El barrio de Colegiales, como tantos otros rincones de Buenos Aires, amaneció con un sabor amargo. Octubre arranca con aumentos en rubros sensibles: colectivos, subte, premetro, colegios, alquileres, prepagas, combustibles y servicios básicos. La vida cotidiana, que ya venía cuesta arriba, se volvió una pendiente resbaladiza. Muchos vecinos que confiaron en el discurso de Javier Milei y sus promesas de libertad económica hoy se encuentran en la encrucijada de no saber si podrán pagar el súper o sostener el alquiler.
Alquileres que asfixian
El golpe más duro para las familias inquilinas llega con el ajuste de 46,1% en los contratos alcanzados por la derogada Ley de Alquileres. Aunque el porcentaje es menor al 200% interanual que se vio meses atrás, la suba continúa siendo impagable para sueldos que no acompañan la inflación. En Colegiales, donde los dos ambientes ya superan con facilidad los $500.000 mensuales, el aumento se siente como un desalojo encubierto.
Educación privada: cuotas por las nubes
Los colegios privados con subvención estatal de la Ciudad aumentarán sus cuotas un 2,1% en octubre. Para las familias de clase media, que hicieron un esfuerzo para darles a sus hijos educación privada, el nuevo cuadro tarifario significa tener que elegir entre pagar la escuela o la comida. En nivel secundario, los valores superan los $226.000, una cifra que deja fuera de juego a muchos hogares de Colegiales.
Transporte: el bolsillo no viaja gratis
El boleto mínimo de colectivo en la Ciudad se fijará en $546,66, mientras que en la Provincia trepará a $550,09. El subte alcanzará los $1.112,76 y el premetro quedará en $389,46. Los vecinos que todos los días se mueven hacia el microcentro desde Colegiales tendrán que desembolsar casi $50.000 mensuales solo en transporte, una cifra que erosiona cualquier salario promedio.
Prepagas y servicios básicos: más ajustes
Las cuotas de la medicina prepaga registrarán un alza de entre 1,9% y 2,4%, afectando tanto las mensualidades como los copagos. Además, las tarifas de luz y gas sumarán un incremento cercano al 1,9%, parte del esquema de subas mensuales definido en la Revisión Quinquenal de Tarifas.
A esto se le suma la posibilidad de un aumento en combustibles, atado al impuesto a los combustibles líquidos, lo que encarecerá aún más la nafta y el gasoil.
El vecino de a pie, atrapado
En Colegiales, donde conviven jubilados de toda la vida con jóvenes profesionales y familias de clase media, el humor social se deteriora. El almacenero de la esquina comenta que muchos clientes ahora compran “lo justo y necesario” y que la carne quedó como un lujo de domingo. Las verdulerías, que siempre fueron el salvavidas del barrio, también acusan recibo: los precios suben semana a semana y los changuitos se llenan menos.
Milei y la ilusión rota
Lo que se prometió como un cambio liberador se convirtió en una pesadilla cotidiana. Milei hablaba de un país sin inflación y de un futuro próspero. Sin embargo, los vecinos sienten que las cuentas no cierran y que el sacrificio es siempre para los mismos. El relato del anarco-capitalismo se estrella contra la heladera vacía y el alquiler imposible.
“Yo lo voté con la esperanza de que arreglara la economía. Ahora no sé cómo llegar a fin de mes”, dice Marta, vecina de la calle Delgado. La frase se repite en distintos pasillos, bares y paradas de colectivo: la confianza se evaporó más rápido que los pesos en el bolsillo.
Conclusión: la economía barrial en jaque
Octubre desnuda la fragilidad de los hogares porteños. Lo que se presenta como ajustes técnicos desde los despachos del Gobierno, en Colegiales se traduce en angustia, deudas y changuitos vacíos. Mientras tanto, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC marcará en los próximos días lo que los vecinos ya sienten en carne propia: la inflación es el verdugo que no da respiro.