La carne sube y el asado se apaga en Colegiales
El kilo de nalga y asado ya toca los $9.900, y en los barrios se compra menos carne. Comer un buen bife se convirtió en un lujo que pocos pueden darse.
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En Colegiales y alrededores, los carniceros lo dicen sin vueltas: los precios de la carne están más cocidos que un vacío en parrilla lenta. En lo que va de febrero, los aumentos superaron el 10%, y los comerciantes ya anticipan que la cosa no se va a quedar ahí. En los mostradores, la historia es la misma: cada vez menos gente se lleva un corte de primera, y muchos optan por el pollo, la carne molida o, directamente, por dejar la carne de lado.
Desde el sector aseguran que la suba real fue aún más alta: «Entre un 15% y un 20%, según el corte. Y todo indica que los precios seguirán firmes porque hay poca hacienda». En otras palabras, el que quiera un buen bife, que prepare el bolsillo.
Precios en alza y carne en baja
Para que el lector se haga una idea, hoy en las carnicerías de Colegiales los precios promedio son:
- Asado y nalga: $9.900 el kilo
- Colita de cuadril: $9.800
- Tapa de nalga y vacío: $9.200
- Roast beef y paleta: $7.500 y $7.600 respectivamente
- Carne picada común: $10.000 los dos kilos
Con estos valores, la gente se las ingenia como puede. Quienes antes compraban milanesas de nalga todas las semanas, ahora lo hacen cada 15 días y el resto del mes tiran con pollo. «Pasé de comer carne dos veces por semana a hacerlo dos veces por mes», cuentan algunos vecinos.
Más extrema es la situación de muchas familias, que directamente dejaron de comprar carne. «Dejé de consumir carne hace un año. Me ayudan los vecinos, pero hay días que no tengo ni para un pan», confiesa una madre soltera con varios hijos a cargo.
Por su parte, quienes están sin trabajo lo resumen con ironía: «Ni me acuerdo cuándo fue la última vez que comí un bife. Creo que en la Navidad de 2023. Me hice vegano a la fuerza, vivo de arroz, fideos y lo que esté en oferta».
Más pollo, menos asado
Los números lo confirman: en 2024, el consumo de carne vacuna cayó a 48,5 kg por persona al año, superado por el pollo, con 49,3 kg. Un dato que dice mucho en un país donde el asado es casi religión.
El panorama no pinta mejor. Con una inflación que no da tregua y un salario que cada vez rinde menos, la carne se volvió un lujo. Y mientras los precios siguen subiendo, los parrilleros de Colegiales, entre resignación y bronca, se preguntan: ¿hasta cuándo?