España campeón del mundo: los 26 jugadores que conquistaron la segunda estrella

La selección española venció 1-0 a la Argentina en la final del Mundial 2026 y volvió a levantar la Copa después de 16 años. Ferran Torres convirtió el gol del título durante el tiempo suplementario, pero detrás de esa definición histórica hubo un plantel de 26 futbolistas, una defensa casi impenetrable y el trabajo silencioso de Luis de la Fuente. Quiénes son los nuevos campeones del mundo y qué aportó cada uno durante el torneo.

España volvió a la cima. El equipo dirigido por Luis de la Fuente derrotó a la Argentina por 1-0 en la final disputada el domingo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey y consiguió la segunda Copa del Mundo de su historia, después de aquella inolvidable consagración de Sudáfrica 2010.

La definición necesitó tiempo suplementario. Cuando el cansancio ya pesaba en las piernas y el partido parecía caminar hacia los penales, apareció Ferran Torres para marcar el gol más importante de su carrera. La asistencia fue de Nico Williams, quien ingresó desde el banco y volvió a demostrar que un campeonato mundial no se gana solamente con once titulares.

España formó en la final con Unai Simón; Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte y Marc Cucurella; Rodri, Fabián Ruiz y Dani Olmo; Lamine Yamal, Álex Baena y Mikel Oyarzabal. Luis de la Fuente mantuvo el mismo equipo que había superado a Francia en las semifinales.

Una selección que recuperó el trono

La Roja se consagró con una fórmula que combinó la tradición española del pase corto con una versión más directa, física y agresiva. El conjunto tuvo paciencia para mover la pelota, pero también velocidad para atacar los espacios, laterales capaces de llegar al área contraria y delanteros dispuestos a presionar desde la salida rival.

El campeonato se construyó principalmente desde la defensa. Unai Simón disputó los ocho partidos, acumuló 840 minutos y recibió apenas un gol en todo el Mundial. Además, alcanzó una racha de 650 minutos sin que le convirtieran, una marca histórica para un arquero español en Copas del Mundo.

Por delante suyo se consolidó la pareja formada por Aymeric Laporte y Pau Cubarsí. Laporte aportó experiencia, juego aéreo y lectura táctica. Cubarsí, con apenas 19 años, jugó como un veterano, completó 750 minutos y fue distinguido como el mejor futbolista joven del campeonato.

Rodri, el dueño del mediocampo

El capitán Rodri fue elegido como el mejor jugador del Mundial. Jugó ocho encuentros, sumó 726 minutos y manejó los ritmos del equipo desde el centro del campo. No necesitó convertir goles para ser decisivo: ordenó la presión, ofreció siempre una salida limpia y sostuvo el equilibrio cuando los laterales avanzaban.

A su alrededor se alternaron Fabián Ruiz, Pedri, Mikel Merino, Dani Olmo y Martín Zubimendi. Fabián recuperó la titularidad en los cuartos de final y convirtió el primer gol del triunfo por 2-1 frente a Bélgica. Merino marcó el segundo tanto de aquella clasificación y volvió a aparecer como uno de los grandes suplentes del torneo.

Pedri comenzó como titular y luego pasó a ocupar un lugar entre los relevos. En la final ingresó durante el segundo tiempo y ayudó a España a controlar la pelota cuando la Argentina intentaba imponerse mediante la presión y el despliegue físico.

Dani Olmo fue otra pieza fundamental. Participó en los ocho partidos, dio dos asistencias y encontró espacios entre los mediocampistas y los defensores rivales. Su movilidad le permitió jugar como volante ofensivo, extremo o segundo delantero.

Los 26 campeones de España

Arqueros

Unai Simón: fue el titular indiscutido. Jugó los ocho partidos, recibió solamente un gol y fue una de las grandes figuras del campeón.

David Raya: llegó al Mundial después de destacarse en el Arsenal. No tuvo minutos, pero fue una alternativa de enorme jerarquía y uno de los principales apoyos de Simón.

Joan García: completó el trío de arqueros. El futbolista del Barcelona vivió su primer Mundial y terminó la competencia como campeón, aunque no llegó a ingresar.

Defensores

Pedro Porro: comenzó el torneo como suplente y terminó convertido en una de las revelaciones. Jugó seis partidos, marcó dos goles y convirtió el segundo tanto del triunfo 2-0 sobre Francia en la semifinal.

Marcos Llorente: disputó tres encuentros y sumó 186 minutos. Su potencia física y su capacidad para ocupar diferentes posiciones le dieron alternativas al entrenador.

Aymeric Laporte: fue el jefe de la defensa. Participó en los ocho partidos y aportó experiencia, fortaleza aérea y una salida precisa desde el fondo.

Pau Cubarsí: la gran aparición española. Jugó ocho encuentros, completó 750 minutos y fue elegido como el mejor joven del Mundial.

Alejandro Grimaldo: no llegó a ingresar, pero fue parte del grupo y una alternativa para el lateral izquierdo.

Marc Cucurella: disputó los ocho partidos y se convirtió en uno de los mejores laterales del campeonato. Fue intenso para marcar, se proyectó permanentemente y sostuvo duelos decisivos frente a los grandes extremos rivales.

Eric García: tuvo su debut mundialista durante la final. Ingresó por Laporte y jugó 31 minutos en el partido más importante del torneo.

Marc Pubill: participó durante un minuto en la victoria 3-0 frente a Austria. Ese pequeño ingreso le permitió tener su estreno en una Copa del Mundo.

Mediocampistas

Rodri: capitán, conductor y mejor jugador del Mundial. Fue el eje táctico del campeón y el encargado de darle orden a cada ataque.

