La conocida sinagoga de Pardés es uno de los puntos donde el judaísmo concentra en el barrio de Colegiales, mas específicamente en
Céspedes 3370 – Colegiales – Capital Federal

La misma tiene horarios de lunes a jueves de 14hs a 20hs y viernes 14hs a 18hs

Ademas se realizan BAR / BAT MITZVÁ y JUPÁ o casamiento, aquí su visión al respecto.

BAR / BAT MITZVÁ

“EL JUDAÍSMO NO ES SÓLO UNA RELIGIÓN QUE SE PRACTICA EN EL TEMPLO, ES FUNDAMENTALMENTE UNA IDENTIDAD QUE SE EJERCE EN TODO MOMENTO Y EN TODO LUGAR. SOY JUDÍO COMO SOY VARÓN O MUJER… SIEMPRE!.”

El Ser Judío es una forma de vida que expresa principios y valores (No todos los judíos acordamos con todas las costumbres que integran esa forma de vida, o su importancia relativa, ni con las interpretaciones de los principios y valores – eso es nuestro pluralismo y debate interno).

En PARDES entendemos que el Judaísmo es una identidad y al estudiar su lengua, su historia, sus oraciones y costumbres, los jóvenes podrán participar activamente de esta identidad.

Nosotros -como nuestros antepasados- reconocemos el valor fundamental que tienen las ceremonias como modo de destacar nuestra conciencia de las diferentes etapas en el ciclo de la vida.

La pubertad es la etapa en la que despiertan en el joven todas las cualidades físicas, intelectuales y emocionales que desarrolladas lo llevaran a la adultez. Por eso la edad de doce años para la niña y trece años para el joven, constituyen un criterio general que cada familia deberá adecuar a sus condiciones particulares.

Para que el Bar-Mitzva o Bat-Mitzva sea una celebración cargada de significado, los chicos y la familia deben prepararse, tomando en cuenta los cambios físicos, emocionales y psicológicos del púber.

Tradicionalmente se tomaba el primer Shabat posterior al cumpleaños de trece años para el varón y de doce años para la nena, según el calendario hebreo, para lo cual se busca la fecha del nacimiento en dicho calendario. (*). Si aún no conocen esa fecha, en la Sinagoga están los calendarios para consultar.

Bar-Mitzva o Bat-Mitzva no es un evento privado, todo lo contrario: es asumir públicamente la condición de judío, miembro activo y responsable de la comunidad, por eso se celebra en la Sinagoga y durante la celebración comunitaria de Shabat.

Jupá o Casamiento

“EL AMOR DIFERENCIA AL SER HUMANO DE LOS ANIMALES, Y ES UN VÍNCULO EN EL QUE SE “RECIBE” POR EL SÓLO HECHO DE “DAR”.”

El matrimonio es la celebración del amor, es la forma pública del más íntimo compromiso: apostar todo a la construcción de una pareja, de un hogar común, marco fértil para el crecimiento individual, el desarrollo compartido; la concepción y crianza de los hijos.

En Pardés acompañamos a los novios durante el proceso de análisis y decisión, desde la búsqueda del sentido tradicional del casamiento, la relevancia actual de los símbolos, la organización de la ceremonia, etc.

En todas las formas de la vida el apareamiento entre macho y hembra es un fenómeno natural, en cambio, entre los seres humanos el matrimonio es la celebración del amor, origen de la vida y vehículo de la sabiduría.

El mandamiento “fructificad y multiplicaos” es el mandato Divino que constituye al hombre en representante de Dios, para crear y recrear el mundo. El amor es la razón esencial del misterio de la creación. Por ello el matrimonio es la realización del ideal más elevado de la vida.

Historia de Pardés:

Pardés comenzó a tomar forma un 7 de Setiembre de 1992 cuando el Rabino Baruj Plavnick acompañado por su esposa Perla Peli Kiel y un grupo de soñadores resueltos se unieron por primera vez para llevar adelante un proyecto innovador: un centro de estudios y promoción de la sabiduría y el arte de ser judío.

Los encuentros continuaron en casa de Baruj todos los sábados por la mañana para decir el Kidush y estudiar la parashá de la semana. Un asado en ocasión de Januca fue el primer evento comunitario, realizado en la quinta de uno de los participantes. A lo largo de los años habría otras quintas y otros asados y la emoción de amigos como hermanos cantando y celebrando.

