Vecinos sin memoria: votan a una candidata que ni siquiera es de Capital

Silvia Lospennato, histórica figura del PRO y actual candidata a legisladora porteña, no podrá votar en las elecciones del domingo porque no vive en CABA. Sigue empadronada en la provincia de Buenos Aires. Y sin embargo, miles de vecinos porteños —incluso de Colegiales— están dispuestos a votarla. ¿Hasta cuándo se puede vivir de globos, marketing y promesas huecas?


Una candidata importada, un electorado dormido
Parece un chiste, pero es real. La candidata del PRO que aspira a legislar por la Ciudad de Buenos Aires no puede votarse a sí misma… porque está registrada en la provincia. Silvia Lospennato, diputada nacional reciclada en legisladora porteña, no actualizó su domicilio y quedó fuera del padrón. O sea: ni porteña es. Pero eso no impidió que el PRO la imponga como figura electoral.

¿Y los vecinos de Colegiales? Bien, gracias. Muchos, sin leer la letra chica, repetirán el voto a ciegas, como si el PRO todavía fuera el «cambio» que prometía hace 15 años. Mientras tanto, las calles se inundan, las expensas se disparan, los árboles caen podados por empresas amigas y el subte brilla por su ausencia. Pero la boleta amarilla sigue cayendo en la urna.


Del verso al papelón
La historia de Lospennato es el resumen perfecto de una manera de hacer política: no importa el barrio, no importa la gente, importa el cargo. La misma que en 2015 fue candidata por la provincia, ahora quiere legislar por CABA sin ni siquiera haber cambiado el domicilio. Pero para el PRO, eso es apenas un detalle: el marketing hace el resto.

El domingo no habrá foto en la escuela ni sonrisas en la urna. En su lugar, una puesta de escena en el Café Tortoni con prensa y café con leche. A falta de votos, buena es la espuma.


¿Qué representa Lospennato en Colegiales? Nada.
Nunca militó en el barrio, no recorrió nuestras calles, no sabe lo que duele pagar $250.000 de expensas ni cómo colapsan las cloacas en cada lluvia. No tiene propuestas concretas para nuestras plazas ni para nuestras escuelas. Pero ahí está, en la lista. Porque la política del PRO funciona así: con figuritas repetidas y discursos prefabricados.


¿Hasta cuándo nos dejamos tomar por tontos?
Colegiales tiene historia, identidad y dignidad. Es barrio con memoria. No podemos permitir que nos gobiernen personas que no pisan nuestras veredas. Que ni siquiera pueden votar en nuestra ciudad. Votar al PRO, en este contexto, es votar por costumbre, no por convicción. Y eso, en democracia, es lo más peligroso que hay.


¿Vos qué opinás, vecino?
¿Vas a seguir votando al marketing o te animás a pensar distinto? ¿Vas a elegir representantes reales o seguir bancando figuritas que ni siquiera viven acá?