“Taxi, un ícono porteño”: la Ciudad inauguró una muestra que homenajea al Taxi

En una Buenos Aires donde todavía sobreviven los cafés con mozos de memoria prodigiosa, las pizzerías con olor a horno antiguo y las charlas eternas sobre política arriba de un taxi, el Gobierno porteño inauguró una muestra que busca rescatar una de las figuras más emblemáticas de la identidad urbana: el taxi porteño.

La exposición “Taxi, un ícono porteño” abrió sus puertas en el Hall del Palacio Lezama, en el marco del Día del Taxista, con la presencia del ministro de Infraestructura de la Ciudad, Pablo Bereciartua, y del director general de Gestión de Servicios de la Movilidad, Álvaro Quiroga.

La propuesta invita a recorrer más de un siglo de historia a través de fotografías, vehículos históricos y nuevas expresiones culturales vinculadas al transporte público porteño.

Un viaje visual por la historia del taxi en Buenos Aires

La muestra reconstruye la evolución del taxi desde comienzos del siglo XX hasta la actualidad. Las imágenes permiten observar cómo cambió la Ciudad y cómo el taxi terminó convirtiéndose en una pieza inseparable del paisaje porteño.

Porque el taxi no solamente transportó pasajeros.

Transportó noches de teatro sobre Corrientes, despedidas en Retiro, madrugadas de hospitales, turistas desorientados, músicos, políticos, actores, oficinistas agotados y vecinos que durante décadas encontraron en el chofer una mezcla extraña entre psicólogo, guía urbano y comentarista político.

La exposición rescata justamente esa dimensión cultural y humana.

Del Siam Di Tella al taxi eléctrico

Uno de los grandes protagonistas de la jornada fue un histórico Siam Di Tella todavía en funcionamiento, convertido casi en una reliquia mecánica de Buenos Aires.

Ese modelo, fabricado en Argentina durante los años sesenta, quedó grabado en la memoria colectiva como el gran símbolo del taxi clásico porteño. Negro, robusto y elegante, fue durante décadas parte inseparable de las calles de la Ciudad.

Pero la muestra también mira hacia adelante.

Entre los vehículos exhibidos apareció el primer taxi 100% eléctrico de Buenos Aires, perteneciente a Gerardo, uno de los taxistas presentes durante la inauguración. La unidad representa el nuevo escenario que empieza lentamente a aparecer en las calles: movilidad sustentable, reducción de emisiones y modernización tecnológica.

La convivencia entre el viejo Siam Di Tella y el taxi eléctrico terminó funcionando como una fotografía perfecta de Buenos Aires: una ciudad obsesionada con el futuro, pero profundamente enamorada de su pasado.

Los taxis convertidos en obras de arte

Otro de los atractivos centrales de la muestra son los llamados “taxis icónicos”, vehículos intervenidos por artistas plásticos reconocidos y emergentes.

Las unidades forman parte de un proyecto cultural que busca resignificar el taxi como soporte artístico y pieza urbana. Colores, ilustraciones, fileteados contemporáneos y diseños experimentales transforman a estos autos en verdaderas galerías móviles.

La iniciativa nació en 2024 dentro del movimiento internacional “Mayo Amarillo”, impulsado por Naciones Unidas para promover la seguridad vial y generar conciencia sobre la convivencia en el espacio público.

La propuesta mezcla movilidad, arte y patrimonio cultural en una misma idea: que el taxi siga siendo parte de la identidad visual de Buenos Aires.

Mucho más que un medio de transporte

Hablar del taxi porteño implica hablar también de la historia emocional de la Ciudad.

Pocas figuras urbanas conservan todavía esa mezcla de oficio clásico, conversación improvisada y conocimiento callejero que caracteriza a muchos taxistas porteños.

Son quienes conocen atajos imposibles cuando colapsa la 9 de Julio, quienes saben dónde todavía queda un bodegón abierto a las dos de la mañana y quienes escucharon durante décadas las miserias, alegrías y delirios de generaciones enteras de pasajeros.

La muestra intenta recuperar justamente esa dimensión simbólica.

No se trata solamente de autos amarillos y negros.

Se trata de memoria urbana.

Una exposición para vecinos y turistas

“Taxi, un ícono porteño” funciona también como una invitación para turistas y vecinos interesados en descubrir otra cara de Buenos Aires, lejos del circuito clásico de postales.

La exhibición permite entender cómo un servicio cotidiano terminó convirtiéndose en una pieza cultural de la Ciudad, casi al nivel del tango, los cafés o las librerías de avenida Corrientes.

En tiempos donde las aplicaciones digitales transforman la movilidad y cambian hábitos a velocidad de algoritmo, la muestra aparece como una pausa necesaria para mirar hacia atrás y preguntarse qué cosas siguen definiendo el alma porteña.

Y entre bocinazos, semáforos y radios encendidas, el taxi todavía ocupa un lugar imposible de ignorar.