Colegiales se caracteriza por tener graffitis llamativos y famosos en tanto en el barrio como en la ciudad. Conde y Jorge Newbery una calle de colegiales que tiene una famosa pintura callejera, realizada por Graffitimundo.

Según la Real Academia Española:

El Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española recomienda el uso de la palabra grafito. Admite como válido el uso de grafiti en singular, y de grafitis en plural, aunque recomienda usar la palabra «grafito» y «grafitos» para su plural, que son las versiones castellanizadas de graffito y graffiti, respectivamente. Recomienda también que, cuando se trate de un texto o dibujo pintado y no rascado ni inciso, se utilice el término “pintada”. Aún aceptando la castellanización de graffiti a «grafiti», se recomienda evitar el uso de graffiti, ya que en español no existe la grafía “ff”.

Sin embargo los propios grafiteros, además de muchas de las referencias editoriales, los medios de comunicación,​ páginas web,​ positivos,​ y revistas especializadas utilizan la acepción italiana graffiti para referirse al grafito tanto en su acepción de movimiento cultural y artístico, así como a las propias pintadas.

La historia del graffiti:

Se llama pintada, grafito​ o grafiti2 (las dos últimas del italiano graffiti, graffire, y este a su vez del latín scariphare, “incidir con el scariphus” —estilete o punzón, con el que los antiguos escribían sobre tablas—)​ a una modalidad de pintura libre, destacada por su ilegalidad, generalmente realizada en espacios urbanos. Su origen se remonta a las inscripciones que han quedado en paredes desde los tiempos del Imperio romano, especialmente las que son de carácter satírico o crítico. Para denominar estas inscripciones de época arqueológica es más frecuente el uso de la palabra “grafito”.

En el lenguaje común, el grafiti es el resultado de pintar textos abstractos en las paredes de manera libre, creativa e ilimitada con fines de expresión y divulgación donde su esencia es cambiar y evolucionar; buscando ser un atractivo visual de alto impacto, como parte de un movimiento urbano revolucionario y rebelde. Es uno de los cuatro elementos que conforma la cultura Hip Hop.

Es un término que proviene del italiano graffiti, plural de graffito, que significa “marca o inscripción hecha rascando o rayando un muro” y del mismo modo arqueólogos y epigrafistas llaman a las inscripciones espontáneas que han quedado en las paredes desde tiempos del Imperio romano. El arqueólogo Raffaele Garrucci divulgó el término en medios académicos internacionales a mediados del siglo XIX,​ el neologismo se popularizó y pasó al inglés coloquial al usarse en periódicos neoyorquinos en los años setenta.

Por influencia de la cultura estadounidense, el término se popularizó en otros idiomas, entre ellos el castellano. Curiosamente, aunque el término grafiti ha pasado a muchas lenguas, en italiano se emplea el término de origen inglés writing para referirse a los grafitos de estilo Hip-Hop, ya que usan el término grafiti para su uso en el sentido original.

Entre los hispanohablantes es habitual oír grafitis en plural, porque aunque en la lengua de origen el término ya esté en plural, no se considera de este modo el calco.

Historia del grafiti contemporáneo:

Algunas pintadas famosas (1888-década de 1950)

Típico dibujo de Kilroy.
Tras un asesinato cometido en Londres el 30 de septiembre de 1888, atribuido a Jack el Destripador, la policía encontró un trozo del delantal de la víctima ensangrentado en la calle Goulston. En la pared, la policía vio un grafiti escrito con sangre, que decía: “The Juwes are the men That Will not be Blamed for nothing”. Se interpretó de varias maneras, sobre todo que la palabra Juwes era una versión incorrecta de Jews (“judíos”), con lo que una traducción podría ser “Los judíos son los hombres que no serán culpados sin motivo”.

Temiendo que la inscripción pudiese aumentar el antisemitismo de gran parte de la población, el comisario de la policía metropolitana, Charles Warren, mandó a borrarla antes de que amaneciera. Varios agentes discreparon de esta orden, pues creían que el grafiti podría ser una pista en la investigación de los crímenes.

