Durante el fin de semana largo de Semana Santa, la Ciudad de Buenos Aires desplegó una de sus apuestas culturales más fuertes del otoño: el “Paseo de Pascuas”, una propuesta que combinó tradición, entretenimiento y espacio público en distintos barrios. Dentro de ese circuito, el barrio de Colegiales tuvo su propia jornada protagonista con actividades gratuitas en la Plaza Mafalda.
Un circuito de Pascuas que atravesó toda la ciudad
Entre el 2 y el 5 de abril, el Paseo de Pascuas fue pensado como una experiencia integral con múltiples sedes. El corazón del evento estuvo en Palermo, con un jardín temático y espectáculos, pero el verdadero pulso barrial se sintió en las plazas, donde la propuesta bajó a tierra y se volvió cotidiana, cercana y familiar.
En paralelo al gran Paseo instalado en Plaza Sicilia, la iniciativa “Pascuas en Plazas” llevó actividades a Caballito, Devoto y Colegiales, consolidando una lógica clara: que cada vecino pueda vivir la experiencia sin salir de su barrio. (Turismo Buenos Aires)
Colegiales: una plaza que se volvió escenario
El domingo 5 de abril, de 15 a 19 horas, la Plaza Mafalda fue transformada en un espacio de juego, arte y encuentro. No fue solo un evento: fue una postal barrial en movimiento.
Durante la jornada, familias enteras ocuparon el espacio público con propuestas pensadas para todas las edades:
- Búsqueda del tesoro para chicos
- Talleres artísticos y actividades creativas
- Juegos abiertos y participativos
- Artistas itinerantes recorriendo la plaza
- Espacios gastronómicos con opciones rápidas
Todo culminó con un cierre musical en vivo que reunió a grandes y chicos frente al escenario, en una lógica que mezcla festival con picnic urbano. (Turismo Buenos Aires)
Música en vivo: el gran cierre de la jornada
El evento en Colegiales tuvo dos momentos fuertes arriba del escenario:
- 16:30 h: Mariana Baggio y su banda
- 18:00 h: Vuelta Canela
Ambos proyectos, con una trayectoria consolidada en el universo infantil, lograron algo difícil: que los chicos canten, bailen y jueguen… y que los padres también se enganchen. (Palermo Mio)
La lógica detrás del evento: volver a la plaza
Lo interesante de esta propuesta no está solo en la agenda, sino en el concepto. La Ciudad apostó a recuperar el espacio público como lugar de encuentro real, en una época donde todo parece pasar por una pantalla.
La Plaza Mafalda, con su historia particular —un espacio que nació de una disputa vecinal por preservar el verde urbano— se convirtió en el escenario perfecto para esta idea. Un lugar que ya es símbolo de identidad barrial volvió a latir con chicos corriendo, música en vivo y familias compartiendo la tarde. (Wikipedia)
Más allá del evento: una tendencia que crece
El Paseo de Pascuas no fue un hecho aislado. Se inscribe en una tendencia más amplia: la revalorización de las plazas como centros culturales abiertos.
Con propuestas gratuitas, descentralizadas y pensadas para la comunidad, este tipo de iniciativas muestran una demanda concreta: la gente quiere salir, encontrarse y vivir la ciudad de otra manera.
Y en barrios como Colegiales, donde todavía sobrevive cierto espíritu de vecindad, ese impacto se siente el doble.
Una pregunta que queda en el aire
Cuando termina el escenario, se apagan los parlantes y los foodtrucks se van, queda lo importante: la plaza sigue ahí.
Entonces la pregunta es inevitable:
¿esto es solo un evento de Pascuas… o es una pista de cómo debería vivirse la ciudad todo el año?
Porque cuando la plaza funciona, el barrio también.