El documental no autorizado que pone en vilo el juicio por la muerte de Maradona
La jueza Julieta Makintach fue filmada dentro del tribunal durante el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, protagonizando escenas para un documental no autorizado. El escándalo sacude los cimientos del proceso judicial más mediático de la década y podría derivar en su nulidad. El martes, el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro deberá decidir si la magistrada sigue o si todo vuelve a foja cero. Argentina judicial, cada vez más cerca de la ficción total.
Una jueza, una cámara, y el fantasma de Maradona
No es un episodio de Law & Order, ni una miniserie de HBO. Es Argentina, versión 2025. La jueza Julieta Makintach, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro, quedó en el centro de una polémica mayúscula tras la filtración de videos grabados en el recinto judicial en plena audiencia por la muerte de Diego Armando Maradona.
En las imágenes, la magistrada se presenta a cámara como si fuera la protagonista de un documental, detallando su rol en el juicio y describiendo el clima en las inmediaciones del tribunal. “Soy Julieta Makintach, soy jueza en el Tribunal en lo Criminal número 3 de San Isidro, subrogante, que interviene en el juicio oral y público por la muerte de Diego Armando Maradona”, dice con tono sobreactuado, mientras camina por los pasillos del edificio judicial.
Una puesta en escena que mezcla narcisismo, oportunismo y una peligrosa falta de pudor institucional.
El juicio más esperado, bajo sospecha
El proceso judicial investiga la posible responsabilidad penal de siete profesionales de la salud que atendieron a Maradona antes de su muerte, ocurrida el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años. Los acusados enfrentan cargos por homicidio simple con dolo eventual, es decir, haber asumido el riesgo de matar con su conducta.
Hasta ahora, el juicio era seguido con atención por los medios, la familia del Diez y millones de argentinos. Pero la intervención estelar de Makintach como actriz principal de un documental clandestino cambió el foco de atención. Lo que era una búsqueda de justicia se transformó en un escarnio institucional.
Cámara oculta en la justicia: la trama detrás del rodaje ilegal
Hace apenas diez días, un joven fue sorprendido filmando sin autorización en el tribunal. Aquello encendió las alarmas y derivó en una investigación que llevó a una productora con presuntos vínculos con la jueza. La sospecha de que el material estaba destinado a una obra audiovisual no oficial se confirmó con la declaración testimonial del camarógrafo Jorge Huarte, quien admitió haber cobrado 550.000 pesos (unos 480 dólares al cambio oficial) por grabar imágenes exclusivamente de Makintach.
“Me contactó un productor amigo. Me dijo que era para filmar algo sobre el juicio de Maradona. Después me aclaró que en realidad era un documental sobre la jueza”, explicó Huarte ante la Justicia. Incluso reconoció haber recibido directivas precisas: “La guionista me dijo que tratara de tener planos de ella, que el documental era sobre eso, no sobre el juicio”.
Entre las tomas registradas hay fragmentos donde también aparecen Giannina Maradona y el abogado Fernando Burlando, quienes no estaban al tanto de la grabación. Para colmo, existía una orden expresa del tribunal que prohibía toda filmación externa, excepto las cámaras oficiales.
El pedido de nulidad y el juicio político en puerta
La reacción de la familia no se hizo esperar. Los abogados de Dalma y Giannina Maradona presentaron un pedido de suspensión del juicio y solicitaron formalmente el apartamiento de Makintach. Argumentan que la magistrada incurrió en falta de imparcialidad, promoción personal y quebrantamiento del debido proceso.
A la par, el abogado Fernando Burlando anunció que presentará un pedido de juicio político contra Makintach por mal desempeño. “Este juicio era por la vida y la muerte de Diego. Pero lo convirtieron en un show”, declaró el letrado, visiblemente indignado.
El tribunal deberá decidir este martes si el juicio continúa con la misma integración o si se aparta a Makintach, lo que significaría retroceder el proceso a foja cero. Sería una catástrofe judicial no solo por los tiempos, sino por la exposición mediática y la expectativa social depositada en el veredicto.
Justicia influencer: la banalización del estrado
El caso de Makintach no es aislado. Es síntoma de una justicia contaminada por la vanidad y el marketing. Lo que debía ser un ejercicio sobrio de derecho se convirtió en una producción audiovisual improvisada, con una jueza como protagonista, un camarógrafo freelance, una guionista en las sombras y la causa más sensible de los últimos años como telón de fondo.
En una Argentina donde todo se graba, se viraliza y se monetiza, la figura del juez tradicional parece desvanecerse, reemplazada por un perfil performático, más cerca del acting que del análisis jurídico. ¿Qué lugar le queda a la ética judicial si lo importante es “dar bien en cámara”?
Cierre: ¿Quién filma a los que deberían impartir justicia?
El juicio por la muerte de Maradona, ícono sagrado del pueblo argentino, ha sido manchado por una puesta en escena digna de reality show. Makintach, más que jueza, se comportó como directora de casting. Y en su casting solo había lugar para su propia imagen.
El martes puede ser un día bisagra: o se restaura la seriedad del proceso, o se consuma un bochorno que hará historia.