Halloween criollo en Colegiales: calabazas, sustos y cine para espantar el bajón electoral

El barrio también se pone la máscara. Entre maratones de terror, librerías con promos especiales y bares que se disfrazan de castillos embrujados, Colegiales vive su propia versión del Día de las Brujas.

En Colegiales, los fantasmas no se esconden: salen a caminar por Virrey Arredondo, se mezclan con los vecinos en el Parque Ferroviario y hasta piden un cortado en la esquina de Conde y Lacroze. Porque sí, aunque la tradición de Halloween llegó del norte, el barrio la adoptó a su manera —más porteña, menos yanqui, y con humor para espantar el susto y la melancolía de octubre—.

A diferencia de otros países donde los chicos piden “trick or treat”, acá los pibes salen disfrazados con un simple “¿me das caramelos o te hago un quilombo?”. Y entre calabazas plásticas, luces tenues y alguna que otra bruja de cotillón, el espíritu del miedo se instala con mate, medialunas y una buena maratón de películas.


Hollywood, el monstruo que nunca muere

El verdadero responsable de que celebremos Halloween no es Satán, sino Hollywood. Desde los años ’80, con Halloween de John Carpenter, el cine exportó sustos al mundo entero.
En la Argentina, donde el miedo suele venir más por el resumen de la tarjeta que por los fantasmas, igual se llenan las salas cada fin de octubre.

Las joyas eternas del terror siguen mandando: El Exorcista (1973), El Resplandor (1980), Psicosis (1960), Alien (1979) y La Cosa (1982). Son esas que se miran con una mano en el pochoclo y la otra tapándose los ojos.

Este año, la cadena Múltiplex lanzó el Festival del Miedo, del 30 de octubre al 5 de noviembre, con entradas a precios para valientes: $5.000 en 2D, $10.000 en 4D y el combo “666” a $16.000 (ideal para tentar al destino).
Entre los títulos: Good Boy, Sé lo que hicieron el verano pasado, La novia cadáver, El conjuro y Final Destination. Todo ese desfile de gritos y efectos que nos recuerdan que el terror, bien contado, nunca muere.


El reinado eterno de Stephen King

Si hay un tipo que entendió el miedo de los argentinos —ese que mezcla incertidumbre y pesadillas con cuenta regresiva al 10 del mes—, ese es Stephen King.
El “Rey del Terror” vuelve a reinar también en las plataformas. Este año HBO Max estrena IT: Welcome to Derry, precuela de la historia del payaso que ya nos quitó el sueño en los noventa.

En paralelo, Netflix y Prime Video llenan sus catálogos de adaptaciones del autor, más de 60 en total. En 2025 se destacan The Long Walk, The Institute y The Monkey.
No es casualidad: el terror vende. Y en tiempos donde las series duran menos que una promesa de campaña, King ofrece algo distinto: miedo con alma, historias con verdad.


Libros para temblar, pero con estilo

Las librerías del barrio —como Casassa & Lorenzo, orgullo colegialense— se sumaron a la ola con una mesa especial de “lecturas para no dormir”.
Entre los recomendados: Las brujas de Roald Dahl, No dejes entrar al bosque, Un minuto antes del amanecer y Warren XIII y el ojo que todo lo ve.
Para los más chicos, hay opciones con humor y ternura: Winnie y Wilbur. La casa embrujada o Divertidas aventuras de miedo, para que el susto venga con risa incluida.

Como dicen los libreros, “leer miedo también es una manera de domarlo”.


Samhain, Todos los Santos y un poco de chamuyo porteño

Antes de las calabazas y los caramelos, estaba el Samhain celta, una fiesta que marcaba el fin del verano y el comienzo de la “mitad oscura del año”.
Con el tiempo, el cristianismo la transformó en la Víspera de Todos los Santos, y siglos después Hollywood la hizo global.

Acá, en cambio, la mezcla criolla le dio otro color. En Colegiales, Halloween es excusa para juntarse, disfrazarse o proyectar una peli en el patio.
No hace falta creer en brujas, pero que las hay, las hay.


El espíritu del barrio

Entre pasajes y adoquines, algunos bares del barrio preparan cócteles embrujados, otros arman lecturas colectivas y no faltan las fiestas con DJs disfrazados de zombies.
Los más chicos recorren los edificios con bolsas y linternas, mientras los grandes disfrutan de un feriado simbólico del miedo, ese que se celebra riéndose.

Porque, como escribió el mismísimo Stephen King:

“Los monstruos son reales, los fantasmas también. Viven dentro de nosotros y, a veces, ellos ganan.”

Pero en Colegiales, esta vez, el susto se combate con humor, pochoclo y una copa de vino.


Fuentes:

Colegiales Noticias – Cultura y Sociedad