Martín Zubimendi: ingresó en la final para reemplazar a Rodri. Jugó 31 minutos y ayudó a cerrar el partido ante la Argentina.

Fabián Ruiz: disputó los ocho encuentros y marcó un gol. Recuperó la titularidad en la etapa decisiva y abrió el marcador frente a Bélgica.

Pedri: participó en los ocho partidos y acumuló 500 minutos. Su capacidad para encontrar pases interiores fue clave, especialmente cuando los encuentros necesitaban mayor control.

Mikel Merino: jugó siete partidos, convirtió dos goles y volvió a ser el especialista en aparecer desde el banco. Marcó tantos decisivos ante Portugal y Bélgica.

Dani Olmo: disputó los ocho encuentros, entregó dos asistencias y fue uno de los futbolistas más difíciles de tomar por su movilidad.

Gavi: jugó dos partidos y sumó 76 minutos. Aunque no tuvo la continuidad esperada, aportó intensidad y carácter dentro del grupo.

Delanteros

Ferran Torres: el héroe de la final. Jugó los ocho partidos, marcó un solo gol y fue justamente el tanto que convirtió a España en campeona del mundo.

Álex Baena: comenzó sin demasiados minutos y terminó como titular. Disputó siete encuentros, convirtió un gol frente a Uruguay y aportó trabajo defensivo, presión y claridad entre líneas.

Lamine Yamal: jugó los ocho partidos y convirtió un gol. A sus 19 años fue uno de los grandes desequilibrantes del torneo, aunque también mostró una faceta sacrificada para colaborar con la recuperación.

Nico Williams: las lesiones limitaron su participación, pero apareció cuando más se lo necesitaba. En la final ingresó desde el banco y asistió a Ferran Torres para el gol del campeonato.

Yeremy Pino: jugó dos encuentros y acumuló 69 minutos. Superó problemas físicos y aportó velocidad como revulsivo.

Víctor Muñoz: integró el plantel, pero no pudo disputar minutos debido a diferentes molestias musculares.

Mikel Oyarzabal: fue el máximo goleador español del campeonato con cinco tantos en ocho partidos. Marcó dos dobletes durante la competencia y convirtió de penal frente a Francia en la semifinal.

Borja Iglesias: disputó un minuto durante el Mundial. Fue el jugador de mayor edad del plantel y uno de los referentes del vestuario.

Las cifras individuales muestran hasta qué punto la campaña fue colectiva: los 26 jugadores terminaron formando parte de la misma historia, incluso aquellos que no ingresaron o tuvieron apenas unos minutos.

El camino español hacia la Copa

España atravesó un cuadro eliminatorio exigente. En los dieciseisavos de final goleó 3-0 a Austria. Después superó 1-0 a Portugal en octavos, derrotó 2-1 a Bélgica en los cuartos de final y venció 2-0 a Francia en las semifinales.

Ante Bélgica, Fabián Ruiz abrió el marcador y Mikel Merino convirtió el gol de la clasificación. Frente a Francia, Oyarzabal anotó de penal y Pedro Porro selló el 2-0 mediante una gran jugada colectiva. En la final, Ferran Torres marcó durante el tiempo suplementario el tanto que terminó con el reinado argentino.

Luis de la Fuente, el arquitecto silencioso

Luis de la Fuente construyó el equipo sin estridencias. Conocía a buena parte del plantel por haber trabajado durante años en las selecciones juveniles españolas y sostuvo una idea sencilla: ningún apellido podía estar por encima del funcionamiento colectivo.

El entrenador modificó piezas cuando fue necesario, respaldó a Unai Simón, convirtió a Rodri en capitán y les dio responsabilidades centrales a jóvenes como Cubarsí y Lamine Yamal. También entendió que los suplentes debían sentirse protagonistas. En la final, fueron Nico Williams y Ferran Torres, dos jugadores que comenzaron en el banco, quienes fabricaron el gol del título.

De Sudáfrica 2010 a Estados Unidos 2026

España esperó 16 años para volver a levantar la Copa. En 2010, Andrés Iniesta marcó ante los Países Bajos el gol de la primera estrella. En 2026, Ferran Torres ocupó ese lugar en la memoria colectiva al convertir frente a la Argentina.

Los estilos no fueron exactamente iguales. Aquella selección se sostenía en la posesión casi absoluta de la pelota, con Xavi, Iniesta, Busquets y Xabi Alonso. El nuevo campeón conservó el gusto por el buen trato del balón, pero sumó mayor velocidad, despliegue físico y profundidad por las bandas.

Una noche que también se vivió en Colegiales

En los bares, las casas y las calles de Colegiales, la final se siguió con la tensión propia de una definición mundialista. La mayoría alentó por la Argentina, pero una vez terminado el partido también quedó el reconocimiento deportivo para un rival que supo competir, defender y aprovechar su oportunidad.

El fútbol tiene estas reglas antiguas y brutales: uno gana y el otro debe levantarse. España fue el mejor equipo de la noche decisiva y se llevó la Copa. La Argentina terminó como subcampeona, mientras la selección de Luis de la Fuente regresó a Madrid con una segunda estrella sobre el escudo.

España ya no es únicamente el equipo de Lamine Yamal, Rodri o Pedri. Es el campeón del mundo. Un conjunto que aprendió a tocar cuando había que tocar, a correr cuando había que correr y a resistir cuando el partido pedía dientes apretados.

La Copa quedó en manos españolas, pero el fútbol continúa. Porque siempre hay otra cancha, otra generación y otro sueño esperando su turno.