Un día llegó el primer Sefer Torá. El proyecto lograba alma propia. El sueño de a poco se hacía realidad.

El primer seder de Pesaj comunitario congregó a 200 personas bajo el lema En la diferencia se encuentra la libertad. Desde entonces el “Segundo Seder en Pardés” es ya una tradición que reúne a nuestras familias.

Se iniciaron cursos y conferencias a la vez que las actividades de Beit Midrash. Se abrió un Talmud Torá y organizamos el área de Juventud que hoy es el orgullo de nuestra institución. Nuestros Madrijim coordinan actividades todos los sábados para chicos de entre tres y quince años, donde aprenden sobre nuestra historia y valores, al tiempo que se conocen y se divierten.

Cada año más grupos se integran a nuestros majanot y aún hoy Baruj mismo comanda a los campamentistas, que renuevan año tras año la tradición –muy judía- de conectarse con la naturaleza, celebrando Shabat bajo las estrellas.

Hemos ofrecido a nuestros asociados y a la comunidad en general eventos culturales de todo tipo, desde conciertos de Les Luthiers y de la Filarmónica de Buenos Aires hasta recitales de música Klezmer, Rikudim y funciones de teatro.

Hemos realizado cientos de celebraciones de Benei Mitzvá, casamientos, y Simjat Bat, que nos han enriquecido y rodeado de nuevos amigos.

En Setiembre de 1997 nos mudamos a nuestra sede actual de la calle Céspedes. En Pardés forma y fondo, tradición y modernidad, se concilian: para los servicios religiosos los participantes están dispuestos en círculo: la Mezuzá, el Aron Hakodesh y la Bimá fueron concebidos por la artista Mirta Kupferminc.

A lo largo de estos veinticinco años, mucha gente se acercó generosamente para ayudarnos a mantener vivo y hacer crecer este original proyecto. Algunos pasaron y dejaron su huella, otros nos siguen acompañando hasta hoy, cuando llegamos a reunir a más de mil personas al celebrar las altas fiestas en los salones del Tattersall de Palermo, cuyos jardines nos inspiran y nos acercan a la divinidad.

Los invitamos a sumarse a este sueño que no deja de crecer día tras día, a ser una parte activa de él y a celebrar en comunidad la alegría de la vida.

El por qué de Pardés:

El judaísmo en su devenir a través de los tiempos, ha hecho de la relación del ser humano con su prójimo y con toda la existencia un modo central de la relación con Dios.

El judaísmo debe estar al servicio de las personas; sus anhelos y esperanzas, sus angustias y desilusiones, sus virtudes y defectos.

El judaísmo debe conducir a la libertad del individuo, ayudándolo a descubrir nuevos horizontes, alentándolo a enfrentar nuevos desafíos.

Dios no es una mera noción intelectual o filosófica, ni un conveniente recurso para enfrentar los miedos, sino que al nombrarlo expresamos la conciencia llena de pavor y maravilla frente al misterio de la vida que nos convoca a actuar.

La fe no es la obstinada negación de las dudas para defendernos de la inseguridad, sino la certeza de que las incertidumbres son trascendidas por verdades eternas que jamás captamos por completo, pero a las que nos aproximamos más al sumar nuestras verdades parciales.

La Torá es más que el texto, es la sabiduría que emana de él.

Las Mitzvot (preceptos), no solo reclaman la observancia, sino nuestro inteligente y sensible compromiso en acción.

Tzdaká (ayudar a los necesitados) nace de nuestro compromiso social para contribuir a perfeccionar la justicia, no de  una mera acción filantrópica.

La Tefilá (plegaria) es la exploración de lo divino que hay en cada uno de nosotros y se enriquece cuando rezamos en comunidad.

La Sinagoga debe ser el centro de la vida comunitaria, el espacio para reunirnos, encontrarnos y compartir.

El pluralismo es la oportunidad de exponer nuestro pensamiento particular para enriquecer la reflexión de todas y todos, sin imponer nuestras propias ideas.

Nos identificamos plenamente como parte de las comunidades judía y argentina, y entendemos que tener múltiples lealtades es una virtud que merece ser alentada para dar cabida a la máxima combinación posible de factores que conforman nuestra identidad.

Debemos hacer del judaísmo el contenido existencial de nuestras vidas, considerando que la lealtad al pasado es la acción que convierte al hoy en el primer paso del compromiso con el futuro.

Por todo ello construimos Pardés.