Sube la nafta y los porteños hacen cuentas: el litro ya supera los $1.000 en Buenos Aires
Resumen: Este fin de semana, los precios de la nafta y el gasoil en la Ciudad de Buenos Aires cruzarán la barrera de los $1.000 por litro, reflejando un aumento del 85% en lo que va del año. Las petroleras aplican este incremento para compensar la devaluación y la suba de impuestos, mientras el Gobierno intenta contener la inflación.
En una Buenos Aires que no duerme, este fin de semana traerá consigo un nuevo golpe al bolsillo de los automovilistas: el precio del litro de nafta y gasoil en la Ciudad superará la temida barrera de los $1.000. Lo que hace apenas un año parecía impensable, hoy es una realidad palpable para quienes dependen del combustible para sus actividades cotidianas.
Las principales petroleras del país han decidido aplicar un aumento de entre 2,5% y 3,5% en los precios de los combustibles, dependiendo de la provincia, lo que terminará de empujar el valor del litro de nafta por encima de las cuatro cifras en Buenos Aires, el último bastión donde aún se mantenía por debajo de ese umbral.
Desde enero de 2024, los combustibles han registrado un aumento acumulado de más del 85%, una cifra que refleja no solo la inflación galopante, sino también la devaluación mensual del 2% del peso frente al dólar. Este ajuste pretende compensar tanto la devaluación como la reciente suba de impuestos a los combustibles, que se incorporan con este incremento.
Sin embargo, el panorama está lejos de aclararse. Fuentes del sector adelantaron que el Gobierno, en su esfuerzo por controlar la inflación, emitirá un decreto para postergar el resto de las actualizaciones impositivas previstas para el próximo mes. A pesar de estos esfuerzos, se estima que aún hay un atraso de precios cercano al 12% en comparación con la paridad de exportación (export parity), lo que desincentiva la venta de combustible al exterior.
En un país donde el ajuste fiscal es una constante, el Gobierno tiene en mente recuperar 0,5 puntos porcentuales de recaudación, lo que equivale a unos US$ 3.000 millones o el 10% del ajuste fiscal previsto para 2024. Este aumento en la recaudación provendrá, en gran parte, de los tributos que se sumarán al precio final de los combustibles, aunque con un retraso inevitable.
En este escenario, el incremento de los combustibles puede interpretarse a través del concepto de alienación en la filosofía marxista. Los consumidores, cada vez más alejados del control sobre sus propios recursos y capacidades, ven cómo sus salarios se disuelven en un mar de necesidades que no logran satisfacer. Este aumento es una expresión más de la desconexión entre el individuo y el sistema económico que lo domina.