Las bombachas rosadas son regaladas a mujeres solteras en Navidad. Esta costumbre, como tantas otras, tiene un origen peculiar: es pagano. La creencia se basa en la idea de que tener ropa limpia o nueva es una forma de rechazar al demonio. Además, en la lictomancia, el estudio de las velas, el color rosa se considera propicio para trabajos sentimentales o de amor. El cristianismo se suma a esto durante la Navidad, recordando el nacimiento de Jesús. En el período previo, conocido como Adviento, una vela rosa simboliza la alegría de su presencia. Por eso, se obsequian estas bombachas a mujeres solteras, en deseo de matrimonio y procreación. El resto es pura tradición.
En la Nochebuena, se celebra el nacimiento de Jesús. Las costumbres varían entre países, pero en Argentina, por ejemplo, las familias se reúnen para cenar el 24, abren regalos al pie del árbol a medianoche y comparten momentos con todos los parientes, aunque a veces haya alguna pelea entre hermanos que se disipa luego. En España, se cantan villancicos, se disfrutan dulces como turrón y mazapán, y se acude a la Misa del Gallo a la medianoche. En México, se representan pastorelas y se celebran posadas con ponche, buñuelos y piñatas. En Perú, se arma el nacimiento y se comparten regalos el 24 a medianoche. En Venezuela, las hallacas son el plato principal junto con otros alimentos tradicionales como el pan de jamón y se abren regalos a medianoche.
Los colores del árbol de Navidad tienen distintos significados. Aunque se suele pensar que el rojo representa la pasión y el verde la esperanza, para los católicos, las esferas reflejan peticiones, agradecimientos, alabanzas, arrepentimientos y fe, dependiendo del color. Durante el Adviento, se cuelgan entre 24 y 28 esferas que simbolizan rezos o propósitos, y el árbol se despoja de sus adornos el 6 de enero, tras el día de Reyes Magos, para ser vestido de nuevo el próximo 8 de diciembre.