Del calzado al alfajor: cinco experiencias recientes muestran la versatilidad de un predio que busca atraer nuevas propuestas, visitantes y actividad comercial a la zona.
BA Ferial sigue sumando actividad en el mapa de los grandes eventos porteños y, para los vecinos de Colegiales y los barrios cercanos, esa dinámica tiene una lectura concreta: más circulación de público, propuestas para recorrer durante los fines de semana, marcas que se instalan de manera temporal y un predio que busca recuperar protagonismo como punto de encuentro. En las últimas semanas, el espacio alojó exposiciones comerciales, entretenimiento familiar, tecnología asistiva y gastronomía, con formatos muy diferentes pero una misma necesidad: contar con infraestructura amplia, adaptable y bien conectada.
La exposición de calzado EFICA 114 reunió a más de cien marcas del sector y fue una de las experiencias que puso a prueba la capacidad del predio para recibir eventos profesionales. Su organizador, Martín Del Olio, destacó la respuesta del equipo de BA Ferial durante el desarrollo de la muestra y las mejoras de infraestructura, estética e imagen general. Según expresó, esos cambios ayudaron a construir un entorno más adecuado para una exposición comercial de escala, y la posibilidad de volver a realizar el encuentro ya figura entre las alternativas para próximas ediciones.
El entretenimiento también tuvo su lugar con Boom Play, un parque pensado para el público familiar. Lucas Letamendia, uno de sus responsables, calificó como positiva la experiencia y señaló el acompañamiento recibido por parte de la organización. La expectativa, explicó, es que el fortalecimiento de la comunicación, el marketing y la programación de actividades permita seguir ampliando la convocatoria. La mirada ya está puesta en 2027, con la intención de regresar al predio para una nueva edición.
Otro caso fue Luxury Outlet, que llevó una propuesta de marcas y descuentos al espacio ferial. La respuesta del público habría superado las previsiones iniciales, al punto de que los organizadores resolvieron extender la fecha del evento. Sergio Blanco, responsable de la iniciativa, definió la experiencia como “muy buena y superadora” y confirmó que ya existen fechas previstas para futuras ediciones. Para el comercio y la gastronomía de los alrededores, cada una de estas convocatorias representa además una oportunidad: un evento masivo no termina en los pabellones, también derrama movimiento hacia los negocios del barrio.
La Expo Ortopédica, con más de ocho ediciones realizadas allí, volvió a mostrar otra cara del predio: la de las exposiciones especializadas que combinan empresas, formación, demostraciones y actividad académica. Javier Cásares, de la organización, remarcó que las dimensiones, la ubicación y la accesibilidad de BA Ferial resultan centrales para una propuesta que necesita espacios funcionales y auditorios en simultáneo. La última edición contó con cinco auditorios activos y visitantes de Argentina y otros países de la región, consolidando al encuentro como referencia para el sector de la tecnología asistiva y la salud.
El Campeonato Mundial del Alfajor completó una programación tan diversa como porteña: productores, distribuidores, proveedores, influencers, medios y amantes del alfajor se reunieron alrededor de una industria que mezcla tradición, innovación y negocio. Para Juan Sardella, organizador del certamen, el valor del encuentro no se reduce a la venta inmediata; también genera contactos, alianzas y posibilidades comerciales que pueden sostenerse en el tiempo. El alfajor, pequeño monumento nacional envuelto en papel, volvió a demostrar que puede convocar multitudes.
Cinco eventos, cinco públicos y una misma conclusión: BA Ferial busca instalarse como una sede flexible para proyectos de distintas escalas. Para Colegiales y su área de influencia, el desafío será que ese crecimiento dialogue cada vez más con la vida cotidiana del barrio: accesos ordenados, movilidad, limpieza, seguridad, buena señalización y una agenda pública que permita a los vecinos enterarse y disfrutar las actividades. Si el predio logra esa integración, puede convertirse en algo más que un lugar de exposiciones: un motor cultural, comercial y recreativo con peso propio en esta parte de la Ciudad.