León XIV elegirá las periferias: por qué el Papa quiere ir a Devoto y al Cottolengo Don Orione de Claypole

La visita del papa León XIV a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre, todavía tiene una agenda en elaboración, pero ya deja ver una idea muy definida: además de las misas multitudinarias de Palermo, Córdoba y Luján, el Pontífice quiere acercarse a dos lugares donde la sociedad suele mirar poco y hablar apenas cuando estalla una crisis: la cárcel de Devoto y el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole.

No es turismo religioso ni una escala de protocolo. Son dos sitios atravesados por la fragilidad humana, la discapacidad, el encierro, la pobreza, el cuidado y el abandono. León XIV llegará a la patria de Francisco con una agenda breve, de apenas tres días, y por eso cada visita elegida tendrá peso propio. La confirmación final corresponde al Vaticano, pero el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, adelantó que ambos lugares forman parte del cronograma de trabajo de la misión vaticana. La visita al país está oficialmente confirmada entre el 8 y el 11 de noviembre.

Devoto: una cárcel no es un lugar para descartar personas

La elección de Devoto se enlaza de manera directa con el legado de Francisco. Jorge Bergoglio hizo de las cárceles una de las “periferias” centrales de su pontificado: no las visitaba para negar el delito ni para banalizar el dolor de las víctimas, sino para sostener una idea cristiana y profundamente humana: ninguna persona pierde su dignidad por estar detenida.

Francisco repetía una pregunta incómoda cada vez que cruzaba el portón de una prisión: “¿Por qué ellos y no yo?”. El Jueves Santo del 17 de abril de 2025, apenas cuatro días antes de morir, realizó una de sus últimas salidas públicas para visitar la cárcel romana de Regina Coeli, en el barrio de Trastevere. Estaba débil, no pudo celebrar el tradicional lavatorio de pies, pero se reunió con unos 70 presos de distintas nacionalidades, los saludó uno por uno y les dejó un mensaje sencillo: quería estar cerca de ellos y de sus familias. Vatican News documentó aquella última visita de Francisco a Regina Coeli.

No fue una excepción. Durante su pontificado, Francisco visitó los penales de Casal del Marmo, Rebibbia, Paliano y Regina Coeli, entre otros. En 2024 abrió incluso una Puerta Santa del Jubileo en Rebibbia: un gesto religioso de una potencia enorme, porque llevó el símbolo de la esperanza cristiana a un lugar de encierro.

León XIV conoce esa sensibilidad. Según García Cuerva, Francisco le hablaba mucho de las cárceles, y el actual Papa ya realizó visitas a unidades penitenciarias de Guinea Ecuatorial y Barcelona. En Devoto, entonces, habrá una continuidad: una visita a los detenidos, a sus familias, a los agentes penitenciarios y a una discusión que la Argentina siempre posterga, la de las condiciones de encierro y la reinserción social.

Claypole: la “Ciudad de la Caridad” de Don Orione

El Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, ubicado en avenida Lacaze 3963, no es una institución cualquiera. Es una obra histórica de cuidado para personas con discapacidad severa y necesidades complejas de apoyo, muchas de ellas sin una red familiar que pueda sostenerlas. Allí no hay “vidas sobrantes”: hay personas que requieren atención integral, afecto, salud, educación, acompañamiento y una comunidad que no les dé la espalda.

La obra nació de la inspiración de San Luis Orione. El propio sacerdote italiano colocó en Claypole la piedra fundamental en 1935 y soñó con que ese lugar fuera una “Ciudad de la Caridad”. Un año después se inauguró formalmente el Cottolengo. Nueve décadas más tarde, sigue siendo una referencia insoslayable para la atención de personas con discapacidad y extrema vulnerabilidad. La historia institucional de Don Orione ubica la piedra fundacional en 1935.

La visita de León XIV a Claypole pondría frente a frente dos realidades que muchas veces se esconden detrás de una palabra burocrática: “discapacidad”. Pero allí viven y son acompañadas personas concretas, con historias, deseos, dolencias, familias presentes o ausentes, y derechos que no pueden depender de la suerte, de una colecta o de la paciencia heroica de quienes cuidan.

¿Es un mensaje contra Milei?

Decir que el Papa vendrá a hacer campaña contra Javier Milei sería una simplificación y, por ahora, no hay evidencia para afirmarlo. La Santa Sede, la Iglesia argentina y el Gobierno insisten en definir la gira como pastoral, no partidaria. León XIV se reunirá con autoridades institucionales y su visita no puede leerse como el respaldo a una fuerza política.

Pero tampoco conviene hacerse el distraído: elegir Devoto y Claypole no es neutral en el sentido de “no dice nada”. Dice muchísimo. En un país en el que las personas con discapacidad, las instituciones prestadoras y las familias vienen reclamando por prestaciones, medicamentos, transporte, pensiones y financiamiento, parar en Don Orione vuelve visible una emergencia que no se resuelve con frases lindas.

El propio Cottolengo fue escenario este año de reclamos vinculados a las dificultades de las instituciones de discapacidad y a la situación de sus prestaciones. La institución alberga y acompaña a personas con discapacidad severa y sin red familiar, justamente la población que más sufre cuando el Estado demora pagos, recorta coberturas o deja a las familias solas ante costos imposibles. Don Orione define al Cottolengo como una referencia para personas con discapacidad severa y necesidades complejas.

La señal papal no necesita nombrar a Milei para ser leída en el presente. Es un mensaje contra la indiferencia, contra la lógica de que cada familia se arregle como pueda y contra la costumbre de esconder a los más vulnerables cuando molestan en la foto. En clave cristiana, León XIV parece elegir lo mismo que Francisco eligió una y otra vez: ir donde el dolor no se puede maquillar.

Palermo, Devoto y Claypole: tres escenas de una misma gira

La misa central y el encuentro con jóvenes se proyectan en el Monumento de los Españoles, en Palermo. La decisión de usar un espacio abierto y la misma estructura para ambas convocatorias fue explicada con un criterio de austeridad y participación masiva: que nadie quede afuera por falta de entrada o capacidad. La agenda preliminar ubica en Palermo la misa y el encuentro juvenil.

La imagen será fuerte: una multitud en los Bosques de Palermo, jóvenes frente al Monumento de los Españoles, una visita a la cárcel de Devoto y otra a Claypole. Centro y periferia. Fiesta popular y dolor silencioso. Fe masiva y cuidado cotidiano.

Ese parece ser el mapa de León XIV en la Argentina: no venir solamente a celebrar, sino a señalar a quiénes hay que mirar.