Anillo La Pampa: una obra clave para volver a unir Belgrano, Palermo y el río
La Ciudad inició una intervención histórica para resolver un corte urbano que lleva décadas. Habrá túnel vehicular, anillo peatonal y ciclovía elevada para descomprimir el tránsito y mejorar la conexión con la Costanera y Aeroparque.
Durante años, la calle La Pampa fue una promesa truncada. Arranca con ritmo barrial en Belgrano, cruza Palermo con identidad propia, pero muere abruptamente contra un muro invisible hecho de autopistas, vías de tren y carriles imposibles. Ese quiebre urbano —naturalizado a fuerza de bocinazos y desvíos— empieza a tener fecha de vencimiento.
El Gobierno de la Ciudad confirmó el inicio de las obras del Anillo La Pampa, un proyecto de infraestructura que busca resolver una interrupción histórica en el norte porteño y mejorar de forma directa la conexión entre Belgrano, Palermo y la Costanera Rafael Obligado. La inversión estimada es de 50.000 millones de pesos y el plazo de obra ronda los 20 meses, con finalización prevista para mediados de 2027.
Un túnel para los autos, un anillo para las personas
El corazón del proyecto es un Paso Bajo Nivel vehicular, de doble mano, que correrá por debajo de la calle La Pampa desde Avenida Figueroa Alcorta hasta la Costanera, atravesando sin interferencias las avenidas Lugones, Cantilo, Illia y las vías del Ferrocarril Belgrano Norte. En términos simples: una conexión directa entre el Bajo Belgrano, Palermo, Aeroparque, Ciudad Universitaria y el Parque Costero.
Hoy, ese trayecto obliga a rodeos que concentran el tránsito en puntos críticos como el puente de Echeverría. Según estimaciones oficiales, la nueva traza permitirá reducir hasta un 50% los tiempos de viaje y aliviar uno de los embudos más persistentes de la zona.
Pero el Anillo La Pampa no es solo una obra para autos. En superficie se construirá un puente peatonal y ciclovía elevada en forma de anillo, con un diámetro de 140 metros, que permitirá cruzar de manera segura un sector hoy dominado por autopistas y barreras ferroviarias. La intervención total supera los 10.000 metros cuadrados e incluye accesos, rampas, senderos y el anillo circular propiamente dicho.
Un nuevo mirador urbano sobre Aeroparque
El anillo no solo conecta: también mira. En su punto más alto funcionará como mirador panorámico, un espacio pensado para observar los despegues y aterrizajes del Aeroparque Jorge Newbery. Una costumbre muy porteña —ver aviones— que hoy se da de manera informal, entre rejas y banquinas, y que con esta obra busca ordenarse en un espacio público diseñado, seguro y accesible.
En tiempos donde Palermo y Belgrano reclaman más verde, más paseo y menos barrera dura, el proyecto apunta a reconciliar la ciudad con el río, una deuda histórica de Buenos Aires.
Quiénes hacen la obra y cómo se ejecuta
La obra depende del Ministerio de Infraestructura porteño y será ejecutada por AUSA, tras una licitación pública nacional e internacional. El proceso reunió siete propuestas y fue adjudicado a una UTE integrada por Roggio y Chediack, mientras que el diseño arquitectónico seleccionado pertenece a ATEC SA y MZM Arquitectos.
La ejecución será integral, sin etapas parciales, lo que acorta los plazos pero implicará cortes de tránsito progresivos, que se irán implementando según avance la obra.
Una costura urbana largamente esperada
Más allá de los números, el Anillo La Pampa viene a coser una herida urbana. Donde hoy hay fragmentación, ruido y desvío, se proyecta continuidad, paseo y conexión. Para el vecino de Palermo, el de Belgrano y también para quienes cruzan la ciudad todos los días, la obra promete algo simple y profundo: volver a pasar por donde siempre debimos haber pasado.
No es solo infraestructura. Es una forma de ordenar el territorio, de devolverle escala humana a un punto clave del mapa porteño y de mirar, otra vez, hacia el río sin pedir permiso.
En un barrio donde cada metro cuenta, La Pampa vuelve a avanzar. Y esta vez, sigue de largo.