El Colegio Santo Tomás de Aquino suma más de 500 ligustrinas para crear un gran cerco verde

El Colegio Santo Tomás de Aquino, dependiente de la Universidad Católica Argentina (UCA), avanza con una importante intervención paisajística sobre todo el perímetro de sus canchas deportivas. Más de 500 ligustrinas fueron plantadas, aproximadamente cada un metro, para transformar el alambrado en un gran cerco vivo que brindará privacidad, seguridad y una nueva imagen urbana al predio.

Ubicado frente al Centro de Jubilados Amigos de Colegiales y al Centro Deportivo Colegiales, este establecimiento educativo es uno de los más importantes y extensos del barrio. El complejo alberga los niveles Primario y Secundario, cuenta con dos canchas de fútbol, estacionamiento propio cubierto, bicicleteros, una moderna infraestructura, una nueva entrada inaugurada el año pasado y un edificio de ladrillo visto compuesto por subsuelo, planta baja y dos pisos.

La reciente plantación acompaña toda la extensión de las canchas. En otros sectores del predio ya existían ligustrinas que, con los años, crecieron hasta formar un muro vegetal compacto. Ahora el mismo criterio se aplica al resto del terreno, buscando que el colegio gane privacidad sin levantar paredes, utilizando la naturaleza como aliada.

Las ligustrinas se colocan aproximadamente cada un metro porque esa distancia permite que, al desarrollarse, las copas se unan entre sí formando un cerramiento continuo. Es una técnica muy utilizada en arquitectura del paisaje: protege del viento, atenúa el ruido de la calle, disminuye el polvo, mejora el paisaje y oculta progresivamente el cerco metálico sin perder ventilación.

Además de su rápido crecimiento, esta especie soporta muy bien las podas, mantiene un aspecto verde durante casi todo el año y requiere un mantenimiento relativamente sencillo, razones por las cuales es una de las preferidas para escuelas, clubes y grandes instituciones.

El predio donde hoy funciona el colegio también tiene una historia urbana significativa. Antes de la construcción del establecimiento educativo, ese sector había sido ocupado por una villa de emergencia que fue erradicada durante las grandes transformaciones urbanas impulsadas por el entonces intendente de facto Osvaldo Cacciatore a fines de la década de 1970. Posteriormente, el terreno fue destinado al desarrollo del actual complejo educativo de la UCA.

Un colegio con historia

El establecimiento lleva el nombre de Santo Tomás de Aquino (1225-1274), uno de los pensadores más influyentes de la Iglesia y de la filosofía occidental. Fraile dominico, teólogo y filósofo, buscó integrar la razón con la fe y escribió la monumental Suma Teológica, obra que continúa siendo una referencia para universidades de todo el mundo. Fue declarado Doctor de la Iglesia y es considerado el patrono de estudiantes, universidades y centros de enseñanza.

Con la incorporación de este nuevo cerco vegetal, el Colegio Santo Tomás de Aquino no solo mejora la privacidad de sus instalaciones deportivas, sino que también aporta una importante superficie verde al paisaje de Colegiales, demostrando que la forestación también puede formar parte de la arquitectura escolar y del espacio urbano.

¿Te parece que más escuelas e instituciones del barrio deberían reemplazar rejas visibles por cercos vivos? ¿Qué otros espacios de Colegiales ganarían en calidad urbana incorporando más vegetación?