El Mercado de Pulgas abrió sus puertas en 1988 y funcionó durante 18 años consecutivos hasta diciembre de 2005, fecha en que debió mudarse a un predio cercano por fallas de seguridad. En 2001 fue reinaugurado en su emplazamiento original. La estructura y los puestos fueron totalmente renovados, se instalaron luces nuevas y se construyeron mejores accesos.
¿Pero por qué se llama “de pulgas” o “de las pulgas”?
Existen muchas versiones que responden a esta pregunta y, como toda historia oral, cada versión tiene algo de cierto, algo de exagerado y algo de invento. Una de las más aceptadas es que a fines del siglo XVIII, muchas personas recogían durante las noches los cachivaches y ropa que las familias de mayor poder adquisitivo desechaban porque ya no las necesitaban. Todo lo recolectado se vendía en un mercado, en puestos pequeños y, al no ser una época donde la higiene era primordial, no era de extrañar que los objetos llegaran con pulgas a la casa del comprador.
Otra versión, también de esa época, dice que un hombre se asomó “desde arriba” a un bazar parisino donde se vendían objetos usados y antiguos y, mientras observaba el incesante movimiento de los vendedores y compradores dijo “esto parece un mercado de pulgas”.
También hay otras historias, como que el nombre proviene de lo pequeño que eran los puestos en estos tipos de mercados y que, además, los objetos usados que se vendían solían tener pulgas porque no se limpiaban antes de venderlos, sino que se exponían como los habían encontrado.
Más allá de su origen, los mercados de pulgas siguen atrayendo a visitantes y locales en todas las ciudades que tienen el privilegio de tenerlos. Una de estas ciudades es Buenos Aires y el mercado de pulgas más famoso en Buenos Aires es el que se encuentra en el barrio porteño de Colegiales, entre las calles Concepción Arenal, General Martínez, Avenida Dorrego y Avenida Álvarez Thomas.