Colegiales en carne viva: Milei entre las deudas y la desconfianza

Colegiales en carne viva: la derecha se desangra entre las deudas y la desconfianza


A días de las elecciones, la crisis económica y moral golpea incluso a los barrios que supieron ser bastiones del voto libertario. En Colegiales, los vecinos ajustan, dudan y maldicen el precio de las expensas.


En el corazón porteño, entre el murmullo de los tilos y los pasajes que aún conservan algo del viejo espíritu bohemio, se siente el desasosiego. Colegiales, que en diciembre de 2023 creyó en el “león” y su promesa de libertad económica, hoy se debate entre la tarjeta en rojo, las facturas impagas y la certeza amarga de que el cambio no fue más que un espejismo.

La encuesta que circula en la Casa Rosada cayó como una bomba: más del 53% de los argentinos no llega a fin de mes. Pero el dato cobra otra textura cuando se lo escucha en boca de los vecinos del barrio. “Yo voté a Milei porque estaba podrido de la casta, pero hoy no sé si llego a pagar el gas y las expensas”, dice un electricista de Concepción Arenal, mientras calcula en silencio cuánto debe al consorcio.


De la fe libertaria al desencanto cotidiano

En las calles de Colegiales, donde el voto a la derecha creció entre jóvenes profesionales y comerciantes cansados de los impuestos, el malestar ahora se palpa. La heladera vacía reemplazó al discurso meritocrático. Los cafés de Zapiola y la plaza Mafalda son testigos del mismo lamento: el ajuste que prometía orden se volvió un verdugo doméstico.

El relevamiento de la consultora Escenarios marca que el 58% de las familias se endeudó y un 41% ya no puede pagar. En el barrio, los locales de ropa vintage cierran más temprano, los deliverys dejaron de pedalear por falta de pedidos y los vecinos venden herramientas o libros por Mercado Libre para cubrir servicios básicos.

“Antes se discutía política, ahora se discute si ponerle queso o no al fideo”, dice con ironía una docente jubilada de la calle Cramer. “Nos vendieron libertad, y lo que tenemos es miedo”.


Corrupción, descreimiento y una justicia que ya no convence a nadie

El 70% de los encuestados afirma que el gobierno de Milei es corrupto, y más de la mitad extiende esa sospecha a toda la dirigencia. El caso Machado y los escándalos en la Agencia Nacional de Discapacidad terminaron por corroer lo poco que quedaba de confianza.

En Colegiales, donde la gente se cruza todos los días en el chino o en el club El Alba, la corrupción ya no es un tema lejano: “Si los de arriba roban, ¿por qué me piden a mí que sea prolijo?”, lanza un vecino que aún debe tres meses de ABL. La desconfianza, como la humedad, se filtra por las paredes del barrio.

Y mientras tanto, la Justicia bate récords de rechazo: casi dos tercios del país cree que no sirve, que es lenta, cómplice o ineficaz. En los pasillos del barrio se resume así: “Ellos nunca pagan, nosotros siempre”.


Milei se esconde y deja a Santilli solo en la provincia

Apenas unas horas después de conocerse las encuestas, Javier Milei bajó su candidatura en Buenos Aires. Dijo que se enfocará en Córdoba y Rosario, pero en realidad en la Casa Rosada hablan de “derrota digna”.

El presidente decidió correrse del foco bonaerense tras los escándalos, los actos suspendidos por violencia y la renuncia de Espert. Lo reemplaza Diego Santilli, que ahora enfrenta la semana más difícil de su carrera. En Colegiales, donde muchos aún lo saludaban como “el Colo de la ciudad”, ya no lo nombran con simpatía: “Santilli no paga las expensas, las cobra”, dice un vecino con sarcasmo.

La imagen es brutal: un gobierno que hablaba de orden y terminó en caos, un presidente que huye del conurbano, y una base electoral que se siente engañada.


La locura de un barrio que votó a la derecha y ya no llega a fin de mes

Colegiales, que alguna vez fue barrio de almacenes y guitarras, vive hoy su propia distopía: jóvenes con sueldos de programadores que no pueden pagar el alquiler, jubilados que eligen entre remedios o luz, y bares donde el café con leche cuesta lo que antes un almuerzo.

“Los votamos para que arreglen el país, y lo único que arreglaron fue su bolsillo”, murmura un kiosquero. El malhumor atraviesa generaciones y clases sociales. La inflación no distingue ideologías, y el ajuste se volvió una palabra maldita que todos pronuncian bajito.

En cada factura de luz hay una lección política: el mercado no te cuida, el Estado no te defiende y el bolsillo no miente.


Epílogo: un silencio que suena a castigo

A días de las elecciones, la pregunta que flota entre los vecinos de Colegiales no es por quién votar, sino si vale la pena votar.
El desencanto se volvió ideología. El ajuste se volvió rutina. Y la corrupción, paisaje.

Pero debajo de esa resignación, late una esperanza tímida, casi infantil: la de volver a creer que el país puede ser algo más que una planilla de Excel.

¿Podrá el pueblo de Colegiales —ese que supo ser noble, trabajador y de barrio— volver a mirar a la política sin sentir asco?

Palabras clave: Milei, elecciones 2025, Colegiales, ajuste, corrupción, expensas, crisis económica, voto libertario, desconfianza en la justicia, pobreza urbana.

Fuente exclusiva: Colegiales Noticias.