Cuando las tropas norteamericanas entraron en Túnez en la primavera de 1943 durante la Segunda Guerra Mundial, Campaña en África del Norte, vieron por primera vez el grafiti: Kilroy Was Here (“Kilroy estuvo aquí”). Tanto en sus avances por Italia como por Francia y finalmente Alemania volvieron a encontrar una y otra vez este grafiti. Nunca se supo nada sobre el autor, se cree que pertenecía a una unidad de Ohio. Después de la guerra, el nombre «Kilroy» se hizo sinónimo de grafito, y llegó a aparecer incluso sobre las cubiertas de los cuadernos de estudiantes. Casi siempre «Kilroy was here» muestra una cabeza y unas manos que se asoman sobre el borde de una valla. Esta figura es conocida como Chad en otros países.

En los años 1950, después de la muerte de Charlie Bird Parker, el gran músico de jazz, la canción «Bird Lives» (“Bird vive”) se pintó en los muros de muchos clubes de jazz en los Estados Unidos, en particular en Nueva York; pero fue efímero, y seguramente no tuvo el impacto que había tenido Kilroy.

El arte del grafiti se extiende en el análisis de los elementos léxicos y visuales que lo definen. Pero como todo arte, no se adhiere únicamente a estos aspectos. A pesar de presentarse como palabras, letras o dibujos, el espectador nunca podrá ver estas exclusivamente como tales. El grafiti es más que una experiencia visual, es también una experiencia temporal y espacial (Lynn y Lea, 2005). Existe un conjunto de condiciones (localización, momento, influencia social, acontecimientos políticos y culturales, acontecimientos personales, etc.) que coinciden en un momento en el tiempo y que definen aquello que la pieza artística transmitirá al espectador. Este conjunto de condiciones, que no se observan explícitamente, se esconden detrás de un grafiti y son plasmadas espontáneamente mediante un aerosol o rotulador sobre una pared, muro o semejante y a través del uso de letras, palabras o dibujos.​ Bajtín introdujo un concepto clave que, sin ser la intención del autor, nos ayuda en la conceptualización del grafiti desde la psicología de la comunicación. Para el, la inmediatez del momento hablado recibe el nombre de ”utterance” (en español se traduce como “palabra”, “declaración” o “expresión”) y todas las “utterances” son heteroglosicas.​ La palabra “utterance” hace referencia a aquello que se dice, la unidad del discurso, y con relación al grafiti, es aquello que se escribe o dibuja, la pieza. El término heteroglosia (heteroglossia en inglés) hace referencia a la cualidad de ser contextualmente dependiente. Cada palabra hablada o escrita reúne y está influenciada por una serie de condiciones históricas, políticas, meteorológicas, psicológicas, etc. que le darán un carácter único al significado de esa palabra siendo a su vez diferente del significado que tomará la misma palabra expresada bajo otro conjunto diferente de condiciones.

Así, el grafiti se caracteriza por ser un arte que no solo se limita a expresar los elementos léxicos y visuales que todos vemos y que son obvios, sino que transporta consigo una serie de condiciones anteriormente citadas que el espectador es capaz de absorber mediante la visualización de este tipo de expresión artística.

En relación con la heteroglosia mencionada anteriormente, cabe remarcar la importancia que adquieren en este contexto los mensajes implícitos, el significado de los cuales no es obvio ni evidente y su comprensión requiere un nivel más profundo de conocimiento: “Las percepciones de los espectadores, su comprensión sobre lo que está ahora ante ellos, están estrechamente ligadas con su conocimiento y con la experiencia del área, de los individuos, de las culturas y de las subculturas de estas áreas. (…) Como percibimos y entendemos el mundo social de nuestro alrededor depende del grado en que somos informados sobre lo que vemos y experimentamos”

Como vecinos de colegiales debemos festejar el arte callejero y disfrutar del mismo.