Día Mundial del Perro: el animal más querido también es uno de los más abandonados

Cada 21 de julio se celebra el vínculo entre las personas y los perros, pero la fecha también expone una contradicción dolorosa: mientras son considerados parte de la familia, millones viven en la calle, sufren maltrato o terminan en refugios desbordados. Adoptar, esterilizar y ejercer una tenencia responsable son acciones fundamentales para cambiar esta realidad.

Cada 21 de julio se conmemora el Día Mundial del Perro, una jornada que suele llenar las redes sociales de fotografías, recuerdos y mensajes afectuosos. Sin embargo, detrás de las celebraciones aparece una realidad que no debería pasar inadvertida: el perro es uno de los animales más queridos por las personas, pero también uno de los más abandonados.

La convivencia entre seres humanos y perros comenzó hace miles de años. Desde entonces, estos animales acompañaron a las comunidades en tareas de cuidado, trabajo, seguridad y asistencia. Hoy forman parte de millones de hogares y ocupan un lugar central en la vida cotidiana de numerosas familias.

Pero ese vínculo histórico convive con el abandono, la reproducción indiscriminada, el maltrato y la falta de atención veterinaria. En América Latina, una enorme cantidad de perros vive en las calles, expuesta al hambre, las enfermedades, los accidentes de tránsito y las temperaturas extremas.

El abandono no sucede de un día para otro

Detrás de cada perro abandonado existe una decisión humana. En algunos casos comienza con una adopción impulsiva; en otros, con una compra realizada sin considerar el tiempo, los gastos y las responsabilidades que implica cuidar a un animal durante toda su vida.

También influyen la falta de campañas permanentes de esterilización, las dificultades económicas para acceder a una veterinaria y la reproducción sin control. Cuando el animal crece, se enferma, envejece o deja de responder a las expectativas de sus responsables, muchas veces es descartado como si fuera un objeto.

Un perro puede vivir entre 10 y 15 años, e incluso más. Incorporarlo a una familia exige compromiso, alimentación adecuada, controles veterinarios, vacunas, paseos, identificación y compañía. No es un juguete para regalar ni una decisión que pueda tomarse únicamente por entusiasmo.

Adoptar y esterilizar para prevenir

Los refugios, hogares de tránsito y organizaciones proteccionistas realizan una tarea enorme, pero no pueden resolver por sí solos un problema de semejante magnitud. La adopción responsable permite ofrecer una nueva oportunidad a animales rescatados y ayuda a reducir la saturación de estos espacios.

La esterilización también cumple un papel decisivo. Evita camadas no planificadas y contribuye a disminuir progresivamente la cantidad de perros sin hogar. Para que sea efectiva, debe estar acompañada por campañas accesibles, sostenidas y distribuidas en los distintos barrios.

En Colegiales y otros barrios porteños, los vecinos pueden consultar por los operativos gratuitos de vacunación antirrábica y castración organizados por la Ciudad. Asimismo, ante situaciones de maltrato o abandono, resulta importante efectuar la denuncia correspondiente y no limitarse a publicar el caso en las redes sociales.

No comprar por impulso ni regalar animales

Las fechas especiales suelen aumentar la compra de cachorros como obsequio. Sin embargo, regalar un animal sin consultar previamente a quien deberá cuidarlo puede terminar en abandono. La decisión debe ser consciente, consensuada y compatible con la vivienda, la rutina y la capacidad económica de la familia.

También es necesario desalentar la reproducción indiscriminada y exigir controles efectivos sobre los lugares dedicados a la comercialización de animales. Mientras miles de perros esperan una familia, continuar criando sin regulación profundiza un problema que luego recae sobre voluntarios, refugios y vecinos.

Una responsabilidad para todo el año

El Día Mundial del Perro no debería limitarse a una fotografía simpática o a una publicación emotiva. Su verdadero sentido está en preguntarnos qué hacemos durante los otros 364 días.

Adoptar en lugar de comprar, esterilizar, colocar una identificación, cumplir con las vacunas, brindar atención veterinaria y no abandonar son decisiones concretas. También lo es denunciar el maltrato y colaborar responsablemente con quienes rescatan animales.

Los perros entregan compañía, fidelidad y afecto sin preguntar demasiado. La sociedad, en cambio, todavía les debe una respuesta. Porque llamarlos “el mejor amigo del hombre” suena hermoso, pero pierde todo sentido si no somos capaces de cuidarlos hasta el final.

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