Goya llega a Buenos Aires: los tapices que retratan la vida cotidiana de la España del siglo XVIII

Buenos Aires recibirá desde el martes 22 de septiembre una muestra excepcional: tapices diseñados por Francisco de Goya, el gran maestro aragonés que cambió para siempre la pintura española. Las piezas, procedentes de la Galería de las Colecciones Reales de España, fueron tejidas a fines del siglo XVIII en la histórica Real Fábrica de Tapices y llegarán al público después de un delicado proceso de traslado y montaje.

No se trata de cuadros trasladados a tela: son obras concebidas por Goya para convertirse en grandes tapices decorativos. El artista realizaba los llamados “cartones”, pinturas modelo a escala real que luego los tejedores interpretaban con lana y seda en los telares de la Real Fábrica de Santa Bárbara, en Madrid. Ese cruce entre pintura, oficio y arquitectura vuelve a estas piezas una rareza monumental.

Antes de convertirse en el pintor de las escenas oscuras, las guerras, las brujas y los poderosos retratos de la corte, Goya observó con enorme atención la vida común. En sus diseños aparecen paseos, juegos, meriendas, escenas de caza, trabajadores, niños, majos y majas: una España popular, viva y luminosa, muy distinta del imaginario solemne que suele rodear al artista.

Los tapices fueron creados originalmente para decorar residencias reales, entre ellas el Palacio de El Pardo. Pero, lejos de limitarse a una función ornamental, registran la moda, los vínculos sociales, el paisaje y las costumbres de una época. Hay en ellos una mirada precisa, casi callejera: Goya ya estaba mirando a la gente antes de convertirse en el gran cronista incómodo de su tiempo.

El arribo de estas obras implica una tarea de precisión. Por su tamaño, antigüedad y composición textil, cada tapiz necesita condiciones especiales de embalaje, manipulación, iluminación, humedad y temperatura. El montaje no es apenas colgar una pieza: es proteger siglos de color, fibras y trabajo artesanal para que puedan ser vistos sin poner en riesgo su conservación.

La exhibición permite asomarse al primer Goya, el del color, la observación y la escena cotidiana. Es una oportunidad para descubrir que detrás del autor de Los fusilamientos del 3 de mayo y las inquietantes Pinturas Negras hubo también un artista atento a la plaza, al juego, al trabajo y a los pequeños rituales de la vida diaria.

Desde el martes 22 de septiembre, Buenos Aires tendrá una ventana singular hacia aquella España del siglo XVIII. Los tapices de Goya llegan con el peso de la historia, pero también con algo muy actual: la certeza de que el arte grande empieza muchas veces mirando de cerca a la gente común.