Los ramales José León Suárez y Bartolomé Mitre estarán suspendidos del 9 al 12 de octubre inclusive. El corte obliga a reorganizar viajes y pone bajo la lupa cómo el Gobierno de Javier Milei atiende a quienes dependen del transporte público.
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Para los vecinos que utilizan la estación Colegiales, el próximo fin de semana largo llegará con una dificultad concreta: no habrá trenes de los ramales José León Suárez y Bartolomé Mitre desde el viernes 9 hasta el lunes 12 de octubre inclusive. La interrupción será total en ambos servicios, según confirmó Trenes Argentinos en un comunicado publicado el 6 de octubre. El ramal Tigre continuará funcionando con sus frecuencias habituales.
El motivo principal es el reemplazo del puente ferroviario sobre la avenida Luis María Campos, entre Tres de Febrero y Ministro Carranza. Se retirará la estructura existente y se instalará una nueva. Al mismo tiempo, AUSA colocará pilotes para el futuro paso bajo nivel de Álvarez Thomas, entre las estaciones Luis María Drago y General Urquiza. Las tareas dependen de las condiciones meteorológicas.
Una obra necesaria, una explicación incompleta
Trenes Argentinos encuadra la intervención en la Emergencia Ferroviaria y señala que busca mejorar la seguridad y la confiabilidad. Sin embargo, el comunicado consultado no anuncia colectivos de reemplazo ni detalla un dispositivo alternativo para los pasajeros. Esa ausencia merece una respuesta pública.
La seguridad ferroviaria exige mantenimiento e inversiones. Reemplazar un puente puede requerir suspender la circulación: presentar esa intervención, por sí sola, como una prueba de mala gestión sería confundir una obra necesaria con el modo de organizar sus consecuencias. La cuestión política aparece en otro punto, perfectamente discutible: qué respuesta recibe el vecino mientras el servicio que necesita queda interrumpido.
Para la gestión de Javier Milei, responsable de la administración ferroviaria nacional, informar el corte debería ser apenas el comienzo. Una política de transporte tiene que contemplar cómo se desplazan las personas durante las obras, qué combinaciones pueden utilizar y cómo se comunica una eventual modificación. La coordinación con la Ciudad también resulta indispensable cuando interviene AUSA y la alternativa recae sobre otros medios de transporte.
El feriado no suspende las obligaciones de los vecinos
El calendario puede marcar un fin de semana largo, pero no todos tienen cuatro días libres. Hay trabajadores con turnos, personas que cuidan familiares, compromisos médicos y viajes que no se pueden postergar. Para ellos, una estación sin servicio significa buscar otro recorrido, salir antes y, según la alternativa elegida, afrontar un gasto mayor.
En Colegiales, el tren conecta la vida barrial con destinos que exceden ampliamente sus límites. Por eso, la noticia no se agota en el recambio de una pieza de infraestructura. También involucra el tiempo de quienes viajan y la previsibilidad de su rutina. Ese tiempo tiene valor, aunque no figure en el presupuesto de la obra ni en la fotografía de su inauguración.
La crítica a la gestión debe concentrarse allí: un servicio público no puede pensarse únicamente desde las vías, los contratos y los cronogramas técnicos. También debe organizarse desde las necesidades del pasajero. Explicar por qué se corta el tren es indispensable; explicar cómo viajar durante el corte también debería serlo.
Qué deben revisar los usuarios de Colegiales
Antes de salir, conviene consultar las novedades en los canales oficiales de Trenes Argentinos y en su aplicación. Para organizar un recorrido alternativo, cada pasajero deberá revisar las combinaciones disponibles según su origen y destino, además de calcular un margen adicional de viaje. La continuidad del ramal Tigre no resuelve automáticamente los trayectos de los otros dos ramales.
Tampoco corresponde dar por garantizada la normalización del martes 13 sin revisar la información actualizada: el anuncio fija el corte hasta el lunes 12 inclusive, pero advierte que el clima puede modificar las tareas. La empresa debe comunicar cualquier cambio con claridad y anticipación.
La gestión también se mide durante el corte
Una obra ferroviaria debe evaluarse por su necesidad, su ejecución y el beneficio que deja. Pero también por la atención que reciben los usuarios mientras se realiza. El Gobierno de Milei tiene la obligación de responder por esa experiencia cotidiana, y la Ciudad debe asumir la parte que le corresponde en la coordinación del transporte y de sus propias obras.
Para Colegiales, el reclamo es sencillo: seguridad en las vías, información útil y alternativas para viajar. Los vecinos necesitan que el puente quede bien y que sus obligaciones puedan seguir en pie mientras lo reemplazan. Cuatro días sin tren requieren algo más que un aviso.
