Cae en picada la oferta de alquiler temporario por falta de plata en el mercado

Resumen: En un escenario económico donde la plata escasea y el turista aprieta el bolsillo, la oferta de alquileres temporarios en ciudades turísticas como Bariloche, Mendoza y Mar del Plata ha crecido, pero la ocupación no acompaña. La caída en la demanda y el ajuste de tarifas reflejan un mercado en desequilibrio, con un impacto económico que preocupa al sector.

En pleno invierno, y mientras el viento de los Andes sacude los cerros de Bariloche, la realidad del mercado de alquileres temporarios se enfrenta a un desafío que se siente en cada rincón de las ciudades turísticas del país. No es solo el frío el que cala hondo, sino la falta de plata en los bolsillos, que ha llevado a una baja significativa en la ocupación de las propiedades ofrecidas en plataformas como Airbnb.

Crecimiento de la oferta, caída de la ocupación

Según un informe del Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), la oferta de propiedades para alquiler turístico en sitios como Airbnb se disparó entre un 50% y 100% en comparación con el invierno pasado. Sin embargo, este aumento en la disponibilidad no fue acompañado por la demanda, que se desinfló al ritmo de la economía, llevando a una caída de 10 puntos porcentuales en la ocupación.

Bariloche, con sus paisajes de postal y una oferta creciente que este año llegó a un 62% interanual, no escapó al fenómeno. De las 69 mil viviendas particulares de la ciudad, unas 3.690 se volcaron al alquiler temporario, representando el 5% del total. A pesar de esto, la ocupación cayó del 84% al 74%, un golpe directo que se sintió en los bolsillos de los propietarios, quienes vieron una disminución del 27% en la tarifa diaria promedio, quedando en USD 85,9. Las ganancias mensuales no fueron inmunes, sufriendo una caída del 30%.

Impacto en otras ciudades

Mendoza, con una oferta similar al 5% de sus viviendas en alquiler temporario, también enfrentó una baja de 5 puntos en la ocupación y un 16% menos en las ganancias mensuales. Mar del Plata, por su parte, experimentó un aumento explosivo en la oferta del 102%, pero la ocupación apenas superó el 30%. Salta y Córdoba mostraron patrones similares, donde el aumento en la oferta fue inversamente proporcional a la ocupación.

Ajuste al bolsillo y al mercado

El ajuste económico no solo afectó a los propietarios, sino que también golpeó al sector turístico en su totalidad. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que este invierno 4,9 millones de personas viajaron por el país, un 12% menos que en 2023. El gasto turístico total llegó a $1,2 billones, pero en términos reales, representó un impacto 22% menor, considerando la inflación. La estadía promedio también se redujo, pasando de 4,5 días en 2023 a 4,1 días en 2024.

En un contexto donde los salarios reales aún no se recuperan del golpe inflacionario, la situación del sector inmobiliario turístico es un reflejo de un mercado en tensión. Con la inflación interanual hasta julio alcanzando el 271,5%, los ingresos del sector privado están un 4,7% por debajo de noviembre del año pasado, y el sector público no está en mejor situación, enfrentando una caída del 19%.

Optimismo a pesar de todo

Sin embargo, el optimismo no se desvanece del todo. Desde el CEM aseguran que «año tras año y temporada tras temporada se incrementa la oferta de propiedades para alquiler turístico, llegando a romper nuevos récords en algunas ciudades». Aunque la ocupación sigue cayendo y las tarifas no logran revertir la tendencia, la esperanza radica en que la próxima temporada de verano traiga un respiro al sector.

Mientras tanto, este invierno ha dejado una lección clara: la oferta se expande, pero la demanda no siempre acompaña, dejando a muchos propietarios con la sensación de estar luchando contra un viento que, por ahora, no sopla a su favor.

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