Salud, vivienda y cuidados: las demandas urgentes de los adultos mayores en Colegiales
En el corazón de Colegiales, las personas mayores reclaman lo esencial: salud, techo digno y redes de cuidado que los sostengan. Una iniciativa nacional busca transformar estas urgencias en políticas públicas concretas.
El barrio de Colegiales, con su ritmo pausado, sus clubes de barrio y sus centros culturales para jubilados, refleja una realidad silenciosa pero contundente: cada vez más adultos mayores enfrentan la vejez sin el respaldo que merecen. La salud, la vivienda y el cuidado no son lujos; son derechos fundamentales que hoy tambalean entre la desidia del Estado, el esfuerzo de las familias y el empuje de organizaciones comunitarias.
Durante este mes de junio, se llevó adelante una experiencia inédita que reunió a personas mayores, cuidadores, asociaciones barriales y representantes del Estado para trazar un mapa urgente de prioridades. El ciclo de encuentros, bautizado “Prioridades Compartidas”, dejó al desnudo lo que ya se respira en cada rincón de nuestro barrio: hay una deuda social con la vejez, y empieza a cobrar intereses.
Las conclusiones fueron claras. Primero, el acceso a la salud sigue siendo desigual y muchas veces inaccesible, con turnos imposibles y coberturas que no alcanzan. Segundo, la situación habitacional es crítica para miles de jubilados que viven solos, en condiciones precarias o con alquileres impagables. Tercero, las redes de cuidado —tanto familiares como institucionales— están desbordadas, invisibilizadas y mal remuneradas.
Lo que diferencia esta iniciativa es que fueron los propios adultos mayores quienes alzaron la voz. Quienes viven en Colegiales, los que van cada semana al club “Colegiales Norte”, a la biblioteca de la plaza Mafalda o al Centro de Jubilados de la calle Amenábar, participaron activamente para visibilizar su situación. También estuvieron presentes sus cuidadores, muchas veces familiares que asumen esa responsabilidad sin acompañamiento ni formación.
El llamado es claro: se necesita un cambio estructural, con políticas públicas integrales, participativas y con perspectiva de derechos. No alcanza con campañas ocasionales o paliativos: se requiere una planificación sostenida que incorpore la voz de quienes viven esta etapa de la vida.
Además, se remarcó que los adultos mayores no deben ser vistos como una carga, sino como sujetos de saber, memoria y experiencia. En Colegiales, esa riqueza humana está viva: en cada relato de los que formaron parte de las cooperadoras escolares, los que fundaron los centros culturales, los que aún hoy sostienen actividades comunitarias con entusiasmo contagioso.
Una de las grandes propuestas que surgió del ciclo fue la creación de mecanismos permanentes de participación ciudadana para personas mayores. Porque cuando se habla con ellos, y no sobre ellos, las soluciones empiezan a construirse desde la raíz.
La experiencia dejó una lección poderosa: el cuidado no es solo un tema sanitario, sino un acto profundamente social. Y Colegiales, con su entramado de vecinos activos, clubes, parroquias y centros de día, puede convertirse en modelo si se articulan esfuerzos y se escucha a quienes ya entregaron toda una vida a esta ciudad.
La vejez no puede seguir siendo una batalla en soledad. En Colegiales, como en tantos otros barrios, hay una generación entera esperando que la dignidad no sea un lujo sino un piso garantizado.
