Elecciones del 26 de octubre: el país se juega su rumbo entre el desencanto y la crisis
Resumen:
Argentina llega a las legislativas del 26 de octubre de 2025 con la economía en recesión, los bolsillos vacíos y la política al rojo vivo. En CABA y la Provincia de Buenos Aires, los votantes decidirán si el oficialismo libertario de Javier Milei mantiene oxígeno en el Congreso o si el electorado, cansado del ajuste, le pone freno a un gobierno que perdió la brújula.
El voto que mide el desencanto
En estas elecciones se renuevan 127 bancas de Diputados y 24 de Senadores. En la Ciudad de Buenos Aires, se eligen 3 senadores y varios diputados nacionales; en Provincia, 35 diputados nacionales.
Es la primera evaluación real del gobierno libertario, tras dos años de ajuste, recesión y promesas incumplidas.
En los barrios de Buenos Aires —de Colegiales a Villa Crespo, de Palermo a San Telmo— el clima es de fastidio. Se siente en la calle, en los negocios que bajan la persiana y en los jubilados que hacen cuentas frente a la farmacia. El «cambio» prometido por Milei llegó, pero a fuerza de tijera: salarios licuados, suba del desempleo y caída del consumo.
Milei y su espejo roto
Javier Milei, que irrumpió como outsider furioso, hoy es un presidente que enfrenta su propio personaje. Insulta a periodistas, ataca a artistas, desprecia al Congreso y viaja a Washington para rendir pleitesía a Donald Trump, que lo trata como un alumno obediente.
El sueño libertario se transformó en una pesadilla recesiva. Mientras el dólar se escapa y los precios siguen en alza, el ministro Luis Caputo —el mismo que ya endeudó al país en tres ocasiones— promete que “la inflación está bajando”. Pero las góndolas y los recibos de sueldo desmienten cada frase.
Escándalos en campaña
El oficialismo llegó golpeado. José Luis Espert tuvo que bajarse de la lista bonaerense tras quedar involucrado en una causa por lavado de dinero ligada a un financista investigado por narcotráfico.
Patricia Bullrich, ahora aliada del gobierno, pidió explicaciones públicas. Y mientras eso ocurría, se reimprimían miles de boletas por orden judicial, en un clima de improvisación política que refleja la descomposición interna del oficialismo.
En paralelo, Karina Milei, la hermana del presidente y arquitecta de su poder, enfrenta cuestionamientos por el manejo de fondos públicos y los acuerdos internos con empresarios favorecidos por el gobierno. El “orden” prometido se diluye entre negocios y lealtades.
La oposición se reagrupa
Del otro lado, el peronismo reaparece bajo el sello Fuerza Patria / Unión por la Patria, con Jorge Taiana encabezando la boleta bonaerense. En la Ciudad, sectores progresistas, radicales y socialdemócratas intentan construir una alternativa al caos libertario.
En el conurbano y en los barrios porteños, la militancia volvió a las calles. No con épica, sino con angustia: el costo de vida, el cierre de comercios, el vaciamiento de escuelas y hospitales. La política, una vez más, parece alejada de la mesa familiar.
El bolsillo como urna
La elección será un plebiscito del hambre.
Las ventas en supermercados se desplomaron más de 4%, las pymes sufren la peor crisis desde la pandemia y los sueldos públicos perdieron poder de compra.
Los jubilados sobreviven con haberes mínimos, los estudiantes abandonan carreras por falta de recursos, y la clase media que creyó en el discurso de la motosierra ahora hace fila en los hospitales públicos.
En Colegiales, los vecinos lo ven en carne viva: menos movimiento comercial, más locales vacíos, menos changas. La “libertad” de mercado se tradujo en soledad económica.
El espejo internacional
Desde Washington, Trump condicionó el apoyo financiero estadounidense al resultado de las legislativas: si Milei pierde, no habrá más dólares. Una declaración que sonó a amenaza directa y dejó al gobierno argentino en posición de subordinado.
El Fondo Monetario Internacional pidió, otra vez, “acumular reservas” y “acelerar reformas”, como si el sufrimiento social fuera una variable estadística.
¿Qué se juega realmente el 26 de octubre?
Más que una elección de medio término, será un juicio social.
Los libertarios apuestan a mantener mayoría en Diputados; la oposición, a bloquear nuevos ajustes. Pero el verdadero eje no está en las bancas, sino en la calle: entre quienes ya no llegan a fin de mes y quienes todavía creen en la motosierra redentora.
El voto en Colegiales, Palermo o Avellaneda pesará más que nunca. Cada sobre es una forma de decir basta o de seguir soportando.
Cierre
Argentina se asoma a las urnas con miedo, bronca y esperanza. La política, en vez de resolver, parece multiplicar los dolores.
El pueblo, mientras tanto, mira cómo su esfuerzo se diluye en deudas, promesas y discursos vacíos.
Colegiales Noticias invita a sus lectores a reflexionar y debatir:
¿seguiremos votando con el bolsillo o con la memoria?
¿Con el enojo o con la razón?