Colegiales, tierra liberada: delincuencia en alza, controles ausentes y un barrio abandonado
En el barrio de Colegiales, la inseguridad dejó de ser una sensación para convertirse en una rutina. El último episodio, que comenzó en Palermo y terminó con un detenido y un prófugo, volvió a encender alarmas que los vecinos vienen haciendo sonar hace meses sin respuesta.
El hecho arrancó con una maniobra conocida: la inhibición de un vehículo. A una mujer le bloquearon el cierre del auto, le robaron pertenencias y —detalle clave— las llaves de su domicilio. Con esa ventaja, los delincuentes se trasladaron hasta su edificio en Colegiales para concretar el robo. La secuencia fue advertida en la calle Enrique Martínez al 200, donde intervino personal del Despliegue Intervenciones Rápidas. Resultado: un detenido y otro delincuente que logró escapar.
La víctima fue clara: “Se tomaron su tiempo. No tenía plata ni celular; agarraron las llaves y quisieron entrar a mi casa”. El caso quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional 16, a cargo de Mónica Lilian Cuñarro. Investigación en curso. Barrio en vilo.
Pero el problema excede un expediente. En Colegiales, los vecinos describen un escenario repetido: presencia policial intermitente, controles laxos, cámaras que “están” pero no miran, patrulleros detenidos y agentes distraídos. La Policía de la Ciudad aparece tarde o no aparece. Y cuando aparece, no alcanza.
A esa inseguridad se le suma el deterioro cotidiano: calles sucias, veredas rotas, luminarias deficientes. El abandono no es solo policial; es urbano. La gestión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, bajo la órbita de Jorge Macri, no logra sostener ni limpieza ni control. El mensaje implícito es peligroso: todo vale, nadie mira.
Colegiales no pide milagros. Pide lo básico: patrullaje real, cámaras que funcionen, limpieza constante, respuestas rápidas. Sin eso, el barrio se transforma en un festín para el delito y en una trampa para quienes viven y trabajan ahí. La pregunta ya no es qué pasó, sino cuánto más se va a tolerar que pase.
