Amigos de Colegiales: la puerta barrial que une a los jubilados con la plaza Leopoldo Marechal

El Centro de Jubilados Amigos de Colegiales funciona en Freire 190, junto a la plaza Leopoldo Marechal. Talleres, encuentros, celebraciones patrias, actividades recreativas y acciones solidarias hicieron de este rincón un punto de referencia para las personas mayores y para toda la comunidad.

En Colegiales todavía quedan puertas que no conducen solamente a un edificio. Son entradas a una historia común, a una ronda de vecinos, a una clase de tango, a una conversación que se estira después del mate y a esa costumbre tan barrial de conocer por el nombre a quien se sienta al lado. Una de esas puertas se encuentra en Capitán General Ramón Freire 190, casi esquina Teniente Benjamín Matienzo, dentro del entorno de la plaza Leopoldo Marechal: es la sede del Centro de Jubilados Amigos de Colegiales.

La fotografía tomada por Colegiales Noticias permite ver con claridad esa convivencia singular. En primer plano aparece el cartel de la plaza y, unos metros más atrás, la inscripción del centro de jubilados sobre la construcción que acompaña el espacio verde. No se trata de dos sitios aislados, sino de una pequeña unidad comunitaria: la plaza aporta aire, árboles, senderos y lugares para descansar; el centro ofrece techo, reunión, pertenencia y actividades. Entre ambos se forma una suerte de patio compartido del barrio.

La sede figura en registros públicos y en distintas convocatorias barriales con domicilio en Freire 190. También aparece dentro de los listados de centros de jubilados reconocidos por organismos públicos. La información disponible en el Portal de Datos Abiertos de PAMI incluye al Círculo de Jubilados Amigos de Colegiales, mientras que la Ciudad define estos establecimientos como espacios destinados a fortalecer el bienestar integral, la participación comunitaria y el envejecimiento activo de las personas mayores.

Mucho más que un salón

Los centros de jubilados tradicionales cumplen una tarea que suele quedar escondida detrás de sus puertas. No son solamente lugares donde se organiza un taller algunas tardes por semana: sirven para combatir la soledad, sostener vínculos, compartir información sobre trámites y prestaciones, mantener la actividad física y ofrecer un ámbito en el cual las personas mayores vuelven a sentirse parte activa del barrio.

En el caso de Amigos de Colegiales existen antecedentes públicos de ferias, encuentros patrios, jornadas deportivas y recreativas, clases de tango y actividades comunitarias. Una crónica barrial registró, por ejemplo, la celebración del 25 de Mayo en la sede, una costumbre que convierte las fechas patrias en encuentros concretos alrededor de una mesa. También se difundieron jornadas recreativas abiertas y propuestas vinculadas con agrupaciones culturales del barrio.

Las convocatorias halladas corresponden a distintos años y no deben interpretarse automáticamente como una cartelera vigente. Quienes quieran conocer los talleres actuales, requisitos, cuotas, vacantes y horarios deben consultarlos directamente en la sede. Ese detalle importa: en los centros administrados por asociaciones vecinales las propuestas suelen cambiar según los profesores disponibles, la época del año y las necesidades de los socios.

La plaza que lleva el nombre de Leopoldo Marechal

La plaza Leopoldo Marechal se encuentra sobre Ramón Freire, entre Concepción Arenal y Teniente Benjamín Matienzo, en la Comuna 13. Su nombre homenajea al poeta, narrador, dramaturgo y ensayista argentino Leopoldo Marechal, nacido en 1900 y fallecido en 1970, autor de obras fundamentales como Adán Buenosayres, El banquete de Severo Arcángelo y Megafón, o la guerra.

El cartel visible en la fotografía señala que el espacio posee sector de ejercitación, patio de juegos y juegos de agua. También recuerda las normas básicas de convivencia: llevar a las mascotas con correa, arrojar los residuos en los cestos y respetar el ingreso de personas acompañadas por perros guía. Son indicaciones sencillas, pero necesarias en una plaza utilizada por chicos, familias, paseadores, deportistas y personas mayores.

La plaza también fue incluida en diferentes oportunidades dentro de programas culturales y recreativos de la Ciudad. En 2022, por ejemplo, formó parte del circuito de actividades gratuitas de vacaciones de invierno, identificada oficialmente en la esquina de Freire y Matienzo, dentro de la Comuna 13. Esa programación confirmó algo que los vecinos ya sabían: aunque sea un espacio relativamente pequeño, posee un valor estratégico como punto de encuentro.

Un rincón rodeado por la historia ferroviaria de Colegiales

Este sector del barrio se encuentra cerca de los antiguos terrenos ferroviarios y del conjunto de espacios públicos surgidos alrededor de la playa de maniobras de Colegiales. A pocas cuadras aparecen la plaza Mafalda, la plaza Clemente, el Mercado de Pulgas y distintos corredores verdes que fueron modificando una zona históricamente marcada por galpones, depósitos y vías.

En medio de esa transformación urbana, el Centro de Jubilados Amigos de Colegiales representa otra clase de patrimonio: el patrimonio social. No tiene la espectacularidad de una gran obra arquitectónica ni aparece primero en las guías turísticas, pero conserva algo mucho más difícil de construir: una red humana sostenida durante años.

La ubicación junto a la plaza favorece además el encuentro intergeneracional. Mientras los chicos utilizan el patio de juegos y las familias recorren los senderos, las personas mayores cuentan con un espacio propio a pocos metros. Allí el barrio no queda dividido por edades: las generaciones se cruzan, se reconocen y comparten el mismo territorio.

Cómo llegar

El Centro de Jubilados Amigos de Colegiales está ubicado en:

  • Dirección: Capitán General Ramón Freire 190.
  • Esquina de referencia: Teniente Benjamín Matienzo.
  • Barrio: Colegiales.
  • Comuna: 13.
  • Espacio lindero: plaza Leopoldo Marechal.
  • Referencia cercana: Concepción Arenal, Mercado de Pulgas y plaza Mafalda.

La zona cuenta con colectivos que circulan por las avenidas Álvarez Thomas, Dorrego y Federico Lacroze. También se encuentra a una distancia caminable de la estación Colegiales del ferrocarril Mitre y de la estación Federico Lacroze de la línea B de subterráneos, aunque esta última queda un poco más alejada.

La vejez también necesita barrio

En una ciudad que muchas veces expulsa a las personas mayores hacia la soledad doméstica, lugares como Amigos de Colegiales cumplen una función silenciosa pero enorme. Una clase, una fiesta patria o una tarde de baile pueden parecer actividades pequeñas; sin embargo, significan movimiento, compañía, identidad y una razón concreta para salir de casa.

Por eso la puerta que se observa detrás del cartel de la plaza no es una puerta cualquiera. Es la entrada a una institución que forma parte de la vida cotidiana de Colegiales. Cuidarla, difundir sus actividades y facilitar la participación de nuevos socios es también una manera de cuidar la memoria del barrio.

Colegiales cambia: se levantan edificios, aparecen restaurantes, desaparecen comercios y los terrenos ferroviarios atraviesan transformaciones constantes. Pero hay instituciones que siguen recordando una verdad bastante antigua y bastante vigente: un barrio no se construye solamente con veredas y ladrillos; se construye con gente que todavía tiene un lugar donde encontrarse.