, sonríe, y a los cien metros vuelve a pisar el acelerador como si nada. El que no conoce el punto exacto, el distraído, el que va atento al camino y no al Waze, paga.

¿Resultado?
Velocidades erráticas, frenadas bruscas, conductores nerviosos y una falsa sensación de control. Las fotomultas no persiguen al temerario real, al que va a 160 o 180 km/h todo el trayecto. Persiguen al “gil” que no tenía el dato.

Seguridad vial o recaudación serial

Si el objetivo fuera realmente salvar vidas, el sistema sería otro. Hoy la tecnología existe y sobra:
– Vehículos con GPS.
– Registros de velocidad promedio por tramo.
– Sistemas automáticos, continuos, no puntuales.

Un auto que circula 200 kilómetros a velocidad ilegal no debería poder esconderse bajando diez segundos en un pórtico. La infracción debería ser continua, no anecdótica.

Pero eso implicaría terminar con el negocio. Y el negocio, como siempre, goza de buena salud.

Una ley de tránsito vieja y cobarde

Argentina necesita una reforma profunda, sin tibiezas ni discursos de ocasión.

Alcohol cero en todo el país, sin excepciones.
Al conductor alcoholizado: retiro inmediato del registro.
Al manejo temerario con daños o muertes: cárcel efectiva.

No más multas como cachetada simbólica. No más “educación vial” declamada mientras se factura con radares estratégicamente ubicados.

Manejar no es un derecho natural: es una responsabilidad social. Y el que la rompe, la pierde.

El costo lo paga siempre el mismo

Mientras tanto, el contribuyente financia un sistema que no reduce accidentes, no baja velocidades de forma sostenida y no genera cultura vial. Solo genera expedientes, intereses, gestores y una industria paralela que vive del error ajeno.

En Colegiales lo sabemos bien: cuando el Estado encuentra una caja, rara vez la cierra. Aunque no funcione. Aunque mate.

Ruta 2: lista completa de cámaras fijas de fotomultas, una por una

Buenos Aires, enero de 2026 – Con el inicio de la temporada de verano y el aumento del tránsito hacia la Costa Atlántica, estos son los puntos exactos donde están ubicadas las cámaras fijas de control de velocidad en la Autovía 2, según el relevamiento oficial vigente.

Cámaras de fotomultas en la Ruta 2

  • Km 40 al 48 – Berazategui
    Sentido a la Costa: límite 100 km/h
    Sentido a Buenos Aires: límite 80 km/h
  • Km 50 al 55 – La Plata
    Límite máximo: 80 km/h en ambos sentidos
  • Km 110 al 116 – Chascomús
    Límite general: 100 km/h
    Sectores urbanos y accesos: 80 km/h
  • Km 150 al 155 – Lezama
    Tramos de autopista: hasta 120 km/h
    Cruce urbano: límite reducido
  • Km 175 al 185 – Castelli
    Límite máximo: 80 km/h
  • Km 195 al 205 – Dolores
    Límite máximo: 100 km/h
  • Km 196 – Sevigné
    Límite máximo: 80 km/h
  • Km 249 – General Guido
    Sentido hacia Buenos Aires
    Límite máximo: 80 km/h
  • Km 320 al 330 – General Pirán
    Límite máximo: 80 km/h en ambos sentidos
  • Km 335 al 345 – Coronel Vidal
    Límite máximo: 100 km/h
  • Km 390 al 400 – Camet (ingreso a Mar del Plata)
    Límite máximo: 80 km/h

Cambiar el tránsito no es llenar rutas de cámaras.
Es animarse a cambiar las reglas.
Y, de una vez, dejar de confundir control con negocio.