Derrumbe en Parque Patricios

Derrumbe en Parque Patricios: la fiscalía autorizó apuntalamiento mientras crece la preocupación por grietas estructurales en edificios

La Justicia avanza con pericias para determinar las causas del colapso en el complejo Estación Buenos Aires. Especialistas advierten que las rajaduras en hormigón y losas nunca deben ignorarse y explican por qué es clave un informe técnico de arquitectos e ingenieros.

Buenos Aires, 7 de marzo de 2026 — La Fiscalía Nº31, a cargo de María Selvatici, que investiga el derrumbe ocurrido en el complejo habitacional “Estación Buenos Aires”, en el barrio porteño de Parque Patricios, informó que dispuso una serie de medidas destinadas a resguardar a los vecinos y preservar la prueba mientras avanzan las pericias para determinar las causas del siniestro.

Según el comunicado al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, la investigación comenzó el pasado martes 3 de marzo y desde entonces se ordenó una batería de medidas urgentes orientadas a esclarecer las circunstancias del derrumbe y establecer las eventuales responsabilidades penales.

Entre las disposiciones adoptadas se autorizó la realización de tareas de apuntalamiento, demolición controlada y retiro de escombros, además de la remoción y reubicación de vehículos que permanecían en el sector afectado.

La fiscalía también estableció un protocolo para que los residentes puedan ingresar a retirar pertenencias. El acceso será limitado a una persona por vivienda, deberá acreditarse la residencia y se realizará de manera coordinada con personal del Gobierno de la Ciudad, bomberos y equipos de emergencia.

Las autoridades señalaron que se deberán tomar todos los recaudos necesarios para garantizar la seguridad de los vecinos durante estos ingresos y que será imprescindible contar con la conformidad por escrito de los profesionales responsables del plan de trabajos para evitar riesgos y no interferir con las tareas técnicas.

En paralelo, se ordenó la elaboración de informes periciales que permitan determinar las causas del derrumbe. Esos estudios estructurales serán fundamentales para establecer si hubo fallas constructivas, problemas en el terreno o defectos en el diseño del edificio.

Mientras tanto, el Gobierno de la Ciudad gestionó el stop debit de las cuotas de los créditos hipotecarios que los propietarios pagan al Banco Hipotecario y al Banco Ciudad por las viviendas del complejo. Los vecinos también solicitaron la suspensión automática del pago de expensas, pedido que fue elevado por el Ejecutivo al administrador del consorcio y se encuentra en análisis.

El viernes 6 de marzo se realizó además el retiro de la primera tanda de vehículos del estacionamiento afectado. En el operativo participaron Bomberos de la Ciudad, Guardia de Auxilio y Defensa Civil.

La empresa constructora presentó ante la Guardia de Auxilio un plan de trabajo para el apuntalamiento de las estructuras comprometidas, que fue aprobado luego de contar con el aval de la administración del complejo.

Grietas en hormigón: una señal que nunca debe ignorarse

El derrumbe volvió a encender alarmas entre especialistas en ingeniería estructural, quienes advierten que muchos problemas graves en edificios comienzan con señales aparentemente menores: fisuras o rajaduras en el hormigón.

El hormigón armado es el material estructural más utilizado en edificios modernos. Está diseñado para soportar compresión mediante el hormigón y tracción mediante el acero interno de las armaduras.

Cuando aparecen grietas visibles, ese equilibrio puede estar alterándose.

Las fisuras pueden producirse por diversas razones: asentamientos del suelo, problemas en la fundación, sobrecargas estructurales, defectos constructivos o corrosión del acero interno que refuerza el hormigón.

No todas las grietas implican un riesgo inmediato. Existen fisuras superficiales, generalmente menores a un milímetro, que suelen tener origen en retracciones del material o en cambios de temperatura. Sin embargo, cuando las rajaduras aumentan de tamaño, atraviesan vigas o columnas, o aparecen en losas estructurales, el problema puede ser mucho más serio.

Las grietas diagonales, por ejemplo, pueden indicar esfuerzos de corte en la estructura. Las grietas horizontales en columnas son especialmente preocupantes porque pueden revelar fallas en compresión, una situación que exige intervención inmediata.

La importancia del informe técnico

Ante la aparición de grietas relevantes, los especialistas coinciden en que no alcanza con taparlas con revoque o pintura. Lo correcto es solicitar un informe técnico elaborado por un arquitecto o un ingeniero estructural matriculado.

Ese estudio permite determinar si la grieta es superficial o estructural, analizar su evolución en el tiempo, evaluar el estado del hormigón y verificar la condición de las armaduras internas.

Para ello se utilizan distintas herramientas técnicas. Entre ellas se encuentran los fisurómetros, que permiten medir con precisión la apertura de las grietas; los ensayos con ultrasonido para analizar la calidad del hormigón; el esclerómetro, que mide la resistencia del material; y las llamadas catas estructurales, que permiten inspeccionar directamente el interior del elemento constructivo.

Con esos datos, los profesionales pueden determinar si la estructura mantiene su capacidad resistente o si requiere intervención.

Qué se hace cuando hay daño estructural

Las soluciones dependen del diagnóstico técnico. En algunos casos basta con sellar fisuras mediante inyecciones de resinas epoxi que restituyen la continuidad estructural del material.

En situaciones más complejas se recurre a refuerzos estructurales mediante placas de acero o fibras de carbono, materiales de alta resistencia que permiten aumentar la capacidad de carga de vigas o columnas.

Cuando existe riesgo inmediato de colapso, se aplican sistemas de apuntalamiento para sostener la estructura mientras se ejecutan las reparaciones.

En los escenarios más graves, si los estudios determinan que el edificio ha perdido estabilidad estructural, puede ordenarse la evacuación total e incluso la demolición de sectores comprometidos.

Un problema que preocupa a ingenieros y consorcios

En la Ciudad de Buenos Aires existen miles de edificios que superan los cuarenta o cincuenta años de antigüedad y que requieren mantenimiento estructural periódico. A ello se suma el crecimiento de desarrollos inmobiliarios recientes donde, según advierten especialistas, en algunos casos se aceleraron los tiempos de obra o se redujeron controles técnicos.

Por esa razón, arquitectos e ingenieros recomiendan que cualquier fisura importante en columnas, vigas o losas sea evaluada profesionalmente.

Ignorar estas señales puede agravar el daño con el paso del tiempo y derivar en problemas estructurales mucho más costosos —y peligrosos— de resolver.

La investigación continúa

Mientras se realizan las tareas de apuntalamiento en Parque Patricios, la investigación judicial buscará determinar con precisión qué ocurrió en el complejo Estación Buenos Aires.

Las pericias técnicas serán clave para establecer si el derrumbe fue producto de fallas de construcción, problemas en el terreno o defectos estructurales.

Para los especialistas, el episodio deja una advertencia clara: en ingeniería, muchas tragedias comienzan con señales pequeñas.

Una grieta puede parecer un detalle menor en una pared.
Pero también puede ser el primer indicio de que algo dentro de la estructura no está funcionando como debería.