El impacto ya se siente en los alquileres de Colegiales
Colegiales, 18 de abril de 2026 – Mientras la política nacional se sacude entre declaraciones cruzadas y movimientos silenciosos, en las calles de Colegiales la realidad baja a tierra con crudeza: alquileres que no paran de subir, contratos cada vez más cortos, expensas que se disparan y un costo de vida que obliga a muchos vecinos a hacer malabares para llegar a fin de mes. En ese contexto, empieza a tomar forma una pregunta incómoda pero inevitable: ¿quién puede ofrecer una salida?
En ese escenario aparece con fuerza el nombre de Axel Kicillof, actual gobernador bonaerense, que comienza a consolidarse como uno de los principales candidatos a disputar la presidencia en los próximos años. No se trata de un lanzamiento formal, pero sí de una construcción política que ya no pasa desapercibida.
El respaldo internacional terminó de darle volumen. Desde España, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, lo mencionó sin rodeos como “posiblemente el próximo presidente de Argentina”. En política, ese tipo de frases no son casuales: son señales. Y cuando vienen de un jefe de Estado, pesan.
Pero más allá de las fotos y las reuniones en Europa, lo que importa en barrios como Colegiales es otra cosa: el bolsillo. La gestión del presidente Javier Milei enfrenta cuestionamientos crecientes por el impacto del ajuste económico, con sectores medios y trabajadores que sienten que el esfuerzo no alcanza y que las reglas cambian todo el tiempo.
En las inmobiliarias del barrio, el panorama es claro: precios dolarizados de hecho, requisitos cada vez más duros y una rotación constante de inquilinos que no logran sostener un contrato. A eso se suma el aumento en alimentos, transporte y servicios, que termina de cerrar un combo difícil de sostener incluso para quienes tienen ingresos estables.
Frente a ese cuadro, la figura de Kicillof empieza a leerse como una alternativa política con peso propio. No es un outsider ni una figura improvisada: tiene gestión, territorio y respaldo dentro del peronismo. Y aunque todavía no confirmó una candidatura, su posicionamiento es evidente.
El viaje a Europa, con reuniones junto a líderes como Pedro Sánchez y Luiz Inácio Lula da Silva, no fue solo protocolar. Fue parte de una estrategia para mostrarse como un dirigente con proyección internacional, algo clave en un país donde la economía está atada a la confianza externa.
Ahora bien, la política no vive en el aire: se juega en los barrios. Y en Colegiales, donde cada aumento se siente como un golpe directo, la discusión ya no es ideológica sino práctica. ¿Quién puede ordenar la economía? ¿Quién puede frenar la escalada de precios? ¿Quién puede devolver previsibilidad?
Kicillof todavía no se lanzó oficialmente. Pero su nombre ya circula, se discute y empieza a instalarse como opción. En un país donde las crisis suelen acelerar los tiempos, lo que hoy es una posibilidad mañana puede convertirse en una candidatura concreta.
Mientras tanto, en los departamentos del barrio, con contratos que vencen y números que no cierran, la política deja de ser un debate lejano. Y pasa a ser, otra vez, una cuestión urgente.