La historia de Rapa Nui nos lleva por un largo camino de relatos que comienzan su andar allá en Europa, a principios del siglo XX, la tierra de la mayoría de nuestros abuelos y bisabuelos.
Existió un hombre en Italia, Aldo Fenoglio, que conocía y sostenía a la perfección la tradición familiar de sus ancestros: la elaboración del chocolate artesanal.
Esta sabrosa idea fue transmitiéndose de generación en generación, marcando una de nuestras características principales que logra perdurar en el tiempo hasta la actualidad.
El chocolate artesanal de Italia a Bariloche
El abuelo Aldo Fenoglio vivía en Torino (Italia). Antes de la segunda guerra mundial ya trabajaba en la creación de finas exquisiteces de chocolate artesanal que los habitantes de su ciudad degustaban cotidianamente con singular aprecio. Trufas, bombones y otras delicias, que sus manos y las de los integrantes de la familia elaboraban con dedicación, cuidando al detalle la composición de sus recetas y la estética de cada producto. Aldo era un ser exigente y perfeccionista, a quien lo hacía feliz el sólo hecho de ver a sus clientes disfrutar en cada bocado.
El abuelo vivía en la Italia feliz, el Torino de los gianduiots, de los sabores, del chocolate artesanal y de los tartufos. Hasta que en el año 1939, la guerra, casi sorpresivamente para los soñadores, puso fin al paisaje y al placer. En medio del conflicto, encontró el amor, se casó con Inés y como muchos de nuestros ancestros, tuvo que emigrar, llevando consigo las maletas cargadas de tradición chocolatera.
En un barco que cruzaría el mar por semanas, miraba el horizonte y pensaba en el futuro incierto lejos de casa. Sólo el valor y la esperanza apagaban la melancolía, creyendo que las mañanas soleadas, de su cada vez más lejano Torino y su Italia del corazón, lo acompañarían en el alma, transformándose en nuevas tierras semejantes, que aún no conocía. El gran viaje marcó un paréntesis en la vida de Aldo Fenoglio, pero la continuidad del legado no había desaparecido en absoluto, a pesar de todo, sólo quedaba por delante un “volver a empezar.
El chocolate artesanal en Bariloche
Aldo e Inés Fenoglio llegan a San Carlos de Bariloche en el año 1948, con sus conocimientos a flor de piel y la pasión renovada. Se instalan
por primera vez en la aldea de 10.000 habitantes, que crecía plenamente en esos años, y donde también habían encontrado el paisaje de su pueblo natal. Eligen un lugar sobre la calle San Martín 66 y en él instalan la primer chocolatería artesanal de Bariloche, llamada Tronador.
Que también contaba con una Cafetería y elaboración de masas.
Prontamente, la fina calidad de sus deliciosas recetas chocolateras los colocaría en un lugar de importante fama regional. Esto iniciaría otra nueva etapa en sus vidas. Los conocimientos que sus padres y abuelos le habían transmitido anclarían para siempre en el corazón y en el paladar
de sus afortunados clientes.
Luego de unos años de prosperidad, la familia Fenoglio tuvo retoños que crecieron saboreando delicias y oliendo los agradables aromas que papá
y mamá elaboraban. La empresa familiar crecía rápidamente, los años pasaban y dos de sus tres hijos, Diego y Laura Fenoglio, comenzaban a participar en la elaboración del chocolate artesanal.
Diego con 18 años de edad, mostraba un interés especial, con un perfil muy similar al de su padre, detallista, exigente y dedicado, quien forjaría el nuevo y renovado camino de esta tradición chocolatera.
En los años venideros, la empresa se elevaría gracias a su calidad, a un lugar quizás no imaginado. Más adelante el tamaño de su producción la colocaría en el lugar de líder en chocolate artesanal de toda la región y el país. Pese al crecimiento, las bases fundadas en la elaboración artesanal” nunca se perdieron, sino que se perfeccionaron aún más. De la mano de Diego y Laura todo se desarrollaba plenamente, pero llegando a cumplir un ciclo que duró varios años y que ambos pudieron reconocer, los hermanos se encontraron ante al momento en el que sus caminos tomarían diferentes rumbos.
Es así que Diego, con los conocimientos heredados, su valioso legado y la experiencia acumulada durante décadas, decide iniciar una nueva empresa chocolatera en la ciudad, y así nace Rapa Nui chocolates.
