Cada vez más vecinos al límite: cae el empleo y crece la preocupación en Colegiales

La caída del empleo registrado ya dejó de ser una estadística lejana para transformarse en una realidad visible en las calles de Colegiales. Comerciantes, trabajadores independientes y familias del barrio describen un escenario cada vez más complejo, donde los ingresos no alcanzan, los alquileres aumentan y las deudas comienzan a acumularse.

Los datos oficiales publicados por la Secretaría de Trabajo muestran que la Argentina perdió 40.900 empleos registrados en el último año. El golpe más fuerte se produjo en el sector privado, donde desaparecieron 96.600 puestos de trabajo formales.

Los números de la crisis laboral

  • Empleos registrados perdidos en un año: 40.900
  • Empleos privados perdidos: 96.600
  • Caída del empleo privado: 1,5%
  • Empleos públicos perdidos: 18.200
  • Empleo total registrado: 12,83 millones de trabajadores
  • Trabajo independiente: 2,83 millones de personas
  • Monotributistas incorporados: +70.000

Mientras las estadísticas hablan de empleo, en los barrios se observan las consecuencias. Vecinos consultados por Colegiales Noticias señalan que aumentaron las dificultades para sostener alquileres, expensas y servicios. En algunos casos se produjeron desalojos que movilizaron a familiares, amigos y organizaciones barriales para intentar asistir a quienes quedaron en una situación crítica.

La escena se repite con frecuencia creciente: móviles policiales, oficiales de justicia, pertenencias acumuladas en la vereda y familias obligadas a abandonar viviendas que durante años fueron su hogar. Detrás de cada expediente judicial suele haber una historia de pérdida de ingresos, desempleo, endeudamiento o imposibilidad de afrontar los aumentos de alquiler.

Los sectores que más empleo perdieron en el país fueron la industria manufacturera (-4%), la actividad financiera (-3,7%), el comercio (-1,9%) y la explotación minera (-5,7%). Aunque muchos de esos empleos no se encuentran en Colegiales, sus efectos llegan al barrio porque afectan a trabajadores que viven aquí o consumen en los comercios de la zona.

La preocupación también alcanza a pequeños locales gastronómicos, negocios familiares y prestadores de servicios. La caída del consumo obliga a reducir gastos, postergar inversiones y, en algunos casos, disminuir personal o cerrar actividades.

Los números oficiales muestran que el empleo privado formal mantiene una tendencia descendente desde septiembre de 2023. La pregunta que muchos vecinos se hacen es cuánto tiempo podrá sostenerse esta situación sin que el deterioro social se vuelva aún más visible.

Porque detrás de cada porcentaje hay personas concretas. Y cuando una familia pierde el trabajo, muchas veces el problema no termina en el recibo de sueldo: puede terminar golpeando la puerta de su propia casa.