1 de cada 4 vecinos adultos sufre hongos en las uñas de los pies.

En las veredas arboladas de Colegiales, donde conviven el murmullo de los bares de la Av. Elcano con el ritmo tranquilo de las casas bajas, se esconde un problema de salud silencioso pero muy común: las uñas con hongos, o en términos médicos, la onicomicosis.

Una patología más frecuente de lo que parece

En el barrio, los podólogos aseguran que al menos 1 de cada 4 vecinos adultos sufre hongos en las uñas de los pies. Se trata de una infección producida por dermatofitos que, poco a poco, cambian la apariencia de la uña: se vuelve amarillenta, quebradiza, con bordes irregulares y en algunos casos dolorosa.

El problema no es solo estético. Los especialistas del Hospital Tornú explican que, si no se trata, la infección puede extenderse a la piel, provocar molestias para caminar e incluso complicaciones en personas con diabetes tipo 2, una enfermedad cada vez más diagnosticada en la comuna.

Factores de riesgo en la vida urbana

La vida barrial también influye: el uso prolongado de calzado cerrado, la humedad de los pies después de la pileta del club, el contacto con superficies compartidas en gimnasios o duchas públicas, son factores que multiplican las posibilidades de contagio.

Además, los adultos mayores del barrio —con circulación periférica más comprometida— suelen ser más vulnerables.

Tratamiento y prevención

Los médicos aclaran que los hongos en las uñas no se curan solos. El tratamiento puede incluir lacas tópicas, antimicóticos orales y sesiones de podología para reducir el grosor de la uña. El proceso es lento: puede llevar entre seis meses y un año, ya que la uña debe crecer sana desde la raíz.

Las medidas preventivas son simples pero efectivas:

  • Mantener los pies secos y ventilados.
  • Usar medias de algodón limpias a diario.
  • Evitar andar descalzo en duchas y vestuarios.
  • Consultar al podólogo o al médico ante los primeros signos de cambio en la uña.

Una mirada desde el barrio

En las farmacias de Colegiales ya se nota el aumento de consultas por tratamientos antimicóticos. “Muchos llegan cuando el hongo ya está muy avanzado, porque al principio no duele. Pero cuando la uña se engrosa o empieza a deformar el dedo, recién ahí buscan ayuda”, comenta una farmacéutica de la zona de Federico Lacroze.


En Colegiales, la salud de los pies también importa.
Porque lo que empieza como una simple mancha amarilla en la uña puede transformarse en un verdadero problema si no se trata a tiempo.