De Gardel a Cerati: las ‘tumbas de la gloria’ que atraen a cientos de visitantes en Argentina

De Gardel a Cerati: las ‘tumbas de la gloria’ que atraen a cientos de visitantes en Argentina

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En el corazón de Buenos Aires, a pocos minutos de Colegiales, el Cementerio de La Chacarita se erige no solo como un espacio de descanso eterno, sino también como un sitio de peregrinación para quienes desean rendir homenaje a los ídolos que marcaron la historia cultural del país. Desde el tango hasta el rock, pasando por la literatura y la política, muchas de sus tumbas reciben a diario la visita de fanáticos que mantienen viva la memoria de sus ídolos.

Gardel, la estrella eterna

Si hay un nombre que sobresale entre los sepulcros ilustres de La Chacarita, es el de Carlos Gardel. El «Zorzal Criollo» falleció trágicamente en 1935, pero su legado sigue más vivo que nunca. Su mausoleo, adornado con placas de agradecimiento de admiradores de todo el mundo, es una parada obligada. Los visitantes suelen dejar cigarrillos encendidos en su estatua, un gesto simbólico que mantiene la tradición del mito.

Pero Gardel no está solo en este rincón del tango. Sus colegas Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Roberto Goyeneche y Juan D’Arienzo también descansan aquí, siendo parte del circuito de visitas de los amantes del género.

Cerati, el homenaje al infinito

Desde hace más de una década, otra pregunta recurrente entre los visitantes del cementerio es: «¿Dónde está la tumba de Cerati?». El icónico líder de Soda Stereo, fallecido en 2014, no cuenta con un mausoleo como Gardel, sino con un discreto nicho identificado con el número 2912 en el edificio La Merced.

Allí, sus seguidores dejan flores, mensajes y símbolos como el infinito, en referencia a su obra. «Poder decir adiós es crecer», reza uno de los pétalos de plástico dejados por un fan, en un claro guiño a su canción Adiós.

Letras y política en el panteón de los inmortales

El Cementerio de La Chacarita no solo alberga músicos legendarios. La literatura también tiene su espacio con figuras como Alfonsina Storni y Roberto Arlt, cuyos nombres resuenan en la historia de las letras argentinas. Storni, poetisa de gran sensibilidad, fue inmortalizada en la zamba Alfonsina y el mar, mientras que Arlt sigue siendo referente de la literatura urbana y social.

En el ámbito político, hasta 2006, Juan Domingo Perón fue una de las personalidades más visitadas, hasta que sus restos fueron trasladados a San Vicente. Sin embargo, el cementerio sigue albergando a figuras clave de la historia política del país.

Un barrio dentro de otro barrio

El cementerio de La Chacarita es el más grande del país, con 85 hectáreas organizadas en amplias calles diagonales que permiten el tránsito vehicular. Sus orígenes se remontan al siglo XIX, cuando la fiebre amarilla obligó a la ciudad a buscar un nuevo espacio para albergar a sus fallecidos.

Además de su valor histórico y cultural, es el único cementerio de la Ciudad de Buenos Aires que ofrece servicio crematorio, lo que lo convierte en un sitio de vital importancia para los porteños.

Más allá de las tumbas: cultura y gastronomía

Hoy en día, La Chacarita no es solo sinónimo de su cementerio. El barrio, que colinda con Colegiales, ha crecido enormemente en los últimos años, desarrollando un polo gastronómico en el que conviven bares, cafeterías de especialidad y restaurantes de autor.

Así, el recorrido por las tumbas de las grandes figuras de la cultura argentina puede completarse con un café o una copa de vino en alguno de los muchos rincones del barrio, cerrando el paseo con un brindis en honor a los inmortales.

¿Qué opinás sobre este tipo de turismo? ¿Alguna vez visitaste La Chacarita? Dejanos tu comentario en Colegiales Noticias.