Miles de peregrinos partieron desde Liniers rumbo a la Basílica de Luján bajo el lema “Madre, danos amor para caminar con esperanza”. Fue la primera edición tras el fallecimiento del Papa Francisco y contó con un operativo de tránsito que abarcó seis municipios.
Este sábado 4 de octubre amaneció con pasos firmes y plegarias al cielo. Desde el Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, partió la 51° edición de la Peregrinación Juvenil a Luján, una de las manifestaciones de fe más multitudinarias del país. Desde temprano, miles de devotos se acercaron para iniciar los 60 kilómetros de caminata hacia la Basílica de la Virgen, Patrona de la Argentina.
La misa central, celebrada a las 7:00, fue presidida por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, quien en su homilía recordó que “la peregrinación es como la vida: hay momentos más alegres y otros más duros, pero siempre vale la pena seguir caminando”.
Este año, el lema fue “Madre, danos amor para caminar con esperanza”, en sintonía con el Jubileo 2025. Fue también la primera peregrinación sin la presencia terrenal del Papa Francisco, cuya figura resonó entre los fieles con lágrimas, cantos y banderas que pedían “una Iglesia con los pobres y por los pobres”.
Una tradición que une generaciones
La imagen peregrina de la Virgen, proveniente de la diócesis de Quilmes, partió a las 10:00, encabezando la marea humana que atravesó Morón, Merlo, Ituzaingó, Moreno, General Rodríguez y finalmente Luján.
El operativo desplegado fue inmenso: 63 puestos de apoyo gratuitos, con hidratación, baños, asistencia médica y hospitales móviles, además de ambulancias, bomberos y voluntarios que ofrecieron abrigo, alimento y palabras de aliento.
La Misa Central de la Peregrinación se celebrará el domingo a las 7:00 en la explanada de la Basílica, también presidida por García Cuerva, quien pidió “caminar juntos, aun en medio de las diferencias, porque en el amor y la esperanza está la fuerza del pueblo argentino”.
Colegiales también camina
Como todos los años, vecinos de Colegiales, Chacarita y Belgrano se sumaron a la travesía. Muchos partieron en grupo desde sus parroquias, como Santa María de los Ángeles o San Pablo Apóstol, llevando remeras identificatorias, rosarios y mochilas cargadas de fe y mate caliente.
“Caminamos por nuestras familias, por el país y por la memoria del Papa”, contó Marta, vecina de Colegiales, antes de salir hacia Liniers. “Es una manera de agradecer y de pedir, de no rendirse. Caminamos juntos aunque el país duela.”
El Gobierno de la Ciudad y los municipios bonaerenses involucrados dispusieron desvíos y cortes temporarios en las principales avenidas, y el Tren Sarmiento reforzó sus servicios para el regreso de los fieles.
De 1975 a hoy: medio siglo de fe y resistencia
La Peregrinación a Luján nació en 1975, cuando un grupo de 30.000 jóvenes marchó bajo el lema “La juventud peregrina a Luján por la Patria”. Medio siglo después, aquella consigna sigue viva: la fe, el compromiso y la esperanza siguen movilizando multitudes, incluso en tiempos de crisis, desencanto y dolor social.
En este 2025, más de dos millones de personas volvieron a caminar hacia Luján. Entre ellas, los hijos y nietos de aquellos primeros peregrinos que iniciaron el camino en dictadura, cuando creer y caminar también era un acto de resistencia.
La ruta a Luján no es solo una senda física: es una metáfora del país. Cada paso resume un anhelo, una promesa y una obstinación: seguir adelante, juntos, a pesar de todo.