La Virgen de Luján también tiene su rincón en Colegiales

Frente a la Plaza de los Colegiales, en la esquina de Matienzo y Conesa, un discreto altar dedicado a Nuestra Señora de Luján conserva una historia de fe que lleva más de cuatro décadas acompañando a vecinos, trabajadores y transeúntes del barrio.

Entre el intenso tránsito de la zona, la subestación de Edenor y el movimiento cotidiano de Matienzo, existe un lugar que invita a detenerse unos minutos. Se trata de un pequeño santuario mariano construido en piedra, donde una imagen de la Virgen de Luján, protegida por una reja de hierro pintada de azul, permanece rodeada de plantas trepadoras y flores.

Aunque muchos vecinos pasan diariamente frente a él sin advertirlo, este espacio constituye uno de esos testimonios silenciosos de la religiosidad popular que todavía sobreviven en distintos rincones de Buenos Aires.

El altar se encuentra frente a la Plaza de los Colegiales, en la esquina de Matienzo y Conesa, y fue inaugurado el 31 de mayo de 1980, tal como recuerda la placa colocada sobre uno de sus laterales.

La inscripción dice:

«Recuerdo del Año Mariano Nacional. Le dedica la Casa Salesiana León XIII, Obra de Don Bosco. 31-5-1980.»

Ese dato permite reconstruir parte de su historia. En 1980 la Iglesia Católica celebró en Argentina el Año Mariano Nacional, una etapa de peregrinaciones, encuentros y homenajes dedicados a la Virgen María, especialmente bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján, patrona de la Argentina. Durante aquellos meses se levantaron ermitas, imágenes y monumentos en numerosos barrios del país como expresión de devoción popular. (AICA)

Un homenaje salesiano

El monolito fue donado por la Casa Salesiana León XIII, histórica institución educativa fundada en 1900 por las Damas Salesianas y vinculada desde sus orígenes a la obra de San Juan Bosco. Su presencia en Colegiales y Palermo forma parte del patrimonio educativo y social del barrio desde hace más de un siglo.

No resulta casual que fueran precisamente los salesianos quienes impulsaran este pequeño santuario. La congregación siempre promovió la devoción mariana como uno de los pilares de su obra educativa.

Un rincón de paz en medio de la ciudad

El santuario posee un diseño sencillo pero muy cuidado. Un muro curvo revestido en piedra natural protege el mural cerámico de la Virgen, mientras un sendero de baldosas conduce hasta el altar.

La imagen representa a Nuestra Señora de Luján, patrona de la República Argentina desde 1930 y una de las advocaciones marianas más veneradas del país. Su historia se remonta al siglo XVII, cuando una pequeña imagen llegada desde Brasil quedó, según la tradición, detenida milagrosamente en el paraje donde luego crecería la ciudad de Luján. Con el paso de los siglos, ese lugar se transformó en uno de los principales centros de peregrinación de América y su basílica fue declarada Monumento Histórico Nacional.

Patrimonio barrial

Más allá de su significado religioso, el pequeño santuario forma parte del patrimonio cultural de Colegiales. Es uno de esos elementos urbanos que hablan de la identidad del barrio, de la participación de sus instituciones y de una época en la que era frecuente levantar ermitas y monolitos en plazas y espacios públicos.

Hoy continúa allí, silencioso, observando el paso de generaciones de vecinos, trabajadores y estudiantes.

Muchos cruzan la esquina sin detenerse. Otros dejan una oración, una flor o simplemente un instante de silencio antes de seguir camino.

En una ciudad donde todo parece moverse a gran velocidad, este pequeño altar recuerda que todavía existen rincones donde la memoria, la fe y la historia siguen encontrándose.