Rincón de las Artes: una plazoleta que pide más vida para el barrio

Colegiales y Chacarita comparten muchos espacios de encuentro, pero algunos todavía esperan convertirse en verdaderos lugares para disfrutar. La plazoleta Rincón de las Artes «Ernesto Urfeig», ubicada en la esquina de las avenidas Córdoba y Jorge Newbery, es uno de esos casos.

A simple vista parece una plaza, pero en realidad se trata de una pequeña plazoleta de apenas unos 234 metros cuadrados. Cuenta con senderos, algunos bancos, árboles y un mural, pero carece de los elementos que hoy los vecinos esperan encontrar en un espacio público: juegos infantiles, postas de calistenia, aparatos para hacer ejercicio, mesas de encuentro o propuestas culturales permanentes.

La plazoleta lleva el nombre «Rincón de las Artes Ernesto Urfeig» desde 2013. La denominación fue elegida por alumnos de las escuelas Rubén Darío, Carmen Catrén de Méndez Casariego y Dr. Luis Agote dentro del proyecto «Mi escuela, el barrio y su historia». «Rincón de las Artes» homenajea la orientación artística de una de esas escuelas, mientras que Ernesto Urfeig recuerda a un exalumno desaparecido durante la última dictadura militar.

En 2025 el Gobierno porteño realizó una remodelación que incorporó más superficie verde y renovó el mural del lugar. Sin embargo, para muchos vecinos la intervención quedó a mitad de camino.

Quienes cruzan diariamente por Córdoba y Jorge Newbery encuentran un espacio prolijo, pero sin actividades que inviten a quedarse. No hay juegos para chicos, tampoco estaciones deportivas ni equipamiento que incentive el uso cotidiano del lugar por parte de jóvenes, adultos mayores o familias.

A esto se suma un reclamo que se escucha con frecuencia en la zona: el mantenimiento del espacio público. Vecinos señalan que las veredas, cordones y sectores cercanos presentan problemas de limpieza y consideran que el cuidado cotidiano debería acompañar las obras de puesta en valor.

Mientras otras plazas porteñas fueron renovadas con juegos inclusivos, postas aeróbicas, iluminación y nuevos espacios de encuentro, esta plazoleta continúa siendo un rincón de paso más que un verdadero punto de reunión barrial. El propio Gobierno de la Ciudad ha impulsado este tipo de mejoras en distintos espacios verdes durante los últimos años.

La pregunta queda abierta: ¿por qué un lugar con tanta visibilidad y rodeado de escuelas, comercios y vecinos no puede transformarse en un pequeño parque de cercanía con propuestas para todas las edades?

Con una inversión relativamente reducida, la incorporación de juegos infantiles, una estación de calistenia, más bancos, bebederos, mejor iluminación y un programa de mantenimiento permanente podría convertir al Rincón de las Artes en el espacio de encuentro que el barrio merece.