Durante años, la idea de pilotear un avión parecía reservada para astronautas, pilotos profesionales o fanáticos de la aviación con computadoras especiales. Pero la tecnología volvió a hacer de las suyas y ahora cualquier vecino de Colegiales puede despegar desde su casa con apenas una computadora y conexión a internet.
Google relanzó una de las funciones más queridas de Google Earth: el simulador de vuelo gratuito, que ahora funciona directamente desde el navegador sin necesidad de instalar programas complejos. La propuesta es simple: elegir un lugar del mundo, encender motores y salir a recorrer montañas, ríos, ciudades y monumentos utilizando imágenes satelitales y modelos tridimensionales.
Y claro, para los vecinos del barrio la tentación es inmediata. ¿Quién no querría sobrevolar la estación Colegiales, el Mercado de Pulgas, la Avenida Federico Lacroze o las vías del tren San Martín desde una perspectiva completamente diferente?
Lo mejor de todo es que no hace falta ser ingeniero aeronáutico ni tener conocimientos técnicos. Los controles son sencillos y permiten subir, bajar, girar y acelerar utilizando apenas algunas teclas del teclado. En pocos minutos cualquier usuario puede sentirse al mando de una pequeña aeronave virtual.
La herramienta no pretende reemplazar a los simuladores profesionales ni enseñar aviación real. Su objetivo es mucho más simple: divertirse, explorar y redescubrir lugares conocidos desde el aire.
Para acceder, solo hay que ingresar a Google Earth desde el navegador, seleccionar la opción «Explorar Earth», abrir el menú de herramientas y activar el simulador de vuelo. Desde allí comienza el viaje.
En tiempos donde muchas veces se asocia la tecnología con algo complicado o inaccesible, esta propuesta demuestra lo contrario. Porque para recorrer el mundo desde el cielo ya no hace falta ir a la NASA, comprar equipamiento costoso ni estudiar años de aeronáutica. Alcanzan unas ganas de jugar, algo de curiosidad y unos minutos libres frente a la pantalla.
Quizás esta tarde, mientras toma un café en casa, algún vecino de Colegiales descubra que puede despegar desde Buenos Aires y aterrizar virtualmente en los Alpes, sobrevolar el Obelisco o recorrer la costa argentina sin moverse de su silla. Y eso, para muchos, sigue teniendo algo de magia.