A una semana de las elecciones legislativas nacionales del domingo 26 de octubre de 2025, la atención está puesta en la implementación por primera vez de la Boleta Única de Papel (BUP), un cambio histórico en el sistema electoral argentino.
El Observatorio de la Calidad Institucional de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral, a través de su director Marcelo Bermolén, advirtió sobre los desafíos que implica su debut en las urnas y el riesgo de apatía electoral y baja formación cívica entre los votantes.
Un cambio sustancial en la historia electoral argentina
“La Boleta Única de Papel (BUP) representa una transformación relevante en términos de transparencia, equidad y calidad institucional. Busca mejorar la nitidez de los comicios, reducir prácticas fraudulentas y garantizar igualdad de condiciones entre todas las fuerzas políticas”, explicó Bermolén.
El académico destacó que este sistema “no es perfecto ni infalible”, pero sí un avance sustantivo frente al viejo esquema de boletas partidarias. “El nuevo sistema termina con un negocio opaco vinculado a la impresión de boletas financiadas por el Estado sin control efectivo. Se acaban las picardías de la mala política que resistió el cambio durante décadas porque se perdían negocios”, sostuvo.
Más equidad y menos fraude
Entre los beneficios del nuevo método, Bermolén subrayó la equidad electoral: “Los partidos pequeños, antes perjudicados por el robo de boletas o la falta de fiscales, ahora tienen garantizada su presencia. Toda la oferta electoral está en una única boleta, eliminando el problema del faltante o robo de boletas partidarias”.
El sistema, además, es “más simple, seguro e intuitivo”, y permitirá un voto más ágil y comprensible para el electorado.
El desafío de la pedagogía cívica
Sin embargo, el mayor desafío —según el Observatorio— será la pedagogía electoral.
“El riesgo de apatía o temor entre adultos mayores o votantes con escasa formación cívica podría hacerlos desistir de participar ante el nuevo formato”, advirtió Bermolén. “En un contexto de baja participación electoral, tal como se observó en las elecciones provinciales desdobladas, la educación cívica se vuelve fundamental”.
La advertencia es clara: más de 36 millones de argentinos votarán con la BUP por primera vez, lo que requiere una campaña de información masiva y una implementación seria, sin improvisaciones.
Llamado a la responsabilidad institucional
Bermolén reconoció los esfuerzos de la Cámara Nacional Electoral y las Juntas Electorales en materia de capacitación, pero insistió en que “el simulador en línea disponible en el sitio oficial del gobierno nacional (https://www.argentina.gob.ar/elecciones-2025/simulador-de-boleta-unica-papel
) resulta insuficiente, ya que requiere conectividad y familiaridad tecnológica”.
Pidió, además, que “se respete la forma histórica de exhibición de resultados a fin de evitar manipulaciones y desatar polémicas”.
“El desafío está en implementar la BUP con seriedad, asegurando que cada votante llegue al día de la elección con la tranquilidad de saber cómo ejercer su derecho”, subrayó.
Transparencia, confianza y conocimiento
Desde el Observatorio se reiteró que la confianza y el conocimiento son ingredientes esenciales para que la sociedad adopte este nuevo instrumento electoral.
“Más allá del cambio técnico, es fundamental sostener la secuencia histórica del acto electoral y garantizar la transparencia del escrutinio provisorio”, indicó Bermolén.
En esa línea, la Universidad Austral difundió una infografía y un video explicativo sobre el uso de la Boleta Única de Papel, de libre uso para medios de comunicación y ciudadanía, con el objetivo de reforzar la educación cívica antes de los comicios.