Empieza el juicio por la muerte de Diego Maradona: el banquillo de los acusados y el peso de la justicia
La justicia argentina se sienta en la platea, el periodismo oficia de fiscal y la tribuna murmura con la ansiedad del que espera ver rodar la pelota. Desde este martes, el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro será el escenario donde se debatirá el destino de los siete profesionales de la salud acusados de haberle fallado al hombre que fue Dios en la cancha y naufragó en los laberintos de su propia historia.
La causa «Luque y otros» entra en su etapa de definiciones
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, bautizado como «Causa Luque y otros» (Expediente N° 5628), arranca este martes 11 de marzo a las 9:30 y podrá seguirse en vivo a través del canal oficial de YouTube de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires y por Noticias Argentinas. Se espera un proceso largo, con declaraciones de peritos, testigos y un desfile de pruebas que buscará dilucidar si la leyenda del fútbol fue víctima de un sistema que lo desatendió hasta el límite fatal.
Los siete acusados enfrentan cargos por «homicidio simple con dolo eventual», una figura que contempla penas de 8 a 25 años de prisión. En una instancia posterior, la enfermera Gisela Dahiana Madrid enfrentará un juicio por jurados.
Los acusados y sus responsabilidades
Los fiscales Cosme Iribarren, Laura Capra y Patricio Ferrari intentan probar que hubo negligencia y desidia en la atención de Maradona. Los imputados son:
- Leopoldo Luque (neurocirujano): Médico personal de Maradona. Se lo acusa de minimizar sus síntomas, falsificar documentos y no coordinar un tratamiento adecuado.
- Agustina Cosachov (psiquiatra): Se le imputa haber recetado medicación sin supervisión y falsear informes sobre el estado del paciente.
- Ricardo Almirón (enfermero): Se lo acusa de no monitorear el estado de salud de Maradona y de seguir órdenes de no molestarlo.
- Mariano Perroni (jefe de enfermeros): Presuntamente coordinó la atención sin controlar los procedimientos adecuados.
- Pedro Pablo Di Spagna (médico clínico): Solo lo habría visitado dos veces, sin asegurar los estudios indicados.
- Nancy Edith Forlini (coordinadora de Swiss Medical): Responsable de la gestión médica domiciliaria, se la acusa de no garantizar un monitoreo eficiente.
- Carlos Díaz (psicólogo): Según la fiscalía, participó en un tratamiento que no contó con las condiciones básicas de contención.
Maradona, un paciente abandonado
El 25 de noviembre de 2020, en el country San Andrés de Tigre, la vida de Diego Maradona se apagó. La versión oficial habla de un paro cardiorrespiratorio secundario a un edema agudo de pulmón. Pero la causa judicial plantea una pregunta más compleja: ¿Su muerte era evitable?
Los fiscales sostienen que el equipo médico incurrió en omisiones graves. No habría recibido un tratamiento adecuado para sus patologías crónicas ni se habría tomado en serio su deterioro progresivo. En ese contexto, el concepto de «dolo eventual» aparece con fuerza: los acusados, según la fiscalía, sabían que su accionar podía desembocar en el peor desenlace y aun así lo permitieron.
¿Qué diría Sócrates? ¿Y Discépolo?
Si Maradona hubiese sido un personaje griego, su tragedia habría sido escrita por Esquilo y narrada en las plazas de Atenas. Pero esto es Argentina, y la pluma que mejor lo describió fue la de Enrique Santos Discépolo: «Vivís trampeado y en un mismo lodo todos manoseados». En este juicio, la ética y la responsabilidad se entrecruzan como jugadores en una gambeta imposible.
Desde la Grecia clásica, Sócrates nos advertía que «una vida sin examen no merece la pena ser vivida». ¿Se examinó a Maradona en su fragilidad? ¿O se le negó el derecho a ser cuidado con el mismo fervor con el que se lo veneró en los estadios?
El juicio de la historia
El Tribunal N°3 de San Isidro decidirá sobre las responsabilidades penales, pero la opinión pública ya emitió su veredicto. Hay quienes ven en este proceso una caza de brujas y otros que creen que la justicia llega para reivindicar a un ídolo que murió rodeado, pero solo.
La pelota está en la cancha, y como siempre en este país, el debate es tan apasionado como un superclásico. Ahora le toca al lector ser jurado:
¿Hubo abandono de persona o Maradona fue víctima de su propio destino?