Durante las primeras 48 a 72 horas puede aumentar la molestia debido a la inflamación y a la desaparición del efecto anestésico. Sin embargo, un dolor que empeora intensamente, la fiebre o los cambios en la herida requieren una consulta inmediata con el equipo médico.
Las operaciones realizadas en la zona del ombligo son relativamente frecuentes y, en muchos casos, corresponden a la reparación de una hernia umbilical. Esta aparece cuando una parte de la grasa o del contenido abdominal empuja a través de un sector debilitado de la pared muscular, formando un pequeño bulto o una deformación que algunas personas describen como un “ojo de buey”.
Durante la intervención, el cirujano vuelve a colocar los tejidos en su posición y cierra la abertura existente en la pared abdominal. Dependiendo del tamaño de la hernia y de las características del paciente, puede realizar una sutura directa o colocar una malla para reforzar la zona y reducir las probabilidades de que el problema vuelva a aparecer.
Por qué puede doler más al segundo día
Es habitual que inmediatamente después de la operación el dolor sea leve porque todavía actúan la anestesia y los medicamentos administrados durante la cirugía. Al pasar esas primeras horas, aparece la inflamación propia del procedimiento y puede sentirse tirantez, ardor o dolor al levantarse, caminar, toser o estornudar.
En términos generales, la molestia puede ser más intensa durante las primeras 48 o 72 horas y debería comenzar a disminuir gradualmente. Lo importante no es solamente cuánto duele, sino cómo evoluciona: un dolor moderado que mejora con la medicación indicada puede formar parte de la recuperación, mientras que uno que aumenta, se vuelve insoportable o aparece acompañado de otros síntomas debe ser evaluado.
Mucha atención con la dosis del analgésico
Después de una cirugía es fundamental seguir exactamente las instrucciones escritas en el alta médica. Si una persona cree haber escuchado que debe tomar “un gramo de ibuprofeno”, tiene que verificarlo con el cirujano o con el hospital antes de ingerirlo.
El ibuprofeno suele administrarse en dosis bastante menores y tomar 1.000 miligramos de una sola vez no es una indicación habitual. Es posible que haya existido una confusión con el paracetamol, medicamento que sí puede presentarse en comprimidos de un gramo, aunque tampoco debe utilizarse libremente ni superar la dosis indicada por un profesional.
El ibuprofeno puede provocar irritación o sangrado gastrointestinal y afectar los riñones, especialmente en personas mayores, deshidratadas, con úlceras, hipertensión, enfermedad renal o tratamiento anticoagulante. Tampoco debe mezclarse por cuenta propia con otros antiinflamatorios como diclofenac, naproxeno o ketorolac.
La regla es sencilla: ante una duda sobre el nombre, la cantidad o el horario del medicamento, hay que revisar la receta o comunicarse con el centro donde se realizó la operación. En cuestiones de dosis, adivinar nunca es una buena idea.
Qué puede hacerse para disminuir la molestia
Además del analgésico recetado, el paciente puede descansar y caminar suavemente algunos minutos varias veces al día. Permanecer completamente inmóvil no suele ser conveniente, pero tampoco corresponde realizar esfuerzos, levantar objetos pesados, hacer abdominales o retomar el ejercicio sin autorización médica.
Puede aplicarse frío alrededor de la zona durante unos 15 minutos, utilizando hielo envuelto en una toalla y evitando el contacto directo con la piel, la herida o el vendaje. Para levantarse de la cama conviene girar primero de costado y ayudarse con los brazos, reduciendo así el esfuerzo sobre el abdomen.
Al toser o estornudar se puede sostener suavemente la zona con una almohada limpia. También es importante beber suficiente agua y evitar el estreñimiento, porque pujar aumenta la presión abdominal y puede intensificar el dolor. La herida no debe apretarse, manipularse ni mojarse fuera de las indicaciones recibidas.
Señales de alarma que no deben dejarse pasar
El paciente debe comunicarse con el cirujano o regresar a una guardia si presenta fiebre de 38 grados o más, dolor intenso que continúa aumentando, vómitos, abdomen muy hinchado o duro, imposibilidad de alimentarse, dificultad para eliminar gases o problemas para respirar.
También requieren atención el sangrado persistente, la apertura de la herida, la salida de pus o líquido con mal olor, el aumento del enrojecimiento, una zona excesivamente caliente o la aparición de una coloración morada, azulada o negra alrededor del ombligo.
Si el dolor no mejora con la medicación correctamente indicada, tampoco hay que esperar varios días para consultar. Un llamado oportuno al equipo que realizó la cirugía puede despejar una duda sencilla o detectar rápidamente una complicación.
Cuánto tarda en cicatrizar
La piel suele cerrar en aproximadamente una o dos semanas, aunque los tejidos internos necesitan más tiempo. La recuperación profunda de la pared abdominal generalmente demanda entre cuatro y seis semanas y puede prolongarse según el tamaño de la hernia, la técnica utilizada, la colocación de una malla, la edad y el estado general del paciente.
Durante ese período, el cirujano indicará cuándo pueden retirarse los puntos, volver a conducir, trabajar, levantar peso o retomar la actividad física. Aunque por fuera el ombligo parezca cicatrizado, por dentro la reparación todavía puede estar consolidándose.
El dolor de los primeros días no significa necesariamente que algo haya salido mal. Pero la evolución tiene que ir, poco a poco, hacia una mejoría. Después de una cirugía reciente, observar la herida, respetar el reposo indicado y confirmar correctamente los medicamentos constituye la mejor manera de evitar problemas.
La presente nota es de divulgación general y no reemplaza la evaluación del cirujano ni las indicaciones entregadas al paciente al recibir el alta.