Asesinaron a Gonzalo Andueza en el Parque Ferroviario de Colegiales: una madrugada de violencia

Un hombre fue asesinado de un disparo en el abdomen durante la madrugada del domingo en el espacio verde ubicado en Moldes y Aguilar, lindero al Parque Ferroviario de Colegiales. La víctima fue identificada como Gonzalo Andueza, de 41 años, preparador físico y profesor de boxeo. Tras el ataque, fue trasladado por el SAME al Hospital Pirovano, donde murió al mediodía.

El hecho ocurrió cerca de las 4.14. Vecinos y personas que circulaban por la zona alertaron al 911 luego de escuchar una detonación y ver a Andueza tendido en el suelo. Según los testimonios incorporados a la investigación, el agresor huyó a pie. La Policía de la Ciudad montó un operativo y, horas más tarde, detuvo a un joven de 25 años señalado como principal sospechoso.

La División Homicidios siguió el rastro mediante cámaras de seguridad y ubicó al acusado frente a una vivienda de avenida Cabildo al 100. Cuando intentaba subir a un auto de una aplicación de viajes, fue detenido. Entre sus pertenencias llevaba una mochila negra con un celular, una pistola Taurus Milenium, tres cargadores y 34 municiones. Los peritos deberán establecer si el arma secuestrada fue la utilizada en el homicidio.

El parque que los vecinos recuperaron, bajo la sombra de la violencia

El lugar del crimen no es una plaza cualquiera. Se trata del sector del Parque Ferroviario de Colegiales, junto a Moldes y Aguilar: una franja de espacio verde nacida sobre tierras ferroviarias, muy transitada por vecinos, familias, quienes pasean perros y personas que cruzan hacia la estación Colegiales o avenida Cabildo.

Colegiales tiene poco verde para la cantidad de gente que vive, trabaja y circula por el barrio. Por eso cada banco, cada sendero y cada rincón del parque vale. No es un detalle decorativo para una postal inmobiliaria: es el patio compartido de un barrio que creció entre las vías, las casas bajas, los talleres, los nuevos edificios y una presión constructiva que no afloja.

El nombre del barrio viene de la antigua “Chacarita de los Colegiales”, vinculada desde tiempos coloniales a las tierras que ocupaban los estudiantes del Colegio de San Ignacio. Esa historia de barrio de escala humana, con identidad propia y vida en la calle, hoy choca contra un problema muy presente: espacios públicos que deben estar cuidados, iluminados y atendidos de manera permanente, no sólo cuando hay una inauguración o una cámara adelante.

Inseguridad, abandono y basura: el reclamo cotidiano que la Ciudad no puede esquivar

El asesinato de Andueza no permite sacar conclusiones apresuradas sobre el caso, cuyo móvil todavía investiga la Justicia. Pero sí vuelve a poner en primer plano una preocupación real de los vecinos: durante la noche, sectores del Parque Ferroviario y sus alrededores pueden quedar con poca circulación, iluminación deficiente y una sensación de abandono que no se resuelve con slogans.

A esto se suma la basura. Bolsas fuera de horario, contenedores desbordados y veredas sucias forman parte del paisaje cotidiano de muchas cuadras de Colegiales. No es sólo una impresión: el barrio estuvo entre los que más reclamos por higiene acumularon en la Ciudad por habitante. Cuando la recolección falla, el problema deja de ser estético: aparecen malos olores, plagas, veredas ocupadas y una señal clara de que la gestión no está llegando donde debería.

Jorge Macri tiene que explicar qué plan concreto tiene para Colegiales. No alcanza con anunciar controles, renovar contenedores o prometer una Ciudad más limpia en los discursos. Los vecinos necesitan que el parque esté bien mantenido, que se repare lo roto, que la basura se retire a tiempo y que haya una política de prevención seria, especialmente en horarios nocturnos.

Gonzalo Andueza era profesor de boxeo, personal trainer y preparador físico. Sus alumnos y colegas lo despidieron con dolor en las redes sociales. Desde el gimnasio Sparring Center, donde trabajaba en Almagro, publicaron: “Con mucho dolor despedimos a nuestro profe. No te vamos a olvidar, Gonza. Descansá en paz”.

Ahora la investigación deberá determinar qué pasó y juzgar a quien corresponda. Pero el barrio también merece una respuesta política: Colegiales no puede naturalizar que sus espacios verdes sean noticia por un asesinato ni aceptar que la basura y el abandono sean parte del mobiliario urbano.