El presidente visitó una iglesia en Chaco donde, según los pastores, los pesos se multiplican por mil sin pasar por el dólar blue. En Colegiales, los vecinos preguntan si eso también funciona con la SUBE.
Mientras la inflación le come los talones al vecino de la verdulería y los colectivos vienen cada media hora, desde una iglesia chaqueña aseguran que ocurrió un “milagro económico”: 100 mil pesos aparecieron convertidos en 100 mil dólares en una caja. Milei asistió al evento y celebró junto a los fieles. En Colegiales, algunos ya revisan la alcancía del perro, por las dudas.
Colegiales, julio de 2025
Dicen que en el cielo no hay inflación. Que la Biblia no menciona al FMI. Que los pesos pueden volverse dólares si uno cree lo suficiente. Esa parece ser la nueva doctrina de fe que se predica desde la Iglesia Portal del Cielo, en Chaco, donde el pastor Jorge Ledesma asegura que su congregación fue testigo de un fenómeno sobrenatural: una caja con 100 mil pesos apareció, tiempo después, con 100 mil dólares.
Lo llamaron “milagro”. Nosotros, desde Colegiales, lo llamamos magia fiscal sin AFIP.
El presidente Javier Milei, acompañado por su hermana Karina, asistió al evento de liderazgo cristiano donde se compartió la anécdota celestial. Según los organizadores, también hubo curaciones milagrosas, verificación médica de 400 casos, y entradas VIP de hasta 100 lucas (¿otro milagro?).
Mientras tanto, en el empedrado de Colegiales, los vecinos intentan entender si esto es parte de un sketch o de un nuevo evangelio libertario:
“Multiplicaron los panes, los peces… y ahora los dólares”, bromeó Cacho, jubilado del pasaje General Paz, mientras esperaba turno en la farmacia, “¿y si le llevamos a ese pastor el bono de ANSES, a ver si lo convierte en una jubilación digna?”
El nuevo dogma: fe en el dólar
Todo sería risible si no fuera porque muchos lo creen. Y no hablamos solo del pastor, sino del mismísimo presidente de la Nación, que legitima este delirio místico-financiero con su presencia.
Y lo más curioso no es que alguien diga que los pesos se volvieron dólares (cosas más insólitas se han dicho desde púlpitos y atriles), sino que miles de personas —muchas de ellas votantes entusiastas de Milei— lo crean y lo celebren.
En Colegiales, donde la memoria pesa más que un tuit viral, algunos recuerdan con ironía:
“Al final, tenían razón: no era magia, era espiritualidad monetaria”, soltó con sorna Clara, estudiante de sociología y nieta de ferretero.
Lo que no te cuentan en la bendición
Los fieles no preguntaron cómo se registró ese cambio en ARCA (ex AFIP), ni si hubo acta notarial, ni si fue un error bancario. Simplemente lo creyeron. El hijo del pastor incluso dijo que “ahí empieza el trabajo de la contadora”.
¿Milagro contable? ¿Lavado celestial? ¿Error del sistema? Poco importa, al parecer.
Lo importante es creer. Aunque, en palabras de otro vecino:
“Creer que un tipo que hablaba con su perro y propone eliminar el Estado iba a salvarnos, ya fue un acto de fe bastante fuerte, ¿no?”
Conclusión: cuando la fe reemplaza al pensamiento crítico
Lo grave no es el delirio ajeno. Lo grave es cuando ese delirio ocupa la Casa Rosada y empieza a regir las políticas públicas. Cuando en vez de discutir el presupuesto, discutimos si Dios convirtió pesos en dólares.
En Colegiales, mientras tanto, la inflación sigue ahí, la UBA lucha por recursos, y el subte nunca llegó. Pero no importa: tenemos fe. Fe en que la próxima vez, la urna venga con manual de instrucciones.
¿El pueblo votó milagros o simplemente quería venganza?