Murió Chiche Gelblung: la voz que no preguntaba para caer bien

Samuel “Chiche” Gelblung murió este miércoles a los 82 años y deja una marca inconfundible en el periodismo argentino. Fue conductor, entrevistador, editor y provocador; un hombre de radio y televisión que convirtió la pregunta incómoda, el archivo filoso y la discusión frontal en su modo de estar al aire.

Hasta el cierre de esta nota no se habían informado oficialmente el lugar y horario del velatorio ni el destino de sus restos. Su fallecimiento ocurrió tras una internación por dificultades respiratorias, en un año atravesado por problemas de salud que no lograron apartarlo demasiado tiempo de su oficio.

Chiche pertenecía a esa generación de periodistas que hacía televisión sin manual de corrección política ni miedo al silencio tenso de una entrevista. No buscaba ser simpático. Buscaba que el entrevistado dijera algo, aunque fuera a los gritos. “A mí me gusta preguntar lo que otros no preguntan”, repetía como una definición de principios.

Su nombre quedó unido a “Memoria”, el ciclo que en los años noventa mezcló investigación, archivos, policiales, política, escándalos y una puesta televisiva que cambió la manera de contar la actualidad. Después llegaron “Hola Chiche”, “70.20.HOY”, “Chiche en vivo”, “Polémica en el bar” y una extensa vida radial, siempre con el mismo combustible: curiosidad, información y confrontación.

“Esto no es joda” era otra de sus frases de cabecera. En ella había una idea muy suya del periodismo: detrás del espectáculo, de la anécdota y hasta de la exageración, había hechos que debían ser contados. Podía irritar, desbordarse o equivocarse, pero rara vez pasaba inadvertido. En una televisión cada vez más prolija, Chiche seguía siendo una piedra en el zapato.

También decía: “No hago periodismo para caer bien”. La frase resume una carrera marcada por cruces con políticos, empresarios, figuras del espectáculo y colegas. Hubo discusiones que hoy serían tendencia durante días, como sus choques con Guillermo Moreno, Moria Casán o Javier Milei. Pero antes que esas peleas estaba el periodista que trabajó en gráfica, radio, televisión y medios digitales durante más de medio siglo.

Para Colegiales, barrio de radios, estudios, productoras y circulación permanente de noticias, su partida también toca una fibra cercana. Gelblung representó una época porteña en la que el periodismo tenía voz propia, ritmo de calle y una ambición feroz por llegar primero. Una época ruidosa, imperfecta y viva.

Se fue Chiche Gelblung. Queda su archivo, sus frases, sus entrevistas y esa lección incómoda que no envejece: el periodismo no está para decorar el poder ni para pedir disculpas por preguntar.