El nacimiento de Rapa Nui chocolate artesanal
En 1996, continuando con la antigua tradición Fenoglio y respetando y revalorando la calidad por sobre todas las cosas, inaugura Rapa Nui Chocolates, con un local de elaboración y venta en la calle Mitre al 202, una marca que encierra “la historia” de fidelidad y amor por el chocolate artesanal y la tradición familiar.
Así como Diego Fenoglio se integró a este mundo chocolatero junto a sus padres; sus hijos, Leticia y Aldo Fenoglio, en la actualidad, también decidieron apoyar la deliciosa idea, concretando un equipo de trabajo, que marca el nuevo camino hacia adelante.
En Rapa Nui, podemos deleitarnos con todos los sentidos ante finos chocolates artesanales y un local de ventas que remite en su estética al estilo Art Nouveau, típico de Torino ciudad natal de Aldo Fenoglio, haciendo de este detalle, un icono en honor a los abuelos.
Todo en Rapa Nui está pensado para el deleite, incluida su bella cafetería con exquisitas tortas, ricos alfajores y la fuente de chocolate. En el año 2009 Rapa Nui lanzó su nueva, original y exquisita línea de helados artesanales, demostrando nuevamente la dedicación y esmero de la familia Fenoglio. En el año 2010 Rapa Nui abre las puertas de la Patisserie, un maravilloso lugar con encanto propio. En él se pueden degustar esponjosos y llamativos cupcakes, el gingerman cookie y finas masas entre muchas delicias.
Los que integramos esta empresa familiar, sabemos que Rapa Nui Chocolates no es solo un nombre, una marca. Por eso cada día sostenemos con orgullo, la antigua idea que ese hombre italiano nos regaló, que sacó como un bello tesoro de sus maletas humedecidas por el aire marino.
Entonces, con bases y fundamentos, encerramos la historia y la calidad de la elaboración del chocolate artesanal Rapa Nui, en un slogan representativo que dice “Excelencia, desde el origen”, y es esto lo que queremos transmitir en cada detalle, día tras día, de generación en generación.
Rapa Nui, “Excelencia, desde el origen”, desde los abuelos y la mejor semilla de cacao.
¿CÓMO HACER CHOCOLATE?
Todos los procesos e ingredientes hacen a la calidad. Desde el grano de cacao cuidadosamente seleccionado que nos da un exquisito sabor, hasta el concado, proceso que se encarga de nuestra exclusiva textura cremosa.
Para preservar el sabor de nuestros chocolates no utilizamos conservantes, ni colorantes, ni esencias artificiales, solo productos genuinos y lo hacemos diariamente para garantizar su frescura y la mejor calidad.
Elaboramos nuestros chocolates a partir de los derivados del cacao: licor de cacao, manteca de cacao y cacao en polvo, diferenciándonos de esta forma de las bombonerías locales del mismo rubro.
La elaboración del chocolate comienza con el árbol del cacao y los granos del mismo. Éste pertenece al genero “Theobroma”, nombre científico que significa en griego “alimento de los dioses”. El origen del nombre Theobroma cacao viene de la lengua náhuatl. Este árbol vive alrededor de 40 años. Crece en clima tropical, con una temperatura entre los 20°C y los 30°C , y a la sombra de otros árboles, protegiéndose de la luz solar que lo daña. La tierra en la que crece debe ser rica en nitrógeno y en potasio. Recién después de 4 o 5 años el árbol comienza a dar frutos. El fruto que contiene las semillas nace de la flor color rosa marchita del árbol, tiene el tamaño y la forma similar a un membrillo, de entre unos 15cm a 25cm de largo. Al madurar para su cosecha es de color púrpura amarillento y al abrirse luego de ser recolectado del árbol cacaotero, muestra en su interior entre 30 y 40 semillas de color marrón, siendo estas las semillas con las que se produce el chocolate y la manteca de cacao. Cada árbol rinde entre medio kilo y un kilo de granos secos al año.
Existen 18 especies, diferenciadas entre sí por el tamaño, forma de las hojas, color del fruto y aspectos nutritivos entre otros. Las tres especies más conocidas son “El criollo”, “El forastero” y los “Trinitarios”.
