La Justicia porteña ordenó una restricción perimetral de 500 metros, prohibió todo contacto con la presunta víctima y suspendió al acusado de cualquier actividad docente o recreativa con niños y adolescentes durante seis meses. La causa podría encuadrarse en el delito de grooming.
Una importante resolución judicial fue dictada en la Ciudad de Buenos Aires para proteger a una adolescente de 14 años que habría sido víctima de conductas inapropiadas por parte de su profesor de danza. La medida fue adoptada por el Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas N.º 15, a cargo de la jueza Karina Andrade, en el marco de una investigación que comenzó por una denuncia de acoso y que ahora podría derivar en una causa por grooming.
Según surge de la investigación judicial, la joven habría recibido mensajes privados a través de WhatsApp enviados por el docente fuera del horario de clases. En esos intercambios, se habrían realizado comentarios sobre su cuerpo, preguntas de carácter íntimo y expresiones consideradas impropias para una relación entre un adulto y una menor de edad.
La situación fue detectada luego de que la adolescente confiara lo ocurrido a responsables de una academia de baile de la Ciudad. A partir de esa revelación, fueron convocados los padres de la menor y efectivos policiales para formalizar la denuncia y activar los mecanismos de protección correspondientes.
La causa tomó una dimensión aún más delicada cuando se conoció que el profesor habría intentado organizar un encuentro fuera del ámbito institucional. Según consta en el expediente, el docente habría invitado a la adolescente a concurrir sola a una supuesta clase especial en una plaza y le habría pedido que no informara a otras personas sobre la convocatoria. El encuentro finalmente no se concretó debido a la negativa de la madre de la joven.
La magistrada sostuvo que los elementos reunidos hasta el momento permiten analizar la situación bajo la figura penal de grooming, un delito que sanciona a los adultos que utilizan medios digitales para contactar a menores con fines vinculados a delitos contra la integridad sexual. Entre los indicios valorados por la Justicia figuran consultas sobre la virginidad de la adolescente, manifestaciones de atracción personal y comentarios sobre su aspecto físico.
Como medida preventiva, la jueza ordenó una restricción perimetral de 500 metros respecto de la menor y la prohibición absoluta de cualquier tipo de contacto, ya sea presencial, telefónico o mediante redes sociales y aplicaciones de mensajería. Asimismo, dispuso la inmediata suspensión del imputado de toda actividad laboral, deportiva o recreativa que implique contacto con menores de edad durante un plazo inicial de seis meses.
La decisión judicial también tuvo en cuenta que el denunciado habría comenzado a desarrollar actividades en otro espacio comunitario al que concurrían varias alumnas adolescentes provenientes de la academia original. Para la magistrada, resultaba indispensable evitar cualquier riesgo potencial mientras avanza la investigación.
Desde la Justicia se destacó que las medidas adoptadas buscan proteger a la presunta víctima y garantizar que pueda continuar desarrollando normalmente sus actividades educativas, deportivas y recreativas sin verse obligada a modificar sus hábitos por las conductas atribuidas al adulto investigado.
Especialistas en protección de la infancia recuerdan que el grooming constituye una de las formas de violencia digital que más ha crecido en los últimos años. Por ese motivo recomiendan a las familias mantener canales de diálogo abiertos con niños y adolescentes, prestar atención a cambios de comportamiento y denunciar cualquier situación sospechosa ante las autoridades competentes.
La causa continúa en etapa de investigación y el imputado fue citado para ser notificado formalmente sobre el alcance de las medidas dispuestas. También interviene el Ministerio Público Tutelar, organismo encargado de velar por los derechos de niñas, niños y adolescentes.
¿Cómo actuar ante un posible caso de grooming?
Los especialistas recomiendan no borrar conversaciones, realizar capturas de pantalla, evitar confrontar directamente al presunto agresor y efectuar la denuncia de manera inmediata. En Argentina existe además la línea 137 de asistencia a víctimas de violencia familiar y sexual, disponible las 24 horas.