El criollo es el más frágil y el más escaso, representa solo el 7% de la producción total mundial. Se cultivan en América en Venezuela, Perú, Ecuador, Nicaragua, Colombia, Honduras, Trinidad, Guatemala, Bolivia, México, Granada, Jamaica y en islas del Caribe. También se encuentra en Madagascar, Comores y en Indonesia. El criollo es el grano de cacao de menor contenido en tanino, de sabor muy perfumado y afrutado, cuyo sutil aroma varía en función del terreno y de los años.
El Forastero es el grano de mayor producción, alcanza el 75% del total mundial. Se cultiva en Brasil, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Venezuela, Ecuador, República Dominicana, Ghana, Nigeria y Costa de Marfil. El forastero es un grano mucho más resistente y se utiliza para dar cuerpo y robustez al chocolate. Su sabor es más fuerte y más pronunciado. Cuando este grano se cultiva en Ecuador o Venezuela, el clima le dota de una finura extraordinaria.
Los Trinitarios son híbridos que se obtienen a partir de variedades criollas y forasteras. Su producción representa el 25% de la producción mundial. La calidad de este grano es similar al forastero. El árbol es más resistente a las enfermedades que los criollos y tienen un aroma más fino que los forasteros. Se cultiva en las mismas zonas que el grano criollo. Los Trinitarios presentan un sabor afrutado de larga permanencia en boca.
Cada variedad presenta especificidades gustativas derivadas de un clima favorable o de una tierra más o menos rica.
Del grano de cacao se extraen tres sub-productos: Manteca de cacao, cacao en polvo y pasta de cacao o licor de cacao.
La manteca de cacao y el cacao en polvo se obtienen luego de un proceso de torrefacción (tostado). Se coloca el grano en una prensa que, mediante una gran presión, extrae la manteca de cacao líquida. Dentro de la prensa queda una masa dura que, luego, en un próximo proceso de molienda, se obtendrá de ésta el cacao en polvo.
Moliendo y triturando el grano de cacao, luego de tostarlo, se obtiene la pasta de cacao con un porcentaje aproximado (depende del grano) de 50% de manteca de cacao y 50% de cacao en polvo. También se denomina a este producto como licor de cacao.
¿CÓMO HACER CHOCOLATE DE CALIDAD RAPA NUI?
Los procesos para elaborar el chocolate de Rapa Nui son tres, comienzan por “el mezclado”, él cual lo realizamos en una máquina antigua usada en Europa a finales del siglo XIX y principios del XX, llamada “melangeur”.
La misma consta de dos rodillos grandes de granito que giran sobre un plato también de granito y su función es mezclar muy bien todos los ingredientes antes de pasar al “refinado”.
Este proceso se realiza en una máquina llamada “refinadora” y consta de 5 cilindros por los cuales pasa la masa de chocolate, donde es aplastada, laminada y pulverizada, obteniéndose al final del proceso, una masa sumamente suave y fina. Un chocolate mal refinado deja al tacto una sensación áspera en la boca. El paladar detecta inmediatamente las partículas grandes por eso es importante que se refinen bien los ingredientes, para darle al chocolate una textura suave y sedosa.
Luego y por último viene el proceso de concado. El mismo se realiza con una máquina denominada “conca” que se encarga, mediante un batido constante, de derretir, homogeneizar y volatilizarle sabores extraños y humedad a la masa de chocolate.
El proceso de concado es muy importante, ya que con este método le sacamos todos los sabores extraños al chocolate, potenciando los buenos sabores y haciendo del chocolate Rapa Nui de los más cremosos.
Una vez que se obtiene el chocolate hay que templarlo para poder moldearlo y manipularlo. Para lograr esteestado, se derrite el chocolate a 40 ó 50º, luego se enfría a 29 / 30º y seguidamente se vuelve a calentar a 32º. Esa es la temperatura de temple con la que se debe comenzar a trabajar el chocolate. Esta acción le da consistencia, dureza adecuada y buen brillo al chocolate.
Ubicación:
- Colegiales
- Av. Elcano 3127, Ciudad de Buenos Aires.
- Tel. 0810-888-RAPA(7272).
- Horario: Domingo a jueves de 11 a 01 hs / Viernes, sábado y vísperas de feriado de 11 a 02 hs.